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Tokyo 2020 | Gimnasia rítmica

Duelo familiar en los JJOO: las gemelas rusas Averina lucharán por el oro en la final individual de gimnasia rítmica

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La gimnasta rusa Dina Averina se sitúa como la favorita para ganar la final individual de gimnasia rítmica. La atleta del Comité Olímpico Ruso (ROC, por sus siglas en inglés) se ha colocado en primera posición de la clasificación tras obtener 106.300 puntos en las cuatro pruebas por aparatos: aro, pelota, mazas y cinta. Dina estará acompañada por su hermana gemela, Arina Averina, protagonizando el gran duelo familiar en los Juegos de Tokyo 2020. 

[Vuelve a ver las dos primeras rotaciones de la clasificación de gimnasia rítmica de los Juegos de Tokyo 2020]

La humedad de Tokio y la dificultad de manejo de la cinta, el aparato más complejo y que los jueces más penalizan, no han sido un obstáculo para que la número uno del mundo entrase de cabeza en la lista de las diez gimnastas que lucharán por una medalla olímpica este sábado. España no cuenta con participación en esta disciplina por primera vez en la historia olímpica desde los Juegos de Los Ángeles de 1984, cuando la gimnasia rítmica se estrenó como disciplina.

Con una sonrisa de oreja a oreja, Dina posaba junto a su entrenadora sabiendo que se había colocado la primera, un subidón para encarar la final. Su felicidad se ha duplicado cuando su hermana, Arina Averina, ha logrado el segundo puesto, con 106.175 puntos. Las rusas se batirán en un duelo de hermanas de infarto y batallarán por subirse juntas al podio.

[Clasificación y resultados de Juegos de Tokyo 2020]

La israelí Linoy Ashram cierra el podio provisional, tras obtener una puntuación alejada de las Averina, 103.100 puntos. Una caída con la cinta no ha impedido que Ashram se colocara en tercera posición, ya que su actuación en el resto de rotaciones ha sido exquisita. 

Diez gimnastas clasificadas

Dejando las tres primeras posiciones, otras siete gimnastas han logrado clasificarse para batallar por el podio olímpico. Las dos bielorrusas Alina Harnasko y Anastasiia Salos entran en el top 5 tras clavar sus ejercicios y demostrar una gran expresividad en los giros con sus mazas.

La final ha estado bastante ajustada entre sus últimas candidatas. En sexto lugar, ha conseguido colocarse en último momento la italiana Milena Baldassarri.

Doblete también para Israel (además de Bielorrusia, Rusia y Ucrania) que cuenta con dos candidatas para la final: Ashram, que quedó tercera, y Nicol Zelikman, en séptima posición. La búlgara Boryana Kaleyn se ha colocado en octava posición, y, por detrás, las dos ucranianas, Viktoriia Onopriienko y Khrystyna Pohranychna, que cierran la lista. 

Dieciséis se quedan fuera

A las puertas se ha quedado la japonesa Sumire Kita, que permanecía en noveno lugar hasta el final. Las estadounidenses Evita Griskenas y Laura Zeng, que también contaban con buenas puntuaciones, se fueron a la duodécima y decimotercera posición. 

Otros nombres importantes como el de la búlgara Katrin Taseva, la italiana Alexandra Agiurgiuculese y la eslovena Ekaterina Vedeneeva también se quedaron fuera de la clasificación. La cinta traicionó a muchas de ellas por el calor y los resbalones. 

Pese a quedar fuera de la clasificación, Rut Castillo ha hecho historia hoy en México. A sus 31 años se ha subido al tapiz, compitiendo con rivales de hasta catorce años más que ella, tras convertirse en la primera gimnasta mexicana en obtener un pase a los Juegos Olímpicos. Tokio le ha brindado la oportunidad olímpica, que buscaba durante la última década, pero finalmente quedó en vigesimoprimera posición. 

Más allá de los movimientos: la música y los gestos

En el código establecido por la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) se señalan las puntuaciones de los ejercicios y cómo los jueces valoran con bonificaciones los movimientos ejecutados. Según el texto, no sólo es importante la fluidez de la coreografía, también lo es la expresión facial. Es decir, que las gimnastas transmitan con lo que hacen. Las expresiones corporales “deberían ser la unión de fuerza, elegancia y belleza de movimientos. Deben comunicar sentimientos o una respuesta a la música con expresión facial”, reza.

En el tapiz hemos podido escuchar Ariana Grande, Beyoncé, violines de Mozart y hasta folklore local. La música la eligen ellas, pero también debe ser elegida a medida, teniendo en cuenta la edad de la gimnasta, su técnica y la ética de la disciplina. El ritmo de la música marca los lanzamientos de mazas y los movimientos de cinta, provocando, en ocasiones, que las gimnastas vayan descompasadas.

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