Estados Unidos y Ucrania exhiben un creciente distanciamiento por la ayuda militar y las condiciones para negociar el fin de la guerra. Volodímir Zelenski denuncia que le faltan armas y financiación y asegura que Washington ha dejado de advertir a Kiev de los ataques rusos, algo que niega el secretario de Estado estadounidense. El presidente ucraniano exige, además, una tregua antes de negociar con Moscú.
Donald Trump le acusa de no saber de qué habla, mientras el vicepresidente estadounidense evita definir a Ucrania como aliada y rechaza su entrada en la OTAN. Las diferencias se extienden a los ataques ucranianos contra las reservas de combustible rusas, que irritan a la Casa Blanca después de haber levantado sanciones a Moscú a cambio de su diésel.
En el terreno diplomático, Washington busca acelerar el final de la guerra y sopesa un encuentro entre Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping que dejaría fuera a Ucrania y a la Unión Europea.
Europa sigue comprando armas estadounidenses para Kiev, pero los suministros no bastan. A esa carencia se sumarían retrasos del Pentágono en la entrega de misiles antiaéreos, mientras nuevos ataques rusos con misiles balísticos vuelven a golpear la capital ucraniana.
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