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El encargado de repatriar los cadáveres del Yak dice que Trillo le pidió traerlos "cuanto antes"

  • El general Beltrán insiste en que su labor no era la identificación de los cuerpos
  • La identificación o no, "no era impedimento" para traer a España los cadáveres
  • Asegura que el general Navarro le aseguró que él había identificado a los 62 españoles
  • Un teniente coronel médico contradice la versión de los tres acusados
  • Dice que los forenses turcos hablaban inglés y que el primer día no vieron los cadáveres 

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Segunda sesión del juicio por la identificación errónea de 30 de los 62 soldados muertos en el accidente del Yak-42
El general José Antonio Beltrán, que coordinó la recuperación de los cuerpos de los 62 fallecidos en el Yak 42,  ha insistido en que su labor en Turquía no era la identificación de los restos, de hecho "no vio ni un cadáver", según ha explicado, sino coordinar todo lo relativo a los vuelos para la repatriación de los cadáveres "cuanto antes". Así se le ordenó el entonces ministro de Defensa Federico Trillo. De las identificaciones, no le dijo nada.

"Nunca supe cómo estaba el tema de las identificaciones", ha llegado a decir durante su comparecencia como testigo en la Audiencia Nacional. "Sobre identificaciones no tengo capacidad", ha insistido. Quien sí la tenía era el general Vicente Navarro, uno de los acusados por el error en la identificación de 30 de las 62 víctimas, junto a los otros dos médicos imputados, Miguel Sáez y José Ramírez.

"Yo estaba dispuesto a traerme los cadáveres como estuvieran, como me los entregaran. El hecho de que estuvieran o no identificados no era un impedimento para traermélos, si no había inconvenientes legales", ha señalado Beltrán.

No obstante, el general José Antonio Beltrán ha explicado que le preguntó a Navarro por los números de cadáveres que aparecían en una de las actas sin nombre, y que éste le aseguró que estaban identificados.

Ha subrayado que el general Navarro le dijo que "todos los cadáveres están identificados por el equipo español y por él".

Beltrán se ha ratificado de todo lo que dijo en la fase de instrucción del caso, cuando compareció como imputado y no como testigo como esta vez.

El general también ha explicado que al llegar a España el ministro sólo le dijo que "menos mal que habían llegado porque estaba el funeral de Estado".

Precisamente uno de los capitanes enfermeros que han declarado este martes ha explicado que les dijeron que había que "darse prisa en enferetrar los cuerpos" para llegar al funeral.

Su testimonio, coincide con lo que dijeron en la primera jornada del juicio los dos acusados junto al general Vicente Navarro. El capitán médico Miguel Sáez y el comandante médico José Ramírez insistieron el lunes en que fue Navarro el que les dijo que "ya están identificados, nos vamos a casa".

Navarro por su parte, admitió errores en la entrega de los cuerpos, pero no en la identificación.

El acta de identificación, en turco


Beltrán también ha explicado en la Audiencia Nacional por qué firmó, junto a Navarro, el acta redactada en turco sobre la identificación de cadáveres, en las que se recogía que 30 cuerpos estaban sin reconocer aunque se había comprobado que eran militares españoles.

El general ha relatado que él siempre pensó que el documento que firmó era un acta de entrega de los cuerpos, y que por eso le "pareció lógico firmar", y no un acta sobre la identificación de los cadáveres. José Antonio Beltrán ha explicado que el traductor turco que les leyó por encima del acta no les dijo nada de los 30 cuerpos sin identificar. Realizó una "traducción sucinta", sin más.

De haberlo sabido, ha dicho, no lo habría firmado.

Un testigo contradice a los acusados

Por su parte, el teniente coronel médico José Benito del Valle, que acompañó la delegación que el Gobierno español envió a Turquía para identificar y repatriar a las víctimas del Yak-42, ha ofrecido una versión de los hechos que difirió sensiblemente de la ofrecida por los tres acusados en el juicio por las identificaciones erróneas de los cadáveres.

Del Valle, que viajó a Turquía en calidad de experto en accidentes aéreos, ha asegurado, por ejemplo, que los forenses turcos que se encargaron de los cadáveres y que trabajaron con la delegación española "hablaban un inglés técnico".

En cambio, el principal acusado, el general Vicente Navarro, en su declaración ante el tribunal, se defendió explicando que la comunicación con los forenses turcos era "caótica" porque ninguno de ellos hablaba inglés.

A pesar de sembrar su declaración con una retahíla de "no me acuerdo", Del Valle ha entrado en contradicción con la declaración de Navarro y de los otros dos acusados, el comandante José Ramírez y el capitán médico Miguel Sáez, al asegurar, por ejemplo, que durante el primer día que la delegación española llegó a Turquía no pudieron realizar ningún trabajo porque las autoridades turcas no les dejaron acceder a los cadáveres.

"Las autoridades turcas no nos dejaron ver los cuerpos el primer día, los forenses turcos estaban en un congreso en Ankara, al final nos fuimos esa misma noche al hotel", ha remarcado Del Valle
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En su declaración ante el tribunal, tanto Navarro como Sáez y Ramírez aseguraron que el primer día hicieron una primera ronda de reconocimiento de los cadáveres y que estuvieron trabajando hasta las 2.30 horas de la madrugada.

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