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Garzón en el banquillo, partida de jueces

  • El juez será juzgado este martes por ordenar las escuchas de Gürtel
  • Piden 17 años de inhabilitación, lo que supondría el fin de su carrera
  • Sigue en directo el juicio en RTVE.es a partir de las 10:30 horas

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El martes comienza el juicio contra Garzón por las escuchas de la Gürtel

No será la primera vez que veamos a un juez sentado en el banquillo. Tampoco será el primer juicio mediático, grabado y transmitido. Y por no ser, no será, ni siquiera, un juicio largo y lleno de sorpresas. Pero es el Juicio (con mayúscula). El primero y el definitivo. Porque un solo día de condena supone para Baltasar Garzón la separación de la carrera judicial y si es condenado a los 17 de inhabilitación que pide una de las acusaciones, no habrá más Garzón. Nunca más. No le llega la edad para cumplir la pena y seguir ejerciendo.

Es posible que a Garzón le acompañen al Supremo algunos compañeros de la Audiencia Nacional, los mismos que salieron a las escaleras más conocidas de España para despedirle tras ser suspendido. Alguno ahora se pregunta cómo es capaz de aguantarlo.

Garzón se sienta en el banquillo por ordenar grabar las conversaciones de los imputados de la trama Gürtel con sus abogados en la cárcel de Soto del Real. Está acusado de prevaricar (dictar resoluciones injustas a sabiendas) y de vulnerar las garantías constitucionales.

Lo denunció un antiguo compañero, el abogado Ignacio Peláez, exfiscal de la Audiencia Nacional y defensor en el caso Gürtel del empresario José Luis Ulibarri.

El Supremo permitió después que acusaran también los supuestos cabecillas de la trama Gürtel, Pablo Crespo y Francisco Correa (los dos, en prisión). Por Correa, que no estará en el juicio, hablará un exmagistrado de la Audiencia Nacional, José Antonio Choclán, tenaz como pocos.

Los tres procesos contra Garzón

Esta es la única de las tres investigaciones abiertas contra Garzón con acusaciones particulares. Se ha tramitado con celeridad y supone que Garzón será juzgado antes que cualquiera de los supuestos cabecillas de la trama Gürtel.

Alberto Jorge Barreiro es el juez del Supremo que ha llevado la investigación. Concluyó que Garzón accedió indebidamente a conversaciones confidenciales y que “le resultó indiferente” que fueran “aspectos nucleares sobre las estrategias de defensa”.

Así, dice, “dominaba completamente la evolución de la causa, de gran trascendencia mediática”. El instructor mantiene que cuando se decidió el expurgo de esas conversaciones ya se había lesionado el derecho fundamental de forma irremediable.

Garzón defiende las escuchas de Gürtel

Y Garzón no niega que ordenara grabar las conversaciones. Pero lo hizo, siempre ha explicado, porque la medida no era ilegal, porque había indicios de que iban a seguir cometiendo delitos desde la cárcel y para intentar recuperar el dinero. Su defensa asegura que jamás utilizó el contenido de las grabaciones.

“No hay ni un solo dato que permita sostenerlo”, escribió. También dijo que un funcionario advirtió de las grabaciones a uno de los abogados. Y también, que la fiscalía consideró la medida “ajustada a derecho, necesaria y proporcional”. Y que el juez Pedreira, que investigó la trama después de Garzón, prorrogó las escuchas un mes más.

Pero ni el funcionario, ni el juez Pedreira van a declarar como testigos porque a Garzón le han denegado casi todas las pruebas que ha pedido. Lo único que le beneficia es la posición de la fiscalía, que no acusa porque no ve delito.

Cuando le llamen a declarar Garzón estará solo. Para los periodistas, la foto será el banquillo. Los acusadores sentirán el mérito de haber llegado hasta ahí. Y su abogado, el privilegio de defenderle.

El juez –porque todavía sigue siendo juez- suspendido, innovador, de más prestigio internacional apretará los puños e intentará convencer a siete jueces.

Cinco de ellos fueron sustituidos porque los recusó. El juez mantiene (pero no lo han aceptado) que otros dos no deberían estar. Uno es Manuel Marchena, que investiga los cobros del magistrado durante su estancia en Nueva York. El otro, Luciano Varela. Si. El instructor de la causa por investigar los crímenes del franquismo. Y quien, según Garzón, formuló “expresiones descalificadoras” ante un grupo de magistrados de la sala segunda del Supremo. La suerte está echada pero la partida comienza ahora.

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