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La agencia S&P rebaja la nota de la deuda de España y deja abierta la puerta a más recortes

       
  • La calificación baja un peldaño, desde AA+ a AA, con perspectiva negativa
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  • La debilidad del crecimiento y el paro lastran la confianza en su solvencia

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Standard and Poor's rebaja el rating de la deuda de España

Una señal para los inversores

Las agencias de calificación son compañías privadas que se encargan de evaluar la solvencia de los títulos de deuda que emiten no sólo los Estados, sino las administraciones, los bancos y el resto de empresas. Como demostró la crisis de 2008, no son infalibles, pero si la principal señal que siguen los inversores para comprar productos financieros.

La nomenclatura varía de una agencia a otra, aunque coinciden en que la triple AAA es el símbolo de los mejores productos, aquellos con los que el inversor tiene la plena seguridad de que recuperará su inversión.

Si las agencias consideran que hay riesgo de que el emisor no pague, la nota se rebaja: AA, A, BBB, BB, B, CCC... hasta la D (con múltiples escalones intermedios, indicados por los símbolos + y -). El límite crítico lo marca la nota BBB: por debajo de esa nota, se considera que se trata de un producto especulativo, es decir, bonos basura.

Un nuevo revés para la confianza en la solvencia española: la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's ha rebajado un peldaño la calificación de la deuda del Estado español a largo plazo, desde AA+ hasta AA, con perspectiva negativa, lo que deja abierta la posibilidad de nuevos recortes de rating a medio plazo, ante el temor de que el país sufra un "periodo adicional de crecimiento débil".

La decisión se produce apenas un día después de que la calificadora de riesgos  recortara la nota de la deuda griega a la categoría de bonos  basura y la de Portugal en dos escalones, desde A+  hasta  A-, con una perspectiva "negativa" en ambos casos. Estas rebajas se inscriben en las dudas de los mercados financieros sobre la solvencia de las economías mediterráneas a causa de su elevado déficit y, en concreto, de Grecia, que ha tenido que recurrir al mecanismo de rescate diseñado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para no incurrir en suspensión de pagos.

Sin embargo, pese a la rebaja, S&P considera que la deuda española sigue manteniendo una "nota excelente", que refleja la "fuerte capacidad" del país para cumplir con sus compromisos financieros, lo que dista mucho de situación de Grecia o incluso de la de Portugal. El analista encargado de España, Marko Mrsnik, ha destacado que, aunque los tres países comparten su pertenencia a la zona euro, hay "diferencias fundamentales" entre ellos.

Crecimiento "débil"

S&P ya había retirado la máxima calificación (triple A) a la deuda española en 2009, mientras que ahora, aunque no abandona la calificación de doble A, España pierde un escalón intermedio: en la nomenclatura que utiliza la agencia estadounidense, la nota AA significa  que "la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros relacionados con la obligación es muy fuerte". Es decir, España sigue  siendo un emisor fiable y con un riesgo "moderado bajo" de no pagar, aunque es menos fiable que  ayer.

La agencia justifica su decisión en que el país podría sufrir un "periodo adicional de crecimiento débil", basándose en que la economía española crecerá sólo una media del 0,7% entre este año y 2016, frente a la previsión inicial de que el PIB evolucionara en ese periodo por encima del 1%.

Standard & Poor's ha rebajado también a AA la calificación crediticia del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), por las mismas razones, a saber, la debilidad económica de España. La agencia señala que el ICO es una "extensión financiera" del Gobierno, de ahí su papel "crítico" de cargar con los aspectos financieros de las políticas económicas que pueda poner en marcha el Ejecutivo, un argumento que hace extensivo a CORES.

Riesgos en la banca

Entre los lastres de la economía española, la agencia cita el endeudamiento del sector privado español, que supone el 178% de su PIB, un mercado laboral "inflexible" y la expectativa de que la tasa de paro alcance este año el 21%, así como su poca capacidad exportadora. Además, advierte de que en 2013 el déficit público estará aún por encima del 5% del PIB, a pesar de que el Gobierno tiene el compromiso de reducirlo al 3% para cumplir con el Pacto de Estabilidad europeo.

Otra de las debilidades que señala S&P es la de los activos financieros, y en este sentido recuerda que el pasado 15 de marzo revisó a la baja, hasta el grupo 3, la calificación de la banca española por riesgo país ante la posibilidad de que sufra importantes pérdidas por la morosidad crediticia.

Además avisa de que es posible que el sistema bancario español necesite más capital que los 27.000 millones de euros disponibles inicialmente a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Este instrumento, no obstante, cuenta con una capacidad de endeudamiento de hasta 90.000 millones. En concreto, S&P cree que el coste fiscal de apoyar a la banca será de al menos el 5% del PIB.

La rebaja de la calificación tiene una perspectiva negativa porque, según S&P, España podría tener dificultades para cumplir con la reducción del déficit público a la que se ha comprometido. No obstante, Standard & Poor's admite que subiría esta perspectiva a la categoría de "estable" si ve unas posibilidades más fuertes de crecimiento o en caso de que el país cumpla o mejore sus objetivos fiscales para este año o el que viene.

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