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Las filtraciones sobre Afganistán obligan a Obama a buscar una nueva defensa de la guerra

  • El Congreso se prepara para deliberar el presupuesto para la guerra
  • Obama lo tiene más difícil para defender un esfuerzo económico ante la opinión pública

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El presidente de EE.UU., Barack Obama, tendrá que replantearse cómo defender la guerra de Afganistán tras las últimas filtraciones.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, tendrá que replantearse cómo defender la guerra de Afganistán tras las últimas filtraciones.

Al presidente norteamericano, Barack Obama, ya no le sirve la estrategia, que se presume tendría preparada, para defender la guerra de Afganistán ante un Congreso que se prepara para deliberar el esfuerzo financiero necesario para combatir el terrorismo islamista en el país asiático.

Y no le sirve porque una filtración de cerca de 90.000 folios de informes militares clasificados revela algunos de los secretos más que incómodos acerca de la guerra de Afganistán. Por ejemplo, que se han falseado las cifras de civiles muertos o las sospechas estadounidenses de la colaboración de los Servicios Secretos pakistaníes -financiados por el Pentágono- con los talibanes.

Con tales revelaciones en manos de la opinión pública, gracias a que tres diarios de alcance internacional difundieron los informes facilitados por Wikileaks, la Casa Blanca deberá reflexionar sobre cómo defender una guerra ya de por sí impopular ante el Congreso y ante los contribuyentes americanos.

Wikileaks ha sabido asestar el golpe en un momento crucial. Las dificultades sobre el terreno y el creciente número de bajas -siendo junio el mes más sangriento para las tropas internacionales desde que comenzara el conflicto- el debate sobre la presencia estadounidense en Afganistán ha comenzado antes de lo esperado.

McChrystal abrió la caja de pandora

Abrió la caja de pandora el que fuera máximo comandante de las tropas estadounidenses en Afganistán, el general Stanley McChrystal, con una entrevista a la revista Rolling Stone en la que se burlaba de la administración Obama y que le costó su cargo.

Funcionarios del gobierno han reconocido que la filtración de Wikileaks, la más importante de la historia militar norteamericana, hará más dificil el esfuerzo de Obama por ganarse el apoyo de la opinión pública y el Congreso hasta finales de año, cuando está previsto que se revise el presuesto destinado a la guerra, tal y como recoge el diario New York Times, uno de los medios que publicó los informes.

"No sabemos cómo reaccionar", ha admitido un funcionario de la administración visiblemente disgustado. "Obviamente, esto pone el Congreso y a la gente de muy mal humor".

Si la postura de Obama ya era complicada, McChrystal y Wikileaks se lo han puesto aún más difícil. El presidente de EE.UU. se enfrenta a una dura elección: o bien busca la manera de convencer al Congreso y a los estadounidenses de que la guerra sigue en marcha y se están haciendo progresos, o bien se apresura a limitar la presencia de sus tropas en la región.