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Operación Galgo

Bezabeh buscará un acuerdo amistoso para anular su sanción

  • Fue suspendido dos años por "dopaje sanguíneo" en la Operación Galgo
  • La Audiencia ha declarado nula unas escuchas telefónicas de esta trama
  • Esta decisión será aducida por el atleta para pedir la anulación de su sanción

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El atleta Bezabeh, en una imagen de archivo.
El atleta Bezabeh, en una imagen de archivo.

Alemayehu Bezabeh, suspendido por dos años por el Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) por una infracción de dopaje en relación con la Operación Galgo, intentará un acuerdo para la anulación de su sanción, a la vista del último auto de la Audiencia Provincial, y sólo como último recurso acudirá a los Tribunales.

"Vamos a intentar arreglar de manera amistosa un problema muy grave, porque Bezabeh ha sufrido un grave quebranto moral y económico pese a haber sido el único que se ha comportando de una manera totalmente honesta en este caso", comentaron a EFE fuentes cercanas al atleta.

Bezabeh, que ha cumplido ya año y medio de suspensión, continúa en Adis Abeba "entrenándose intensamente y con ganas de volver cuanto antes a España para trabajar en lo suyo, es decir, compitiendo".

Año y medio sin competir

El 10 de junio pasado el CEDD suspendió por dos años a Bezabeh y le multó con 3.001 euros pese a que el Comité de Competición de la Federación Española de Atletismo le había absuelto.

La resolución del CEDD consideró que "los hechos acreditados en el expediente demuestran que el atleta participó activamente en la puesta en práctica de un método de dopaje sanguíneo que se encuentra prohibido expresamente" y rechazó las alegaciones hechas por Bezabeh, que argumentó desconocimiento y trato desigual con respecto a otros deportistas relacionados con la Operación Galgo.

Un auto de la Audiencia provincial de fecha 30 de enero del 2012 declaró nulas las escuchas telefónicas practicadas en la Operación Galgo, así como las entradas y registros practicados y las declaraciones que varios de los imputados prestaron mientras la causa estaba secreta.

La anulación de las investigaciones, según el auto, "por conexión de clara antijuridicidad con las escuchas declaradas no válidas" será aducida por Bezabeh para reclamar la anulación de su sanción y la restitución del dinero que ha perdido, habida cuenta de que tenía una beca Olímpica B (17.000) euros y no ha podido competir en los últimos 18 meses.

"La Federación Española está hablando con el Consejo Superior de Deportes y estamos a la espera de lo que nos digan. Está claro que la sanción es consecuencia de unos hechos que están anulados y debe imperar la cordura. Vamos a hacer las cosas con la máxima sinceridad, como hasta ahora", indicaron las mismas fuentes.

Entrenando para volver a competir

Bezabeh regresó a su país de origen cuando le fue comunicada la sanción. "Y allí sigue, entrenando con ilusión, criando a sus hijos con los ahorros que tenía y alguna ayuda que le estamos prestando. Es el único que ha sido cien por cien honesto porque dijo lo que ocurrió, aunque fuera presionado por una investigación que, según la Audiencia, fue ilegal".

La suspensión a Bezabeh le cerró, además, las puertas de los grandes mítines y los grandes maratones, que vetan a los atletas sancionados por dopaje. "Puede haber perdido más de 100.000 euros", asegura el entorno del atleta, plusmarquista español de 5.000 metros.

Bezabeh fue detenido por la Guardia Civil el 9 de diciembre del 2010 cuando viajaba a El Escorial junto al entrenador Manuel Pascua, presumiblemente a una cita con Alberto León (exciclista que se suicidó un mes después y también relacionado con la Operación Galgo) para someterse a una autotransfusión.

El propio Bezabeh comunicó estos hechos ese mismo día después en la Federación Española, donde acudió para declarar voluntariamente y explicar que había sido engañado, ya que según sus palabras Manuel Pascua le dijo que iban a ver "al médico para que le tratara de un problema de ictericia".

El auto de la Audiencia Provincial de Madrid dejó sin efecto las vigilancias policiales que procedían de observaciones telefónicas declaradas nulas y anularon las declaraciones en las que varios de los imputados en la Operación Galgo admitieron hechos delictivos y que fueron prestadas antes de que se alzara el secreto del sumario el 16 de diciembre de 2010.