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Rousseff afirma que "la voz de la calle tiene que ser escuchada"

  • La presidenta dice que las protestas "demuestran el valor de la democracia"
  • Brasil vive las mayores protestas en dos décadas por las políticas del gobierno

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha dicho que "la voz de la calle tiene que ser escuchada" y que las multitudes que han salido a protestar en demandas de mejores servicios han "enviado un mensaje directo a los gobernantes".

Al margen de episodios violentos aislados durante las manifestaciones de este lunes, calificadas como las más grandes en dos décadas del país y en las que se calcula que participaron unas 250.000 personas en decenas de ciudades, Rousseff ha reconocido que las protestas "demuestran el valor de la democracia" y revelan que "los ciudadanos están a la búsqueda de sus derechos", informa Efe.

En sus primeras declaraciones públicas sobre las protestas que desde casi diez días se expanden por el país, la jefa de Estado condenó los episodios de violencia, pero destacó que la mayoría de las manifestaciones se desarrolló pacíficamente. Ha valorado el "espíritu pacífico de las personas que ayer (por este lunes) fueron a las calles democráticamente" en una movilización que "supera los mecanismos tradicionales de las instituciones, partidos políticos o sindicatos".

La violencia minoritaria "no ensombrece" las protestas

Las demandas de la población "por ciudadanía, mejores escuelas,  hospitales, transporte público de calidad y a un precio justo, por el  derecho a influir en las decisiones de los Gobiernos, en repudio de la  corrupción y el desvío de dinero público, comprueban el valor intrínseco  de la democracia", ha dicho la líder socialdemócrata durante un acto público celebrado en el Palacio presidencial de Planalto, en el que ha añadido que esas manifestaciones suponen "un mensaje directo a los gobernantes en todas las instancias", siempre según la misma agencia.

"Mi generación sabe cuánto costó llegar a esto", ha dicho Rousseff, quien durante su juventud militó en organizaciones de izquierda que se alzaron en armas contra la dictadura que gobernaba entonces.

Sus únicas palabras de condena han sido para los episodios de violencia, de los cuales dijo que "no ensombrecen de ninguna manera el espíritu pacífico" de las protestas. "Fueron actos minoritarios que condenamos con todo rigor", pues "la violencia es destructiva, lamentable y genera más violencia", ha dicho Rousseff, que ha valorado además el "correcto tratamiento que las fuerzas de seguridad pública le dieron a las manifestaciones" de este lunes.

Peticiones variadas

La ola de protestas se inició la semana pasada en Sao Paulo y el motivo inicial era la subida de precio del transporte urbano. Una vez en la calle, la reivindicación inicial se ha transformado en una exigencia general de mejores servicios públicos.

A la presidenta, Dilma Rousseff, se le reprocha la gestión del dinero invertido en los fastos internacionales que Brasil ha empezado a acoger y en algunos de los cuales se ha denunciado corrupción. El país alberga estos días la Copa Confederaciones de fútbol; en julio, el papa participará en la Jornada Mundial de la Juventud en Río; en 2014 se celebrará la Copa del Mundo y en 2016 los Juegos Olímpicos.

En definitiva, los manifestantes piden que se invierta más en políticas sociales para seguir reduciendo las desigualdades que en grandes proyectos que no parecen necesarios. Con todo, Rousseff sigue gonzando de gran popularidad y no parece que los manifestantes se centren en pedir su dimisión.