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Londres se recupera de la fiesta patriótica

  • Los servicios de limpieza ya han borrado las señales de la fiesta
  • Los turistas han vuelto a tomar las calles como cualquier fin de semana
  • Los 8.000 periodistas acreditados ya han comenzado a recoger sus equipos

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La luna de miel de los Duques de Cambridge, un misterio

Apenas queda ya rastro de la boda real en las inmediaciones del palacio de Buckingham y la abadía de Westminster. Los servicios de limpieza de Londres han trabajado durante toda la noche para devolver a la ciudad su aspecto habitual.

"Yo he cogido el relevo de un compañero a las 06.00 de la mañana, ¿a qué parece que aquí no ha pasado nada?", se pregunta entre risas, Mokram, uno de los empleados de recogida de basuras que todavía lleva un gorro con los colores de la bandera británica.

Sin embargo, hay algunos objetos delatores de la gran fiesta popular del más de un millón de personas que inundó los principales parques y calles de Londres. Zapatos, almohadas, souvenirs de la boda, sillas, periscopios y sobre todo restos de comida y bebida esperan aún ser recogidos.

Mientras los operarios desmontan los andamios de la prensa, retiran las vallas de seguridad y colocan las señales de tráfico y semáforos, los turistas más madrugadores han podido hacerse las fotografías con unos monumentos inusualmente vacíos.

Y es que el recorrido nupcial y los escenarios del enlace han sido visita obligada para los turistas que todavía no han abandonado la ciudad y para los que acaban de llegar.

"Ayer vi la ceremonia en Hyde Park y hoy quiero visitar la abadía de Westminster", afirma una turista inglesa mientras espera pacientemente la larga cola que rodea el templo.

Así como los turistas han vuelto a las calles, los londinenses han aprovechado este puente de cuatro días para huir de la capital y del fervor real. "Yo trabajo en una tienda y me he tenido que quedar pero mis padres se han ido fuera de la ciudad a pasar estos días. De hecho, mi hermana se ha ido a las Islas Canarias", explica Cynthia, una joven en una joyería.

Besos de los turistas en Buckingham

Los besos frente al palacio de Buckingham emulando al príncipe Guillermo y a su esposa Catalina en el balcón se recrean a pie de calle entre los turistas. "Fue tan lindo, tan emocionante, cómo se miraron y se besaron...queremos repetirlo", aseguran Daniela y Marco, una pareja de mexicanos.

Frente a Clarence House, la residencia de los príncipes de Gales, decenas de personas se resisten a marcharse porque esperan ver salir a los recién casados camino de su luna de miel. "En algún momento, tendrán que salir ¿no?", se preguntaban Jennifer y Susan, unas holandesas que harán guardia hasta coger su vuelo de vuelta a casa esta tarde.

Y la suerte les ha sonreído a medias, porque solo han podido inmortalizar al príncipe Carlos, a bordo de un descapotable, y a Camila, en un todoterreno.

Y es que Guillermo y Catalina, los nuevos duques de Cambridge, han abandonado el palacio de Buckingham en un helicóptero para iniciar su luna de miel a un destino que hasta ahora han conseguido mantener en secreto, aunque la BBC informa de que, durante unos días, se quedarán en Reino Unido.

"Yo creo que irán a Oriente Medio", afirma Paul, un jubilado de Irlanda del Norte, mientras en las casas de apuestas ganan las islas del Caribe, Jordania y las Seychelles como lugares preferidos.

Los últimos souvenirs

El momento del doble besos, los votos durante la ceremonia, la llegada de Kate a la abadía cuando por fin se descubrió su vestido, y el paseo por sorpresa en Aston Martin de la pareja son los mejores recuerdos de la boda que se comentan en la calle.

El príncipe Guillermo ha salido del palacio de Buckingham junto a su mujer Catalina, duquesa de Cambridge, conduciendo un coche Aston Martin descapotable que llevaba la placa de "recién casados".

"Todo el mundo esperando ahí abajo a verles salir y entonces aparecen, se miran y se besan. Se notaba que están muy enamorados. Fue un momento mágico", afirma Susan, de Canada.

"Cuando sale del coche, con ese vestido impresionante, eso ha sido lo mejor", asegura Anni Salas, una neoyorkina que está recorriendo todo Londres para hacerse fotos con una muñequita barbie de Kate. "Lo realmente impresionante fue cuando salieron en el descapotable, parecía la película de Grease", opina su marido.

Si no llevo souvenirs de la boda a mi familia, me matan

Muchos turistas con maletas han aprovechado para acercarse a las tiendas de souvenirs y hacer las últimas compras. "Si no les llevo a mis amigas, unas tazas y unas banderas de Kate y Guillermo me matan", afirma Reidun Sperre, de Noruega.

Los dependientes aseguran que, tras la exaltación de patriotismo de este viernes, casi se quedan sin existencias. "Lo más vendido fueron las banderas, pero ya estamos reponiendo. Ahora solo falta por ver cuánto va a durar esta fiebre". Como siempre, hasta la próxima noticia.

¿Qué dice la prensa británica?

- Unanimidad: Los periódicos coinciden en que nadie como los británicos saben hacer la pompa y lograr, además, que el mundo se la compre tan bien. "Ha sido una demonstración de lo que los británicos y solo los británicos pueden hacer. Solo esta realeza puede transformar un rito doméstico en una pieza del teatro mundial", firma el Finanacial Times.

- Discrepancias: ¿Qué ha significado este derroche de exaltación patriótica? Para algunos, los más monárquicos, ha sido un rejuvenicimento de la realeza, una reconciliación entre el pueblo y la familia real. Para otros, un mero acontecimiento social que interesa por el espectáculo.

De los más monárquicos a los más republicanos: los titulares de los periódicos ingleses

- Daily Express: "Boda real: sellada con un beso"

- Daily Telegraph: "Un dia lleno de romance, pompa y algarabía sellado con un beso"

- The Daily Mail: "Dos cortas palabras y Kate envía una sonrisa alrededor del mundo"

- The Times: "Recién casados"

- The Sun: "Esperas años por un beso real y entonces tiene dos en uno"

- Financial Times: "El teatro real cautiva al mundo"

- The Independent: "Un día para que la gente comparta el viaje de un joven hombre de la tristeza a la alegría"