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Irán desmiente las conversaciones de paz anunciadas por el presidente de los Estados Unidos Donald Trump para poner fin a la guerra.

En el marco de estas supuestas conversaciones de paz, Israel ha bombardeado con dureza Teherán. Por su parte, Irán ha atacado Tel Aviv, cuyas defensas antiaéreas no han logrado detener los misiles lanzados por el régimen. Estados Unidos e Israel han matado a más de 1300 iraníes en 25 días, mientras que las víctimas israelíes alcanzan los 18 fallecidos. Caen menos proyectiles, pero impactan más veces que al inicio de la guerra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que ha ordenado al Departamento de Guerra posponer durante cinco días los ataques militares previstos contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes. La decisión llega tras lo que el mandatario ha calificado como "conversaciones productivas" entre Washington y Teherán para la resolución de las hostilidades en Oriente Medio.

El régimen de los ayatolás reconoce contactos pero no conversaciones directas.

Mientras, los ataques continúan. Y la amenaza de Trump de atacar las centrales eléctricas de Irán -por ahora en suspenso- da a Teherán la justificación para lanzarse sobre las plantas desalinizadoras de la región.

El agua se convierte en un posible arma en una región árida. Y tanto en el caso de las centrales eléctricas como en de las desalinizadoras, serían crímenes de guerra, violaciones flagrantes de la convención de Ginebra.

Foto: Majid Asgaripour/WANA/ REUTERS 

Aunque la psicopatía suele asociarse con criminales extremos, algunos expertos advierten de que estos perfiles también están presentes en la vida cotidiana y en posiciones de poder. Analizamos qué define realmente a un psicópata, su grado de responsabilidad sobre sus actos y cómo ciertos rasgos pueden incluso favorecer el ascenso en ámbitos como la política. Además, profundizamos en un caso concreto: el del presidente de EE.UU., Donald Trump. Lo hacemos de la mano de a Vicente Garrido, catedrático de Criminología de la Universidad de Valencia y autor de El psicópata integrado.

También hablamos de Cuba, tras el séptimo apagón nacional en año y medio; de las conversaciones entre Honduras y EE.UU. para poner coto al crimen organizado; o de las aclaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, tras su acusación.

El régimen de los ayatolás ha logrado sortear el sistema antimisiles israelí, la conocida como Cúpula de Hierro.

Los cientos de heridos de este fin de semana en Israel evidencian que ese sistema defensivo no es hermético y no logra parar el 100% de los misiles iraníes.

Israel asegura que intercepta más del 90% de los misiles... y que eso, junto a la disciplina de la población que se refugia con cada alarma, minimiza el número de víctimas.

Foto: EFE/ Magda Gibelli

Cuando estaba a punto de expirar el ultimátum de dos días que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, el inquilino de la Casa Blanca ha actualizado el plazo y ha afirmado que no bombardeará las centrales eléctricas iraníes hasta el viernes.

Trump también ha hablado de un supuesto diálogo que Teherán niega. Por lo pronto, y a falta de ver en qué se traducen las promesas y advertencias del mandatario norteamericano, el precio del petróleo ha bajado.

Foto: SAUL LOEB / AFP

El presidente Trump ha lanzado un ultimátum definitivo a Teherán: si el estrecho de Ormuz no se reabre en menos de 24 horas, Estados Unidos atacará las centrales eléctricas del país. Esta medida, calificada por diversos analistas como un potencial crimen de guerra, busca desbloquear el paso marítimo más crítico para el combustible global. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán se niega a ceder su principal baza estratégica y ha advertido que, de producirse el ataque, responderán golpeando infraestructuras energéticas y petroleras de los aliados estadounidenses en la región, como Arabia Saudí y Qatar.

Mientras la retórica bélica escala, la presión interna sobre la Casa Blanca aumenta debido a factores económicos y sociales. A pesar de que Trump asegura que la independencia petrolera protege a su país, el precio de la gasolina en Estados Unidos ha subido un 40% en solo tres semanas. Con miles de marines desplegados y el espectro de una intervención militar directa en la costa del Estrecho, la opinión pública estadounidense se divide: aunque hay apoyo a la firmeza geopolítica, el rechazo a posibles bajas militares propias marca una línea roja que podría condicionar los próximos pasos de Washington.

Noche complicada para Israel, la peor desde que comenzó la guerra. Hay una víctima mortal en el norte del país. Y en el sur, más de un centenar de personas han resultado heridas en dos ataques iraníes, según las autoridades. Uno de ellos en esta zona residencial de la ciudad de Arad. El presidente israelí, el primer ministro y parte de su gabinete han visitado la zona: "Estamos aplastando al enemigo, aunque queda trabajo por hacer", ha reconocido Benjamín Netanyahu.

A solo 30 kilómetros de allí, en Dimona, otro misil impactó unas horas antes. Estos dos bombardeos que ha lanzado Irán sobre el sur de Israel cercan un punto clave: Négev, su principal instalación nuclear. Oficialmente es un centro dedicado exclusivamente a la investigación, pero desde hace décadas se da por sentado que Israel desarrolla ahí armamento nuclear.

Teherán ha confirmado que es su respuesta al ataque de este sábado sobre la central de Natanz, vital para su programa nuclear. Culpa a Israel, que se desvincula, y a Estados Unidos, que eleva la presión. Donald Trump ha dado un ultimátum. Golpeará las centrales eléctricas iraníes si Teherán no abre totalmente el estrecho de Ormuz en 48 horas. Pero Irán, lejos de doblegarse, amenaza con causar daños irreversibles a la infraestructura crítica de toda la región, que, además, sigue recibiendo ataques. Los últimos, en Irak, Emiratos Árabes y Arabia Saudí.

Foto: EFE / Magda Gibelli

La batalla por Ormuz se recrudece. Su cierre asfixia la economía mundial y Donald Trump necesita reabrirlo para proclamarse vencedor.

A la zona se dirigen ya otros 5.000 infantes de Marina y seis buques. Un refuerzo militar que contradice su supuesta intención de reducir operaciones.

Según encuestas, el 65% de estadounidenses creen que prepara una acción terrestre. Ya sea desembarcar en la costa para eliminar lanzaderas de misiles o tomar la isla de Jark, por donde Irán exporta su petróleo. Sería un duro golpe para el régimen de los ayatolás, pero con riesgo de disparar las bajas. Por eso la gran mayoría en EEUU lo rechaza.

Hasta ahora, la guerra Estados Unidos e Israel la libran a distancia. Y así están protegidos por su superioridad tecnológica. Una vez que uno mete barcos en el Estrecho de Ormuz, esa distancia desaparece.

Trump tampoco encuentra apoyo internacional. Reino Unido le autoriza a usar sus bases para lanzar ataques, pero, como el resto de aliados, solo desplegará barcos si cesan los combates.

El estrecho de Ormuz no puede ser liberado sin ganar la guerra o sin que la guerra termine con algún tipo de acuerdo. Irán ofrece una alternativa: dejará pasar buques de Japón y otros países, si se coordinan con Teherán. Para aliviar la crisis energética, Trump vuelve a sorprender. Como ya hizo con el petróleo ruso, autoriza temporalmente a comerciar con el crudo iraní que ya esté en alta mar.

Foto: EFE / Tasnim News