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Mercado laboral: una reforma postergada que ahora parece inevitable

  • El Gobierno abre la puerta a cambiar el mercado de trabajo, aunque sin modificar el despido
  • El objetivo sería reducir la temporalidad para eliminar la dualidad del empleo
  • Según la última EPA, el 25,41% de los contratos son temporales
  • La CEOE pretende abaratar el despido, pero los sindicatos rechazan cualquier cambio

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Tras resistirse durante varios meses, el Gobierno parece haber interiorizado la necesidad de una reforma laboral que palie la sangría de puestos de trabajo eliminados por la crisis y, por primera vez, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, ha dicho estar dispuesta a abordar la ordenación del mercado de trabajo.

El secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, también ha insistido en la mismas idea, al asegurar que "convendría hacer una reforma del mercado laboral" ya que, según ha sostenido, "no podemos permitirnos una tasa de paro mucho mayor. Algo estaremos haciendo mal."

Sin embargo, Salgado ha querido subrayar que el Ejecutivo no tiene intención de modificar las condiciones del despido, ya que desde hace meses una de sus banderas es la defensa del sistema de protección social, más aún en tiempos de crisis, cuando, a su juicio, es más necesario proteger a los trabajadores.

La división del mercado de trabajo

De ahí que el PSOE que la semana pasada acordaba con CiU una enmienda que instaba a impulsar una reforma laboral para ampliar la cobertura por desempleo, acabar con la dualidad entre la contratación temporal y la indefinida y flexibilizar la negociación colectiva, se echara atrás apenas un día después arguyendo la interpretación "sesgada" del texto.

El problema, como ha reconocido la propia Salgado, es que el mercado de trabajo español es "dual", ya que un cuarto de los ocupados tienen un contrato temporal y son los primeros en sufrir las consecuencias de la crisis, mientras que los trabajadores indefinidos sufren en menor medida el desempleo. Según la última Encuesta de Población Activa, la tasa de temporalidad en el primer trimestre del año se situó en el 25,41%.

De hecho, el número de asalariados con contrato indefinido subió levemente, con 63.400 trabajadores más -hasta alcanzar los 11.817.300-, mientras que los asalariados con contrato temporal descendieron abruptamente: 528.500 personas menos que en diciembre de 2008, hasta quedar en 4.025.700. Ellos son los que han engrosado el desempleo hasta superar los cuatro millones de parados.

Posturas encontradas

Por ello, el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, pidió hace unas semanas una reforma urgente del mercado de trabajo ante las numerosas ineficiencias en el sistema laboral español y el "rotundo fracaso" en el objetivo de reducir el desempleo, sin llegar a mencionar un abaratamiento del despido.

Desde hace varios meses, la CEOE argumenta que es necesario conseguir un mercado de trabajo "coherente", por lo que propone que se supriman los contratos temporales a cambio de abaratar el despido de 45 a 16 días de indemnización por año trabajado. A su juicio, eso incentivaría a los empresarios a contratar trabajadores.

Los sindicatos, por su parte, rechazan que se modifiquen las condiciones del despido, argumentando que el origen de la crisis no está en el mercado laboral, es decir, en los trabajadores, sino en el mercado financiero, es decir, en los empresarios.

En cuanto a los partidos políticos, CiU se ha mostrado abiertamente favorable a abaratar el despido, mientras IU-ICV se oponen a una reforma en ese sentido. El PP, mientras tanto, sigue reclamando una reforma laboral, aunque no ha detallado -pese a las acusaciones del PSOE- si pretende reducir la indemnización por despido.

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