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Los ministros de Finanzas del G20 se reúnen con el reto de fijar un plan contra la crisis de deuda

  • Preparan la cumbre del G20 que se celebrará en Cannes (Francia) en noviembre
  • Barroso reitera que se tendrá que adelantar el Mecanismo Europeo de Estabilidad

Ver el especial sobre la crisis de deuda pública en Europa

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Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, las 20 mayores economías de países industrializados y emergentes, se reúnen desde esta noche en París con una agenda dominada por una serie de propuestas centradas en resolver la crisis de la deuda en la eurozona.

El contagio de esa crisis a otras áreas y el impacto que ya tiene en la precaria recuperación del crecimiento económico mundial preocupa a los ministros de Finanzas en esta reunión preparatoria de la cumbre del G20 de dentro de tres semanas en Cannes (Francia).

Además de los ministros del G20 asisten a la reunión de la capital francesa representantes de más países, entre esos España como invitado permanente, e instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la OCDE, con una agenda general diseñada por la presidencia gala de turno en el grupo.

Regulación financiera y reforma del sistema monetario

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ofrece una recepción a los participantes en la reunión ministerial, que tienen programadas para el sábado por la mañana varias sesiones de trabajo y concluir el encuentro a primera hora de la tarde.

La presidencia francesa propone debatir la situación económica mundial y el marco para un crecimiento "fuerte, duradero y equilibrado"; la reforma del sistema monetario internacional y la regulación financiera, entre otros, además de la preparación de la cumbre del G20 de principios de noviembre.

Sin embargo, la situación de parte de los "países centrales" del grupo, los de la eurozona, con la crisis de la deuda soberana y las implicaciones que está teniendo en el crecimiento mundial preocupan a los reunidos en París y algunos de sus representantes lo hicieron saber antes del comienzo de su encuentro.

"En juego el papel de Europa"

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que participa en la reunión, ha advertido de que la crisis de la deuda en la eurozona ha puesto "en juego el papel de Europa" en el mundo y ha avanzado que para lanzar un mensaje concreto de compromiso en una solución, se tendrá que adelantar la puesta en marcha del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES).

Este mecanismo tendría que estar operativo desde mediados del año próximo y no en 2013, como una forma de evitar riesgos de contagio de la crisis griega de la deuda, avisó Durao Barroso, quien previno de los "riesgos de contagio" del mal europeo.

Recordó el presidente de la Comisión Europea que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera ya está operativo, de forma que se encuentra disponible para la recapitalización del sector bancario europeo y para "intervenir en los mercados secundarios para evitar el contagio".

En otro mensaje destinado a dar confianza antes de la reunión de París, el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha expresado el apoyo de Berlín a la reciente propuesta de la Comisión Europea sobre la recapitalización de la banca europea.

Y Schäuble ha asegurado que París y Berlín "están decididos a hacer todo lo posible para trabajar en favor de la zona euro" y para que la cumbre de la UE del próximo día 23 "sea un éxito", reunión que se vislumbra como clave para la del G20, los días 3 y 4 de noviembre.

Más recursos del FMI

En las reuniones previas de preparación de la ministerial de este viernes y sábado se han mencionado diversas propuestas, como la de un adelanto del pago de las cuotas que abonan los países del G20 como miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI) para duplicar sus recursos ordinarios y ampliar la red de seguridad financiera mundial ante la crisis de deuda soberana de los países del euro.

Esa iniciativa implicaría adelantar el calendario de pagos original de 2012 y otorgaría al FMI una capacidad crediticia ordinaria de unos 750.000 millones de dólares (540.600 millones de euros).

Pero esta idea debería contar con una aprobación legislativa de trámite complicado, sin olvidar que algunos países, como Estados Unidos o Canadá, han mostrado su oposición a una duplicación de los recursos del FMI porque la ven como obstáculo para que los países del euro tomen medidas integrales.