Granit Xhaka, el eterno rebelde que odia estar solo y lleva a Suiza a soñar
- A sus 33 años, el capitán suizo disputa su cuarto Mundial y lidera a una selección que vuelve a los cuartos de final 72 años después
- Carácter, raíces albanokosovares y una frase que resume su carrera: “Esto es fútbol, no ballet”
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Granit Xhaka sigue compitiendo como si los años no pasaran por él. El capitán de Suiza disputa su cuarto Mundial, un registro que comparte con Ricardo Rodríguez y Xherdan Shaqiri, y lo hace liderando a su selección hasta una barrera que llevaba 72 años sin superar. Suiza vuelve a disputar unos cuartos de final; enfrente estará la Argentina de Messi, la vigente campeona del mundo.
A sus 33 años. Xhaka continúa siendo el motor y líder de una selección con la que ha construido buena parte de su legado. Es el único futbolista suizo que ha marcado en tres mundiales diferentes y su influencia va mucho más allá de los goles. Su personalidad, su físico y su manera de competir le han convertido en una de las grandes referencias de la mejor generación reciente del futbol helvético.
Un carácter marcado por sus raíces
Hijo de padres albanokosovares, sus orígenes siempre han estado muy presentes en su carrera. Uno de los episodios más recordados llegó en el Mundial de Rusia de 2018. Suiza derrotó 2-1 a Serbia con goles de Xhaka y Shaqiri y ambos celebraron formando con sus manos el águila bicéfala, símbolo de Albania, un gesto cargado de significado por el que terminaron siendo multados.
Ese carácter también ha definido su fútbol. Xhaka nunca ha sido un jugador que se esconda: intenso, físico, agresivo en la presión y con una enorme confianza en sí mismo. Una personalidad que él mismo resumió en una frase que le ha acompañado en su carrera: "Esto es fútbol, no ballet". Con el paso de los años ha moderado algunos excesos, pero nunca ha perdido la esencia que le ha permitido mantenerse en la élite europea.
Su etapa en el Bayer Leverkusen fue una de las mejores demostraciones de su importancia sobre el césped. Con Xabi Alonso se convirtió en un hombre clave del centro del campo y una de las piezas fundamentales del equipo para conquistar la primera Bundesliga de la historia del club en la temporada 23-24. Tras su gran temporada en el Sunderland, su nombre volvió a cruzarse con el técnico español ante el interés del Chelsea. Sin embargo, tras los octavos ante Colombia, Xhaka confirmó su continuidad en el conjunto de los Black Cats y puso su familia por delante: "La familia es lo primero. Están cómodos allí y he decidido quedarme donde estoy". Una decisión que le mantendrá en Sunderland pese a la posibilidad de reencontrarse con Xabi Alonso.
El líder que odia estar solo
Detrás de la imagen de futbolista duro se esconde una personalidad diferente, lejos del terreno de juego. En una entrevista con BBC Sport, Xhaka reconoció que odia la soledad hasta el punto de no poder dormir en su propia habitación cuando su mujer y sus hijos no están en casa. Una confesión que muestra una faceta mucho más íntima del capitán suizo.
Sobre el césped, sin embargo, Xhaka nunca ha parecido sentirse solo. Siempre pide el balón, ordena a sus compañeros y asume responsabilidades. Ahora vuelve a encontrarse con Argentina, el rival que eliminó a Suiza en los octavos de final de Brasil 2014. Doce años después, el centrocampista regresa al escenario con la oportunidad de liderar una hazaña todavía mayor.
Cuatro mundiales, goles en tres ediciones diferentes: 2014, 2018 y en la presente edición, 2026, y una presencia constante en la élite. Xhaka ha construido una competitividad que permanece intacta. Suiza vuelve a estar entre las ocho mejores selecciones del mundo 72 años después y su capitán sigue aplicando la misma filosofía de siempre: esto es futbol, no ballet.
*Noticia escrita por el estudiante en prácticas Ilias Bentadda Sebti, bajo la supervisión de Santiago S. Segura