Gane quien gane en las urnas, la prioridad del futuro presidente de Ecuador va a ser la seguridad, porque sin seguridad no hay mejora económica ni desarrollo. En medio de la violencia del narcoterrorismo, que ha puesto en jaque al país, los ecuatorianos llegan a esta segunda vuelta presidencial para reclamar un país seguro al vencedor.
Las calles están fragmentadas entre dos formas distintas de ejercer la política, entre 'correístas' y 'noboístas'. Por eso, la unidad será otro de los grandes retos del futuro gobierno. En un escenario aparentemente ajustado, una victoria poco holgada podría dar pie a denuncias de fraude.
Foto: Colegio electoral en Quito (AP Photo/Carlos Noriega)