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Hablamos "En voz alta" de prostitución desde cuatro puntos de vista diferentes. Nos acompaña Lorenzo Garrido, abogado con experiencia que expone lo que la ley española penaliza en España. También está con nosotros Ariadna, una prostituta que ejerce libremente y de forma voluntaria su oficio. Por otro lado, el "cliente X" aporta su perspectiva como cliente. Y, por último, Eladio nos traslada al plano social la prostitución y cómo su experiencia de trabajador social le ha hecho ver diferentes realidades (15/04/16).

Tras dos años y medio de debate y polémica, Francia ha dado un paso importante en la lucha contra el comercio de los cuerpos y el tráfico de mujeres. El Parlamento de francés ha adoptado definitivamente una ley que penaliza con multas a los clientes de las prostitutas, a las que se les dará la posibilidad de dejar esta actividad mediante un fondo de acompañamiento social y profesional.

Son datos que se basan en una encuesta realizada a 2.000 varones. De ellos el 20 por ciento reconoce haber pagado por servicios sexuales y el 10% de los clientes ha detectado trata de menores. Por ello, su papel para alertar sobre la explotación sexual, resulta clave. Cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, fiscales y ONG's coinciden en las dificultades que les plantea la lucha contra este delito. Muchas víctimas y sus familias sufren coacciones y amenazas constantes. Otras no se reconocen como tales y ven al tratante, como lo que no es.

La trata, una de las formas más graves de violencia contra las mujeres. Estos días, expertos y activistas de distintos países, debaten como combatirla en Madrid. Ponen el foco en la prostitución y piden sancionar a los clientes. Conocemos a Sonia, autora del libro 'Ninguna mujer nace para puta', activista y en la lucha contra la prostitución intenta combatirla con su mejor arma, su voz y su desgarradora experiencia: "Uno elige ser proxeneta, pero ser la puta de todas y de todos no se elige con libertar"

Sonia Sánchez, autora del libro "Ninguna mujer nace para puta", fue víctima de trata con fines de explotación sexual en Argentina. Sonía creía que iba a trabajar de camarera pero cayó en las redes de la prostitución. Ha contado a TVE como fue lo que llaman el "bautismo de fuego", una violación múltiple durante horas en el prostíbulo para anularlas. "No recuerdo cómo escapé, pero cuando llegué a Argentina pesaba 44 kilos", relata. Ahora es activista y ha participado en unas jornadas sobre prostitución en Madrid. Cada año cuatro millones de niñas y mujeres son víctimas de la trata con fines de explotación sexual.

Se incluye a la hora de calcular nuestro PIB. No es legal. Tampoco ilegal. Lo que para algunos es el oficio más viejo del mundo, ¿debe ser regulado como un trabajo cualquiera?

Las prostitutas y las asociaciones que las defienden mantienen posiciones encontradas. Quienes trabajan con mujeres prostituidas se niegan a admitir que la actividad sea un oficio. Aseguran que el 80% de las mujeres que ofrecen sexo son víctimas de mafias y señalan que el oficio más viejo del mundo es la esclavitud.

En el otro extremo, hay mujeres y asociaciones que se definen como "trabajadoras del sexo". Hablamos con unas y otras.

Dejamos constancia del trabajo de una abogada, hoy jueza, que en su día logró darse de alta como prostituta en Hacienda y en la Seguridad Social. Contactamos con las nuevas cooperativas que están surgiendo. Nos hacemos eco de su problemática.

Este jueves se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas con fines de explotación. Un lucrativo negocio que mueve cada año hasta 35.000 billones de euros, casi tanto como las drogas o el comercio de armas. Según Naciones Unidas, este tráfico de seres humanos afecta anualmente al menos a cuatro millones de personas. Para hablar de este tema contamos con Antonio Rivas, coordinador de Formación y Gestión del Proyecto Esperanza.

Quieren evitar el sufrimiento que viven a diario muchas mujeres. Junquera es uno de los principales núcleos de Europa de tráfico de mujeres. Les informan de dónde acudir si las explotan o maltratan. Les dan un mail y un teléfono y lo hacen porque, saben que muchas están amenazadas por organizaciones que provienen de la Europa del este. Casi todas dicen que lo hacen para dar de comer a sus hijos. Se distribuyen por zonas según su nacionalidad, aunque la mayoría son rumanas o búlgaras, Esta  asociación trabaja con algunas mujeres que han sido liberadas .Intenta que olviden  el secuestro emocional que han sufrido. De las 111 mujeres que han detectado en las carreteras de la Junquera sólo 6 han denunciado a sus proxenetas.