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Draghi no aclara en su reunión con la banca cómo valorará la deuda soberana en los test de estrés

       
  • El BCE realizará pruebas de solvencia a 128 bancos europeos
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  • El test durará 12 meses y evaluará riesgos, calidad de activos y resistencia
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  • El organismo insiste en que asumirá la supervisión en noviembre de 2014

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Los test de estrés del BCE serán homogéneos para todas las entidades y para todos los países

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha explicado a los 16 principales bancos españoles las pruebas de solvencia que realizará a 128 entidades financieras de la zona euro, aunque no ha concretado aspectos vitales, como el de la valoración que se dará a la deuda soberana que posee cada entidad o el tratamiento que se dará a los activos generados por las operaciones de liquidez a largo plazo (los conocidos como LTRO) ejecutadas por el propio BCE.

En una reunión mantenida este lunes con los máximos directivos de esos 16 bancos españoles y los de otros cinco países de la eurozona, y según han informado a Efe fuentes financieras en Madrid, Draghi ha ratificado a la banca española que la institución quiere empezar a actuar como supervisor común bancario en menos de un año, a partir del 4 de noviembre de 2014.

La supervisión de las principales entidades de la zona euro comenzará el 4 de noviembre de 2014, si bien Draghi y el vicepresidente del BCE, Vítor Constancio, han explicado a las entidades que la institución con sede en Fráncfort quiere tener una semana antes, a finales de octubre próximo, los resultados del análisis pormenorizado de cada entidad.

El ejercicio de evaluación del BCE está compuesto de tres partes: una evaluación de riesgos, un análisis de la calidad de los activos y una prueba de resistencia.

Test de estrés a 128 bancos europeos

Fuentes próximas al encuentro, en el que han participado también representantes de la banca finlandesa, francesa, griega, irlandesa y estonia, además de los bancos centrales de cada país o sus supervisores bancarios, han explicado que la cita ha servido para empezar a ver qué carteras crediticias se examinarán.

El BCE someterá a test de estrés a 128 bancos europeos, entre ellos 16 españoles, 24 alemanes, 13 franceses, 15 italianos, 4 griegos, 7 holandeses y 4 portugueses, pero antes llevará a cabo un análisis de la calidad crediticia de cada entidad.

Sobre este aspecto, las entidades tienen mucho interés en que la selección de las carteras crediticias a analizar sea lo más homogéneo posible entre países y, por ello, los representantes de las entidades españolas han sido los que más preguntas han formulado, según coinciden fuentes consultadas en Madrid y Fráncfort.

En cualquier caso, los banqueros españoles allí presentes han coincidido en que aún no se ha llegado a un acuerdo ni siquiera en aspectos como el tratamiento que tendrá la deuda soberana en las futuras pruebas de solvencia europeas.

Acuden representantes de 16 entidades españolas

Por parte de España participaron en el encuentro el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, junto a representantes de 16 entidades: Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular, Sabadell, Bankinter, Unicaja, BMN, Liberbank, Ibercaja, KutxaBank, Catalunya Banc, Novagalicia, Cajamar y CEISS.

El Banco Santander y BBVA estuvieron representados por sus consejeros delegados, Javier Marín y Ángel Cano, respectivamente. Igualmente sucedió con CaixaBank y Bankinter, que enviaron a Juan María Nin y María Dolores Dancausa. En el caso de Bankia acudió el director general de presidencia, José Sevilla, mientras que el Banco Sabadell y el Popular estuvieron representados directamente por sus presidentes, Josep Oliu y Ángel Ron, al igual que otras entidades de menor tamaño.

El BCE escuchó las principales preocupaciones de los banqueros ante el ejercicio de evaluación, que comienza este mes y durará doce meses, y comprobó el interés de las entidades españolas por el tratamiento que recibirán los activos de las operaciones de liquidez a largo plazo, si serán calificados como financiación estable.

Sin embargo, no recibieron una respuesta clara, aunque sí un mensaje de seguridad de que la liquidez no será un problema, lo que se ha interpretado como una disposición del BCE a volver a actuar si es necesario.

El pasado miércoles, Draghi se reunió ya en la sede del BCE en Fráncfort con los bancos de Bélgica, Chipre, Alemania, Malta y Luxemburgo, junto a sus distintos supervisores nacionales.

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