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Los países ricos suspenden en ayuda humanitaria

  • La mayoría de los países no cumple con las Buenas Prácticas de la Donación Humanitaria
  • Se ha presentado en Nueva York el índice de Respuesta Humanitaria 2008 de DARA
  • Este informe evalúa la eficiencia en la gestión de la ayuda humanitaria internacional
  • Suecia, Noruega y Dinamarca, seguidos por Irlanda y la CE son los donantes más eficaces
  • España ocupa el puesto número 16 en la lista, por detrás de EE.UU. que están en el 15 
  • Esta ONG defiende que la ayuda no es una cuestión de generosidad sino de responsabilidad

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Imagen de una pequeña que espera la ayuda humanitaria que llega en helicópero a Chuxiong (China) por un movimiento de tierras.
Imagen de una pequeña que espera la ayuda humanitaria que llega en helicópero a Chuxiong (China) por un movimiento de tierras.

Salvar vidas, aliviar el sufrimiento y mantener la dignidad humana en las crisis que provoca el hombre o los desastres naturales. Estos son los tres objetivos básicos de la acción humanitaria y no siempre se cumplen. La mayoría de los países más ricos del mundo no saca buena nota en los Principios y Buenas Prácticas de la Acción Humanitaria y dejan a millones de personas sin parte de la ayuda esencial que necesitan.

Así se desprende del Índice de Respuesta Humanitaria 2008 presentado este miércoles en Nueva York por DARA, una organización independiente sin ánimo de lucro cuyo principal compromiso es la mejora de la calidad de la cooperación al desarrollo.

Según este informe Suecia, Noruega y Dinamarca, seguidos de Irlanda y la Comisión Europea son los donantes humanitarios más eficaces a la hora de gestionar la ayuda humanitaria.

España se sitúa en el puesto 16 por debajo de EE.UU. La primera potencia es el país mayor donante mundial en términos absolutos, pero sólo consigue el número 15 entre los 23 países donantes. Por debajo de España están Alemania, Japón, Italia, Francia, Austria, Portugal y Grecia.

Según ha explicado a RTVE.es el director de este proyecto, Phillip Tamminga, con la publicación del índice se pretende "premiar" a los países que gestionan de forma correcta la ayuda humanitaria e incentivar a aquellos que todavía tienen que mejorar. El objetivo es que sirva de "herramienta de cambio positivo" para conseguir una mayor concienciación sobre la ayuda internacional.

España sube escalones en el ranking mundial

España ha subido un puesto con respecto a 2007, principalmente por sus avances en su respuesta humanitaria ante desastres naturales. Obtiene peor nota en la redistribucíón de la financiación de una crisis a otra, en su apoyo a la ONU y en la promoción de evaluaciones regulares.

Tamminga ha asegurado que nuestro país ha hecho un "enorme esfuerzo positivo" para ofrecer una ayuda humanitaria más eficiente, no sólo en cantidad sino en calidad. "Está en el camino correcto", ha añadido el responsable del informe, que defiende un uso más eficaz de los recursos para que la ayuda llegue de forma efectiva a quien más lo necesita.

La ayuda humanitaria es responsabilidad de todos

Los desastres causados por fenómenos naturales han afectado a 281 millones de personas en 2007, una cifra equivalente a la población de Francia, Reino Unido, Canadá y Japón juntos. Además, más de 45 millones de personas se ven afectadas por conflictos armados, cuyas consecuencias perduran durante años.

"La ayuda no es una cuestión de generosidad sino de responsabilidad", aseguran desde DARA, que también plantea este Índice de Respuesta Humanitaria como una forma de rendición de cuentas de los gobiernos de todo el mundo en relación a un código de prácticas que ellos mismos han promovido.

Aseguran que en unos tiempos en los que la crisis financiera amenaza con reducir la financiación humanitaria, se debe garantizar que esta ayuda sea distribuida de la manera más eficaz posible.  

La publicación de este informe quiere ser una llamada a los países ricos para que mejoren su ayuda a los países más necesitados. Plantean cuatro ideas básicas:

  • Proporcionar ayuda de manera imparcial y no según agendas políticas, económicas o de seguridad.
  • Fortalecer la capacidad del sistema humanitario de responder a crisis futuras, en particular las estrategias de prevención a nivel local.
  • Evaluar con más precisión las necesidades humanitarias, para que la ayuda llegue a las personas que más lo necesitan, cuando lo necesitan.
  • Combinar esfuerzos de emergencia con estrategias de desarrollo a largo plazo para lograr un impacto más duradero.