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El temporal pone en alerta el norte de Europa y causa al menos nueve muertes

  • Hay víctimas en Polonia, Reino Unido, Suecia, Austria, Alemania y Dinamarca
  • El viento y la lluvia dejan también inundaciones y graves daños materiales
  • Las comunicaciones por tierra y aire se han visto interrumpidas

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El fuerte temporal pone en alerta el norte de Europa

El temporal que azota el norte de Europa con lluvias y vientos huracanados ha dejado al menos ocho muertos en varios países y ha obligado a evacuar a miles de personas. También se ha visto afectado el transporte aéreo y terrestre en varios países del norte de Europa y se han producido cortes de luz y numerosos daños materiales.

Un hombre murió aplastado por un árbol en un parque en Retford, en el condado central de Nottinghamshire (Inglaterra), y un conductor de camión ha fallecido después de que su vehículo volcara en la localidad escocesa de West Lothian. El primer ministro británico, David Cameron, ha asegurado que los departamentos gubernamentales "hacen todo lo que pueden" para ayudar a afrontar la tormenta.

La tercera víctima mortal es una mujer de 72 años que falleció anoche al volcar por el viento el camión en el que viajaba en Lemvig, al noroeste de Dinamarca, según ha informado la Policía danesa.

También en Suecia ha habido al menos una víctima mortal, además de dos marineros que han sido arrastrados por la tormenta y que los equipos de rescate no han conseguido localizar, por lo que siguen desaparecidos.

En Austria, otra mujer habría muerto en un accidente de tráfico al patinar las ruedas de su coche.

Otras tres personas perdieron la vida esta madrugada y otra resultó herida cuando un árbol cayó sobre el vehículo en el que viajaban en Lebork (norte de Polonia), mientras al menos 100.000 usuarios permanecen desde anoche sin suministro eléctrico en diferentes localidades de la costa polaca.

La novena víctima mortal contabilizada hasta el momento se ha producido en Alemania, según informa el corresponsal de TVE en Berlín, Miguel Ángel García.

Evacuaciones y alertas

En la costa este de Inglaterra, la Policía ha visitado 9.000 hogares para recomendar que se trasladen temporalmente en previsión de un empeoramiento de la tormenta y una alta marea. La Agencia Medioambiental ha emitido alertas por inundaciones en los condados orientales de Norfolk, Suffolk y Essex, donde se han habilitado centros de acogida en escuelas y otros locales, y también en el norte de Gales.

Los vientos han alcanzado rachas de hasta 160 kilómetros por hora, lo que ha provocado cortes eléctricos en 100.000 hogares en Escocia e interrupciones en el tráfico terrestre y aéreo en Escocia e Inglaterra. La zona más afectada ha sido el norte de Escocia, donde llegó a suspenderse toda la red ferroviaria por vendavales que llegaron a 180 kilómetros por hora, si bien la mayoría del servicio ya se ha restablecido.

También se han suspendido varios vuelos desde los principales aeropuertos escoceses -Glasgow, Aberdeen y Edimburgo- y la Agencia Medioambiental ha cerrado la llamada Barrera del Támesis contra las inundaciones para proteger Londres.

En Irlanda del Norte unos 7.000 hogares sufrieron cortes de luz, y los transbordadores locales tampoco han podido conectar con algunas de las islas del norte de la provincia británica, mientras el servicio de trenes, Translink, tuvo que cancelar los enlaces entre varias localidades.

En Irlanda, el temporal ha obligado a cancelar parte de los servicios de transbordadores y ha dejado sin luz a unos 7.700 hogares y negocios en el norte y noroeste de la isla. Las zonas más afectadas son las provincias del Ulster (norte), Connacht (oeste) y Leinster (este), donde en algunos puntos las rachas de viento han superado los 120 kilómetros por hora y han provocado cortes en carreteras por la caída de árboles.

Estragos en Alemania, Dinamarca y Suecia

Tras pasar por Reino Unido, los vientos huracanados han azotado el norte de Alemania, con velocidades de hasta 170 kilómetros por hora, paralizando el tráfico en parte del país pero dejando daños menores que lo que se había temido.

En Hamburgo, donde se temía ante todo el ascenso de las aguas del Elba, el nivel de las mismas ya ha empezado a bajar, informaron hoy las autoridades regionales. Sin embargo, el tráfico en los aeropuertos de Hamburgo, Hannover y Bremen ha estado casi paralizado por completo al igual que el transporte ferroviario en el norte de Alemania.

En muchos colegios del norte del país no habrá clases hoy. En Berlín, se ha dejado a discreción de los padres si envían o no a sus hijos al colegio.

En Bremen también se han suspendido la gran mayoría de los vuelos y el tráfico ferroviario y por carreteras se vio seriamente entorpecido. Mientras, en las islas del mar Báltico, adonde el temporal ha llegado con más virulencia, se avisó a los habitantes sobre el peligro de inundaciones en algunas regiones costeras.

En Dinamarca el tráfico ferroviario, que estuvo paralizado en todo el territorio danés desde ayer por la tarde, se reanudó la mañana de este viernes, aunque con muchas restricciones.

Los puentes que conectan las distintas islas abrieron de nuevo tras permanecer más de doce horas cerrados, pero con limitaciones severas de velocidad, si bien el del Gran Belt, que conecta las islas de Selandia y de Fionia, ha sido cortado de nuevo en ambas direcciones al sufrir un accidente un camión.

El aeropuerto de Kastrup (Copenhague), el principal del país y cerrado anoche como el resto de aeródromos, también ha abierto hoy aunque bajo mínimos. El temporal ha provocado una subida del nivel del agua, lo que ha aumentado el riesgo de inundaciones en varios puntos del país.

Más de 50.000 hogares permanecían esta mañana sin luz en el sur de Suecia, donde hay varias carreteras cortadas por árboles caídos y el tráfico ferroviario permanece paralizado, a excepción del tren que conecta Copenhague y la ciudad sueca de Malmö. Los aeropuertos suecos de Malmö y Gotemburgo funcionan bajo mínimos y los vuelos acumulan retrasos de varias horas, además de producirse cancelaciones.

Evacuaciones también en Bélgica

En Bélgica, Xaver ha obligado a evacuar a 2.083 habitantes de la localidad de Bredene, en la costa del mar del Norte, y a suspender la circulación de trenes en el norte de Holanda. En la provincia belga de Flandes ha sido activado el plan provincial de emergencias en las ciudades de Ostende y Nieuwpoort, y las autoridades han solicitado la ayuda del Ejército, además de reforzar los diques y preparado sacos terreros para prevenir inundaciones debido al viento y a mareas de más de seis metros.

En Holanda se han registrado rachas de viento superiores a 130 kilómetros por hora y olas de casi 12 metros de altura, y se han suspendido todos los servicios de tren en el norte del país. La aerolínea holandesa KLM ha cancelado "un número significativo de vuelos", mientras el Instituto de meteorología KNMI ha decretado la alerta amarilla por viento en todo el país.

En Polonia los bomberos han realizado alrededor de 1.200 intervenciones en las últimas horas, especialmente en el sur y norte de Polonia, con la región de Pomerania Oriental, a orillas del Báltico, como la más afectada.

Además de los tres muertos, dos personas resultaron heridas por el impacto de objetos arrastrados por el fuerte viento en Silesia (suroeste), y otras dos en Wielkopolska (sur) y Masovia (centro).

Además doce habitantes de la ciudad de Cieszyn, en Silesia, fueron evacuadas esta madrugada después de que el viento huracanado provocase daños en el gasoducto local, y el derribo del tendido eléctrico causó la muerte de 26 cabezas de ganado en Pomerania Oriental.

Las autoridades polacas piden precaución ante los fuertes vientos acompañados de nieve, que podrían alcanzar hasta 140 kilómetros/horas. Desde el centro de coordinación de emergencias se recomienda cerrar las ventanas, fijar los objetos ligeros en balcones y alféizares y, si se viaje en coche, ajustar la velocidad a las condiciones meteorológicas.

También se insiste en evitar los espacios abiertos, donde las rachas huracanadas se dejarán sentir con más fuerza, y en no resguardarse bajo árboles, postes o estructuras ligeras como paradas de autobús que pueden ser desplazadas por el viento.

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