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No me hables de los Goya

  • Cuesta esta semana de muertes y adicciones escribir sobre la Academia de cine
  • Jugando al estúpido juego de señalar al mejor, me quedo con Caníbal La herida

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Fotogramas de 'La herida' y 'Caníbal'
Fotogramas de 'La herida' y 'Caníbal'

Venga, no me hables, no me hables. Anda que ha comenzado linda la semanita: A Eduardo Coutinho lo envían para el otro barrioWoody Allen es acusado por su propia hija y Philip Seymour Hoffman se pega una sobredosis de caballo que suena a los viejos tiempos… Así que con estos sucesos que nos depara el cine, Los Goya quedan como para qué.

Creo que aburre regresar al viejo debate de los olvidados de la academia, los que nunca se llevarán un premio y, mira, vamos a hacerle el juego. Vamos a entrar en el debate de los premios, directamente,  vamos a olvidarnos de los olvidos y entremos en los boletos propuestos por la Academia, no recordaremos a todo ese cine hermoso realizado en España y que no han sido objeto de la mirada académica.

Desde ahí, no hay duda, Manuel Martín Cuenca, ha hecho una gran película: Caníbal, el retrato de un maldito asesino que desde la cultura del sur de este país está pringado hasta el tuétano de catolicismo, folclor y semana de pasión. Grande Manolo por su dibujo del retrato de Hannibal Lecter granaíno. La otra gran película de los boletos académicos es La Herida de Fernando Franco, por el atrevimiento de mostrar la hondura de una malherida, por sus quiebros, porque es una mala superviviente de estos tiempos duros.

Es muy estúpido esto de señalar al mejor, quién es mejor Bergman o Fellini, Visconti o Erice… como corrieran, saltaran o nadaran bajo un cronómetro. Pero bueno, aceptemos este quimérico inquilino del juego en el desván: Manuel Martín Cuenca, Fernando Franco, Neus Ballús y Diego Quemada-Díez son los realizadores que más me interesan de la terna.

Los valientes

Martín Cuenca porque juega con el género y revitaliza desde este cine del sur de Europa, los códigos criminales en el goce del ser humano. Fernando Franco porque es valiente y nuevo y experimenta e inventa. Neus Ballús porque tiene la ternura de la trama poética, porque es su primer largometraje y es coherente con los códigos que le vienen desde la Pompeu-Fabra: su abuelo, su pueblo y su antigua máquina de fotografías. Diego Quemada-Diez pegó un quiebro en Cannes y no le llega, en España, más que para ser candidato a mejor película de América-Latina, qué poquito alcanza tan grandes méritos: un viaje desde el infierno de México a EE.UU. mil veces contado, sí, pero desde su mirada es un grito desesperado contra un mundo hostil. No le mereció a los académicos más que para eso, como trata de México pues a eso, a mejor película de Iberoamérica. Obvio.

Antonio de la Torre hace un gran personaje con Caníbal, y es difícil que no gane el goyita, Marían Álvarez y Nora Navas protagonizarán el duelo que me gusta. Y qué queréis que os diga, que ya no voy a seguir con esto de los goya, me cuesta esta semana de muertes y adicciones escribir sobre la academia; pero, no quisiera olvidarme de tres grandes que me gustaría que subieran a por su goya: Carlos Bardem, Terele Pávez y Abdellatif Kechiche (La vida d’Adèle).

Nosotros, desde El séptimo vicio ya hemos montado nuestra fiestecita privada para el domingo que retransmitiremos por twitter (@Radio3Tolentino@Radio3_rne), con los comentarios que nos depare este reparto de premios de la Academia del Cine Español.