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Afganistán

Prohibido hacer deporte: el sueño olímpico se apaga para las mujeres de Afganistán

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El sueño de ser una mujer deportista se apaga en Afganistán
Afganistán contó por primera vez con representación femenina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004

El sueño de ser mujer y convertirse en deportista se apaga de nuevo en Afganistán. La caída de Kabul, la capital afgana, en manos del régimen talibán enjaula al deporte femenino, asfixiando las posibilidades de las mujeres de practicar deporte en un país que tiembla de miedo. Aquellas que se imaginaban subiéndose a un podio, ni siquiera podrán iniciarse en ninguna disciplina: según la ley Sharía (o ley islámica), cuya base es aplicada de forma radical por los talibanes, las mujeres tienen prohibido practicar deporte y entrar en cualquier centro o club deportivo. Las deportistas afganas, que se habían convertido en símbolo de transición de su país, desaparecen después de 20 años luchando por sus derechos.

No es la primera vez que las mujeres ven privado su derecho a hacer deporte. El gobierno talibán vigente entre 1996 y 2001 sometió a las mujeres a la prohibición de iniciarse en cualquier práctica deportiva y, además, a otras severas restricciones como reírse en voz alta, aparecer en público sin acompañante masculino y trabajar fuera de casa.

El régimen estricto, que pisoteaba los derechos de la mujer, fue castigado por la comunidad internacional deportiva: en 1999, el Comité Olímpico Internacional (COI) excluyó a Afganistán de los Juegos de Sidney de 2000 por, entre otras razones, dejar a las mujeres fuera de la competición olímpica.

Hasta que Afganistán no se deshizo del yugo talibán en 2001, tras la invasión estadounidense, la práctica deportiva estuvo fuera del alcance de las mujeres. El país donde era obligatorio el uso del burka (el traje musulmán que cubre de la cabeza a los pies y tiene una tela fina a la altura de los ojos) comenzó a dar pasos hacia una sociedad más avanzada, devolviendo algunos de los derechos civiles a las mujeres.

La atleta Lina Azimi escribió la primera página de la historia del deporte afgano femenino: en 2003, participó en representación de su país en el Mundial de Atletismo celebrado en París. Tardó en completar la carrera de100 metros un total de 18,37 segundos, quedando muy lejos de la número uno, la jamaicana Merlene Ottey. Con pantalones largos, dio una lección al mundo, tras demostrar que, pese a entrenar sólo un día a la semana, las mujeres afganas también podían competir. "Comencé hace tres meses a practicar atletismo y solamente he hecho dos sesiones preparatorias con tacos de salida antes de venir a París. Sólo puedo entrenar una vez a la semana", explicaba, tras terminar la prueba. Con su carrera, Azimi abría la puerta al mundo a las deportistas afganas.

Robina Muqimyar, Friba Razayee y Mareena Karim, las mujeres que hicieron historia

En 20003, el COI levantó el veto a Kabul y fue a partir de entonces cuando las deportistas afganas comenzaron a soñar con lograr un metal olímpico para su país. En 2004 se produjo un hito histórico. Eran los Juegos Olímpicos de Atenas y Afganistán derribó un muro de hormigón: envió por primera vez en la historia del país a dos mujeres deportistas con su delegación, Robina Muqimyar y Friba Razayee.

La atleta Muqimyar no partía como la favorita para ganar la prueba de 100 metros lisos de atletismo femenino, pero supo en cuanto pisó el asfalto que iba a ser la deportista más observada. Con un velo cubriendo su cabeza y pantalones largos, un atuendo muy diferente al resto de sus compañeras, Robina realizó una carrera histórica para su país y para ella, tras conseguir su mejor marca personal (14.06). "Para mí lo más importante es formar parte de los Juegos Olímpicos. Quiero ser parte de esto para que otros países conozcan a Afganistán en competición. Cuando la gente vea la bandera afgana en los Juegos, estaré orgullosa", declaró antes de competir.

Su paisana, Friba Razayee, debutó en judo en la categoría de peso medio de 70 kilos. Cayó en combate frente a la judoca española, Cecilia Blanco, en la primera ronda. Un mes más tarde, debutaba en los Juegos Paralímpicos la primera para atleta Mareena Karim, con tan sólo 14 años.

Afganistán no participará en los Juegos Paralímpicos

A Atenas 2004 le siguieron los Juegos de Pekín 2008, con una representación de tres hombres y una mujer; Londres 2012, con cinco hombres y una mujer; Río 2016, con dos hombres y una mujer; y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, con cuatro hombres y una mujer. Los Juegos Paralímpicos no podrán ver cómo llega la delegación afgana desembarca para luchar por el podio: Afganistán no tendrá representación en los Juegos Paralímpicos de Tokyo 2020, que comienzan la próxima semana, debido a la situación actual que vive el país.

Así lo anunció el Comité Paralímpico Internacional (IPC) este lunes, tras confirmar que los dos únicos atletas que forman parte de esta delegación, Zakia Khudadadi y Hossain Rasouli, dedicados al taekwondo, no podrán competir.