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Fórmula 1 | Ferrari

Ferrari quiere ser competitivo en 2012 desde el GP de Australia

  • El ingeniero jefe de la Scuderia garantiza que no será una copia del Red Bull
  • Explica que sacrificaron las mejoras para centrarse en el nuevo coche

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Los pilotos de Ferrari, Felipe Massa y Fernando Alonso, en el circuito de Yeongam, en Corea.
Los pilotos de Ferrari, Felipe Massa y Fernando Alonso, en el circuito de Yeongam, en Corea.

La escudería Ferrari de Fórmula 1 quiere tener un monoplaza competitivo en 2012 y que se note desde la primera carrera, el GP de Australia. Así lo ha declarado el diseñador jefe de Ferrari, Nikolas Tombazis, indicando que su objetivo para el Mundial de 2012 es "es tener un coche competitivo ya en Australia".

"No queremos tener que decir: todavía estamos por detrás, pero vamos a mejorar. Nuestro objetivo es llegar a Australia con un coche absolutamente competitivo", ha declarado a la revista Autosprint.

Tombazis advierte, sin embargo, de que los demás equipos también intentarán mejorar. "Está claro que nuestros rivales no son ingenuos ni idiotas. Queremos ganar, pero no podemos garantizar nada".

Ferrari, que sólo ha conseguido una victoria este año (Fernando Alonso, en Gran Bretaña), se propone construir un coche más agresivo para el año próximo, pero no una copia del actual Red Bull, con el que el alemán Sebastian Vettel ha logrado los dos últimos títulos mundiales.

"No sólo Red Bull tiene interesantes soluciones", ha explicado. "Hay otros coches más lentos que ofrecen también soluciones dignas de consideración. De todas formas, creo que nuestro coche del año que viene presentará muchas soluciones y todas nuestras".

Para el diseñador de Ferrari "no estaría bien decir que es un Red Bull. Será un Ferrari, diferente en varios aspectos, con soluciones en diferentes áreas, tal vez tomadas de otros coches".

Tombazis asegura que ya saben por qué no han funcionado las mejoras introducidas en el coche para la última parte del actual campeonato. "Hemos comprendido por qué no funcionaron, pero no pudimos solucionarlo porque, en septiembre, habríamos necesitado más tiempo y sólo habría tenido efecto en las tres últimas carreras, quitándonos mucho tiempo para la construcción del coche nuevo. Por eso nos costó tanto estar cerca de nuestros rivales desde aquél momento".