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Berlusconi pierde la mayoría absoluta en el Parlamento tras ser "traicionado" por los suyos

       
  • El primer ministro se reunirá este martes con el presidente Napolitano
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  • El líder opositor pide elecciones tras constatar que ya no hay mayoría
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  • Bossi pide que le sustituya el ministro de Justicia, Angelino Alfano
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  • Si se va, las opción sería o bien un gobierno técnico o comicios anticipados
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  • El bono italiano vuelve a marcar un récord y se acerca a un punto de no retorno

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Berlusconi pierde la mayoría en el Parlamento

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se reunirá con el presidente italiano, Giorgio Napolitano, tras ser "traicionado" por sus propios diputados y perder la mayoría absoluta en el parlamento, lo que le coloca en una situación prácticamente insostenible.

"Me han traicionado, ¿pero estos a dónde quieren ir?", ha preguntado un Berlusconi visiblemente enfadado a un grupo de diputados de su partido (PDL) en el hemiciclo.

Por 308 votos a favor, ninguno en contra y 1 abstención, el Gobierno de Berlusconi ha logrado aprobar las cuentas del año pasado pero solo gracias a que la totalidad de la oposición, que cuenta ya con 321 votos, ha decidido no participar en el voto en un acto de "responsabilidad" hacia la estabilidad del país.

"El Gobierno ya no tiene la mayoría en esta cámara", ha sentenciado  el  líder de la oposición de centro-izquierda, Pierluigi Bersani, que ha   advertido que si el jefe de Gobierno no pone fin a la crisis de   credibilidad de Italia y se marcha el país podría tener problemas para   acceder a los mercados financieros en los próximos días.

"Le pido, señor primer ministro, con todas mis fuerzas, que finalmente tome conscuencia de la situación...y dimita", ha declarado Bersani tras el voto.

Reunión con sus asesores

Así las cosas, Berlusconi se reunirá este martes con el presidente Napolitano para analizar la situación, aunque según fuentes del Gobierno no tiene previsto presentar su dimisión, hipótesis que se barajaba para salir de la actual crisis.

Antes, el primer ministro se ha ido directamente a controlar el listado de diputados y ha leído los nombres de los once parlamentarios que no le votaron (cinco del grupo mixto, cinco del PDL y uno que se abstuvo).

"Es necesario saber qué hay que hacer, pero yo no me rindo, quiero seguir adelante", ha declarado el primer ministro italiano, que ha reconocido que "hay un problema de números".

Después, Berlusconi se ha reunido en la misma sede de la Cámara con los ministros de Exteriores, Franco Frattini; el de Administraciones Públicas e Innovaciones, Renato Brunetta; el de Reformas Institucionales italiano, Roberto Calderoli, y el secretario nacional del partido gubernamental PDL, Angelino Alfano, además del subsecretario de la Presidencia del Consejo, Paolo Bonaiuti.

En la cuerda floja

En los últimos días, el partido de Berlusconi, Pueblo de la  Libertad (PDL), ha sufrido el abandono oficial de tres diputados que  han pasado a la oposición de centro-derecha e incluso se había hablado de que 20  diputados estarían dispuestos a dar la espalda al 'Cavaliere', lo que  ha provocado la crisis en el partido y en toda la coalición de  Gobierno y ha llevado a que incluso los más fieles al 'premier' hayan  pedido su dimisión o que convoque elecciones anticipadas en enero. 

Según informan los medios de comunicación italianos, dentro del grupo de Berlusconi un diputado fue el protagonista de la única abstención, mientras que otros 5 no votaron, entre ellos Alfonso Papa (en arresto domiciliario), y tampoco lo hicieron otros tantos del Grupo Mixto, como Santo Versace, hermano del difunto modisto y quien abandonó las filas del primer ministro en septiembre.

Berlusconi se ha dirigido al Palazzo Chigi, sede del  Gobierno, para reunirse con su socio de Gobierno, el líder de la Liga  Norte, Umberto Bossi, quien esta mañana ha sugerido que debería  "apartarse" del cargo y que fuera Alfano el que le sustituyera como  presidente del Consejo

"Y si no, ¿a quién ponemos, al secretario general del Partido Demócrata (PD), (Pierluigi Bersani)?", ha comentado Bossi en declaraciones recogidas este martes por los medios de comunicación locales.

Estas palabras no hacen sino incrementar la tensión que lleva rodeando estos días a la política italiana que, pese a los constantes desmentidos de Berlusconi, se ha visto sumida en rumores y especulaciones sobre su futuro.

A principios de octubre el Gobierno no consiguió aprobar el texto sometido este martes y obligó a Berlusconi a acudir a la Cámara Baja para someter a su Gobierno a una cuestión de confianza que superó por poco.

En una intervención telefónica durante un acto político, Berlusconi aseguró que él y su Gobierno no están "pegados a la silla" y manifestó que espera obtener la confianza mayoritaria del Parlamento para poder seguir adelante y acometer las reformas económicas que le exige la Unión Europea (UE).

Cerca de un punto de no retorno

Estas contradicciones internas no han hecho sino aumentar los diferenciales históricos del bono italiano respecto al alemán, con una tasa de interés en los bonos a diez años en un 6,73%, un nivel insostenible dado el alto nivel de endeudamiento del país, del 120% del PIB.

Estas tasas están logrado un récord tras otro desde el viernes, el día del anuncio de la vigilancia de Italia por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea.

Un hecho "preocupante" para los analistas de ING Bank, "ya que es similar a lo que sucedió en Grecia, Irlanda y Portugal," tres países que han venido a buscar asistencia financiera internacional.

"Los mercados dicen claramente: el gran problema de Italia es el déficit de credibilidad política", ha considerado Giuiliano Noci, profesor de Economía en la Escuela de Comercia de la Universidad Politécnica de Milán, en declataciones a Afp.

Al economista también le preocupa que Italia no es capaz de refinanciar su deuda, la falta de demanda suficiente, lo que sería un punto de "no retorno".

Galimatías político

Tras este revés parlamentario, al primer ministro le quedan dos opciones: o presentar su dimisión inmediata o esperar que la oposición presente una moción de censura, que se votaría la próxima semana.

Si  dimite, el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, iniciaría una  consulta para formar un gobierno de unidad o tecnócrata que ponga en  marcha las reformas necesarias para calmar a los mercados antes de unas  eventuales elecciones anticipadas.

Los principales candidatos  serían el comisario europeo Mario Monti, abierto crítico con Berlusconi y  que sería bien visto por sus antiguos compañeros de Bruselas, y la mano  derecha de Berlysconi, Gianni Letta.

El problema, tal y como ocurre en Grecia con las negociaciones entre el Gobierno y la oposición,  es que se tienen que conciliar dos intereses contrapuestos: el de una  aún mayoría parlamentaria del centro-derecha, que quiere seguir al  frente del ejecutivo, y una oposición que se niega a tener a sucesores  de Berlusconi en el Gobierno viéndose ya vencedores en una eventual  convocatoria anticipada.

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