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Zapatero a Sarkozy tras conocer que estaría en la cumbre: "Te daré todo lo que me pidas"

  • El diario 'Le figaro' detalla la euforia del presidente francés por su éxito diplomático
  • "He logrado que entren la octava y la decimoquinta economía del mundo. ¡Ahí es nada!"
  • El Gobierno desmiente "categóricamente" que Zapatero le dijese esas palabras a Sarkozy
  • La fecha del encuentro fue sugerida por Sarkozy para eclipsar el congreso de los socialistas
  • Confía en el frente común europeo, aunque no quiere señalar a EE.UU. como responsable

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Zapatero y Sarkozy charlan animadamente al comienzo de la reunión de líderes europeos celebrada en Bruselas el pasado 15 de octubre.
Zapatero y Sarkozy charlan animadamente al comienzo de la reunión de líderes europeos celebrada en Bruselas el pasado 15 de octubre.

"Zapatero está encantado. Me ha dicho: Te daré todo lo que me pidas". De esta forma relató el presidente francés, Nicolás Sarkozy, cómo se tomó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la noticia de su asistencia a la cumbre del G20 de Washington gracias a la mediación francesa.

Así lo relata el diario conservador francés Le Figaro , que detalla que la tarea de garantizar la asistencia de España y Países Bajos a la cita de Washington, algo que no querían los americanos, recayó en el consejero diplomático y 'sherpa' de Sarkozy, Jean-David Levitte.

Una vez conseguido, Sarkozy se lo hizo saber a todos sus interlocutores: "He logrado que entren en el G-20 la octava y la decimoquinta economía del mundo. ¡Ahí es nada!".  

"El Gobierno lo desmiente categóricamente", han respondido fuentes de La Moncloa, sin querer entrar a valorar más la información difundida por el rotativo galo.

El diario desvela también que la fecha elegida para la reunión no es fruto del azar y tiene una lectura en clave doméstica, porque cuando el pasado 18 de octubre Sarkozy sugirió en Camp David al presidente Bush fijar la cita para el 15 de noviembre ya se sabía que coincidiría con el Congreso del Partido Socialista francés, evento que quedará sin duda eclipsado por la cumbre.

Por lo demás, Sarkozy viaja a la capital norteamericana con la intención de que de allí salgan resultados concretos y se aborde la supervisión de los flujos financieros, la regulación de los sueldos de los banqueros e incluso la "refundación" del capitalismo, algo a lo que se ha negado ya el presidente Bush

Frente unido

Para evitar que la cumbre pase sin pena ni gloria, el secretario general adjunto del Elíseo, Franois Perol, ha invertido estas dos últimas semanas en mantener constantes vídeo conferencias con sus homólogos de Washington, Bruselas, Berlín o Sidney.

En cuanto a la parte europea, Sarkozy puede contar con un frente relativamente unido y en el Elíseo minimizan las supuestas fricciones con Berlín.

Con Londres se vive una auténtica luna de miel, así que la única línea roja que el equipo de Sarkozy no puede traspasar es la de "sentar a Estados Unidos en el banquillo de los acusados".

Por eso nadie dirá en el Elíseo que la crisis actual es la victoria del capitalismo continental sobre el anglosajón, por más que sea la tesis de buena parte de los consejeros del presidente, empezando por Henri Guaino, artífice de la mayoría de los discursos de Sarkozy.

Bush, en retirada

Pese a ello, ayer el mandatario galo se permitió avisar de que el dólar no puede pretender seguir siendo la única moneda del mundo. "Ya no estamos en 1945", espetó Sarkozy al recibir el premio al Valor Político otorgado por la revista Foreign Policy.

En todo caso, el presidente francés es plenamente consciente de que no pueden esperarse milagros en ausencia de Barack Obama, a quien el propio Bush ha rechazado invitar a la cumbre pretextando que Estados Unidos tiene un sólo presidente.

El Elíseo sabe también que Bush "ya no está muy concentrado en su trabajo" y que en Camp David, durante la visita que hizo Sarkozy en compañía del jefe del Ejecutivo comunitario, Jose Manuel Durao Barroso, para arrancarle el compromiso de celebrar la cumbre de mañana, se notaba que Bush no esperaba más que una cosa: "volver a su rancho", indica Le Figaro.