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Sarkozy le gana el pulso a Bruselas al lograr la condena de Reding y reafirmar las expulsiones

  • El presidente francés dice que seguirá con las expulsiones de gitanos
  • Merkel desmiente que vaya a seguir ese ejemplo, como dijo Sarkozy
  • Barroso pide que otros se disculpen como ha hecho la comisaria Reding

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El tema de las expulsiones de gitanos de Francia domina la reunión de los líderes europeos en Bruselas

"No voy a permitir que insulten a mi país". Con estas palabras graves el presidente francés, Nicolás Sarkozy, se ha presentado ante los medios de comunicación tras un Consejo Europeo en el que ha salido victorioso de su pulso con la Comisión Europea.

Por un lado, ha conseguido que los 27 y el propio presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, se hayan distanciado de la comisaria de Justicia, Viviane Reding, sobre las expulsiones de gitanos en las que trazaba un paralelismo con las deportaciones de judíos en la II Guerra Mundial.

En este sentido, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha mostrado su respaldo a Sarkozy frente a las palabras de Reding, a la que ha criticado duramente.

Por otro, ha advertido que seguirá desmantelando "todos los campamentos ilegales" de acuerdo con el estricto respeto a la ley francesa y comunitaria.

Mentira, humillación, ultraje

El presidente francés ha asegurado este jueves  que  la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión  Europea se  han mostrado "sorprendidos por las declaraciones  excesivas" que hizo Reding.

"La comparación con la II Guerra Mundial no es un argumento, es una mentira, una humillación, un ultraje", ha protestado.

Y es que, aunque no figuraba en la agenda, los gobernantes europeos han celebrado un debate sobre la cuestión, que registró momentos de gran tensión, según ha relatado uno de los participantes.

"Hemos tenido negociaciones duras, incluso yo podría hablar de escándalo entre el presidente de la CE y el francés (Nicolas Sarkozy) sobre este tema", ha declarado algunos periodistas el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov.

Sarkozy ha negado que existiese una bronca con Barroso y ha subrayado que en todo momento ha usado un vocabulario adecuado en el debate y que se ha limitado a mostrar que Francia se ha sentido "herida" por las palabras de Reding.

"Si no hubiese habido estas palabras no habría habido problemas, pero no creo que una comisaria europea esté en su papel con palabras que molestan al resto de sus compañeros", ha resaltado.

Barroso insta a que otros también se disculpen

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha recordado que su vicepresidenta Viviane Reding ha retirado los comentarios sobre las expulsiones de gitanos que tanto han irritado a Francia, y ha pedido a otros que hagan lo mismo.

En la rueda de prensa final de la cumbre europea, Barroso también ha sido preguntado por su intercambio dialéctico con el presidente francés, Nicolas Sarkozy. "Me he limitado a reiterar la posición que expresé la víspera, muy claramente, en nombre de toda la Comisión Europea", ha subrayado.

A saber, "que la Comisión cumple su papel como guardiana del Tratado; que cualquier forma de discriminación en Europa contra las minorías étnicas es inaceptable; y que el respeto de la dignidad humana es un valor sagrado para la Unión Europea".

"Es cierto que en la pasión del debate hemos oído comentarios exagerados", ha reconocido Barroso, que a renglón seguido ha recordado que  "la vicepresidenta de la Comisión lo ha reconocido ayer y otros deberían pensar en hacer lo mismo", ha recomendado el presidente del Ejecutivo europeo.

"La Comisión también puede quejarse de una cierta retórica" en su contra, ha añadido en alusión velada a las palabras de Sarkozy en las que instaba a Reding a llevarse a los gitanos a Luxemburgo, su país.

Declaración de los 27

Así las cosas, Sarkozy ha logrado que al término del debate se aprobasen una serie de conclusiones que suponen una desautorización de la palabras de la comisaria.

En primer lugar, todos reconocen, como defendía el Gobierno francés, que "un Estado miembro tiene el derecho de tomar medidas para hacer respetar el estado de derecho en su territorio".

Segundo, como insistía Barroso, reconocen también que "la Comisión tiene el derecho, e incluso el deber, de velar por el respeto del derecho comunitario por parte de los estados miembros".

En este sentido, la Comisión mantiene su intención de abrir un proceso de infracción contra Francia por la orden en la que se recogía que de manera prioritaria se desmantelasen los campamentos de gitanos, una orden que fue posteriormente sustituida por otra en la que desaparecía esa mención.

En tercer lugar, los gobernantes europeos "toman nota de la declaración del presidente de la CE, en nombre del Colegio,  en la que se distancia de las declaraciones de la comisaria".

Cuarto, los líderes recuerdan que "la regla esencial en las relaciones entre los Estados y la Comisión es el respeto mutuo".

Y por último, los Veintisiete acuerdan discutir "la problemática de la integración" de los gitanos en una próxima reunión del Consejo Europeo.

Sarkozy seguirá con su política

Mientras tanto, Sarkozy ha asegurado que seguirá con el desmantelamiento de campamenos porque es "su obligación" como jefe de Estado y que se limita a cumplir resoluciones judiciales.

"¿Es normal que un jefe de estado acepte no aplicar una decisión de la justicia bajo el pretexto de que eran gitanos?", se ha preguntado en voz alta Sarkozy, que ha detallado que entre la mitad y dos tercios de los que vivían en esos campamentos eran de nacionalidad francesa, no rumanos ni búlgaros.

"Estas cifras hablan por sí mismas y muestran que no se ha producido ningún tipo de discriminación, todo ha ocurrido bajo el amparo de la justicia. Ha habido decisiones individuales de expulsión y decisiones colectivas de desmantelamiento" ha subrayado el presidente francés.

"Los franceses deben saber que esta política continuará respetando las reglas republicanas", ha concluido tras dar un dato: la canciller alemana, Ángela Merkel, le ha asegurado que seguirá su política de desalojos.

Sin embargo, pocos minutos después un portavoz de la canciller ha desmentido que haya hecho ese comentario "ni en el Consejo Europeo ni en una reunión" con Sarkozy.