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Festival de San Sebastián 2013

Carmen Maura: "Ser actriz ha sido una salvación"

       
  • La actriz ha recogido este domingo el premio Donostia
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  • "Los actores españoles no tenemos nada que envidiar a los de fuera", dice

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Carmen Maura, primera actriz española Premio Donostia

"Fue como un milagro. En 10 minutos en un día tonto dije: voy a ser actriz". Carmen Maura, 25 años aquel día tonto, iniciaba un camino jalonado por algunas de las mejores películas españolas y europeas. Y adornado con cuatro Goyas, un César, premio de interpretación en el Festival de Cannes, dos Premios del cine europeo y una Concha de Plata, por citar los más importantes.

Este domingo por la noche, a las 22.00 horas, Maura se ha convertido la primera actriz española en recibir un Donostia y ha entrado en el selecto club (Francisco Rabal, Fernando Fernán Gómez y Antonio Banderas) de premiados nacionales. "Eso sí que es importante porque es como empezar un nuevo camino. Cuando me metí en Internet y vi la lista de actrices que tienen el premio. Era impresionante", asegura la actriz en una entrevista con RTVE.es.

"Yo pienso que a nivel de actores no tenemos que admirar nada de lo que he visto fuera. Es verdad que no he estado en Hollywood, pero de todo lo que he visto en Francia y por ahí, no tenemos nada que envidiar nada. Hay muy buenas actrices, quizá más que actores".

La actriz siempre ha reivindicado el papel lúdico y natural de la profesión, reflejada en el inglés play o francés jouer. "Me identificaba siempre con los discursos de Marcelo Mastroiani, que tenía la misma visión de la profesión que yo. Es que se me daba bien desde que era pequeña, no ha sido para mí un problema. Hacía muy bien las funciones con siete años y, sobre todo en el cine, no me ponía nerviosa ni nada".

"Si no hubiera sido actriz, me habría vuelto un poco loca"

Y volvemos a los 25 años. Casada, con un hijo, directora de una galería de arte en Madrid, estudiante de Filosofía y Bellas Artes en París, cometió la bendita locura de obedecer a la vocación. Una vocación terapéutica.

"Si no hubiera sido actriz a lo mejor me hubiera vuelto un poco loca. Porque a mí, ser actriz, ha sido una salvación un montón de veces. Haces un montón de personajes, que ríen, gritan, lloran, aman, te casas un montón de veces, tienes miles de hijos. Son cosas que las vas viviendo porque te dan la taza, la casita, los niños. A mí me ha venido genial. Es verdad que desde que empecé me di cuenta de que era una profesión un poco peligrosa por los éxitos. Los fracasos se llevan mejor; los éxitos te pueden hacer creer que es importante. Pero teniendo cuidado, separándote de la crítica, y no leyendo comentarios, para mí ha suido estupendo".

Carmen Maura llega a Zinemaldia arropada por la troupe de Las brujas de Zugarramurdi y por Álex de la Iglesia, con quien profesa una admiración correspondida. Siempre dice que su aspecto normal le ha beneficiado y rechaza tajantemente la etiqueta de sex symbol.

"Nunca he sido una sex symbol"

"Ni gorda, ni baja, ni alta, ni baja. Sex symbol no, nunca. Cuando empecé ni se me pasaba por la imaginación ser actriz de cine, sino de teatro y café teatro. Pero no ser de una manera ni de otra me ha servido. Cuando no encontraban la ideal, me lo daban a mí. Recuerdo cuando Miguel Picazo me hizo la prueba para Extramuros y me dijo: "Mira, he hecho pruebas a todo Madrid. No tienes los ojos que yo quería, no tienes las manos que yo quería, no eres para nada lo que yo quería pero, como no he encontrado la ideal, lo vas a hacer tú".

Volver, Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡Ay, Carmela!, La comunidad, y tantos personajes absolutamente inolvidables llevan para siempre su rostro. 

"El mayor shock que he tenido al verme a mí misma fue cuando vi La ley del deseo porque nunca pensé que tenía esa pinta de transexual. Me acuerdo de que Pedro me insistía que fuera a las proyecciones previas de montaje. Y yo le decía: "No, Pedro, que las quiero ver con música y todo”. Y cuando la vi me fui hundiendo en la butaca porque me sentía como desnuda y me veía tan grande".

El 13 de diciembre regresa al Teatro María Guerrero, tras largos años de ausencia en las tablas. Un reto que, literalmente, le pone la carne de gallina. "Menos mal que todavía me queda mucho tiempo de estudiar", dice.

"Yo hice teatro cuando empecé, pero mis hijos no me han visto en teatro nunca. Eso me pone un poco más nerviosa todavía, porque la gente va a ir con un poco de curiosidad digo yo". El juego continúa.

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