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"Al levantarme de la cama, faltaba parte de la pared"

  • Relato de los testigos de la explosión en la casa cuartel de Burgos
  • En el acuartelamiento viven 90 familias, pero 40 están ahora de vacaciones
  • "Me he caído literalmente de la cama tras la potente explosión"

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Conmoción entre los afectados por el atentado de Burgos
Vecinos de la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos, donde la explosión de un coche bomba ha causado más de varias decenas de heridos leves, han descrito como potentísima la deflagración ocurrida de madrugada, cuando 114 personas se encontraban en el interior las instalaciones.

"Me he caído literamente de la cama", asegura una mujer, que ha contado cómo todo los cristales de su casa temblaron en el momento de la explosión.

Muchos de los vecinos que se han arremolinado en la zona creen que se ha evitado mayor número de afectados porque muchas personas están de vacaciones.

Según fuentes de la Guardia Civil, en esta residencia viven habitualmente unas 90 familias, aunque ahora estaba ocupada por unas 50, ya que el resto estaba de vacaciones.

"Me he bajado de la cama, y faltaba parte de la pared"


Ha sido sobre las 04.00 horas cuando un joven de unos 14 años, hijo de un guardia civil, se ha despertado al escuchar un "fuerte golpe", ha relatado el menor. Se ha bajado de la cama, al poner los pies en el suelo ha visto que faltaba parte de un muro del edificio y parte del suelo y se ha palpado pensando que le había pasado algo.

Afortunadamente sólo ha sufrido un arañazo en la cara, ha podido salir por su propio pie, ha pedido un móvil a un periodista que estaba en la zona y ha llamado a sus familiares, en medio de la situación de confusión en que se encontraba el menor.

La Avenida de Cantabria, donde se produjo la explosión, en concreto en la parte trasera de la casa cuartel destinada a residencia que da a la calle Jerez, ha sido escenario de niños llorando debido al susto y otras escenas de pánico.

Entre las reacciones de los vecinos, se encuentra la de una mujer que llevaba un perrito pequeño en brazos y se ha aferrado a él fuertemente sin querer soltarlo en ningún momento.

Viviendas al aire


Los vecinos del número 85 de la Avenida de Cantabria han sido desalojados de sus viviendas, aunque algunos de ellos ya habían bajado antes a la calle ante el temor de que el edificio pudiera sufrir algún daño importante porque parte de la fachada tiene grandes desperfectos.

Incluso desde la calle se puede ver el interior de muchas de las viviendas, entre ellas un salón y una habitación infantil de un piso cuyos habitantes se encontraban fuera, de vacaciones, circunstancia que en opinión de muchos de los residentes en la zona ha podido evitar daños mayores.

También los bajos comerciales de la zona, ha dicho el propietario de uno de ellos, han sufrido daños muy importantes por la onda expansiva.

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