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Los Bomberos Forestales han logrado recuperar este jueves al perro Boro, desaparecido tras la tragedia ferroviaria de Adamuz. El animal se ha reencontrado con sus dueños tras varios días de una búsqueda en la que han colaborado efectivos oficiales y también decenas de voluntarios.

Ana, que viajaba junto a su hermana en uno de los trenes siniestrados, había pedido ayuda a la población para localizar a la mascota y ha reaparecido hoy visiblemente contenta junto a Boro.

Foto: EFE/INFOCA

Cuando los primeros servicios de emergencia llegaron a la zona del accidente ferroviario en Adamuz pensaron inicialmente que había un único tren descarrilado, un Iryo. Arturo Carmona, cabo de la Guardia Civil, se percató de que podía haber un segundo convoy: "Vimos a un grupo de diez o doce personas que venían de una zona oscura que no nos cuadraba".

Arturo localizó también a una niña de seis años que resultó ser la única superviviente de una familia de Punta Umbría, Huelva. Esta menor ya comentaba entonces que "sus padres estaban muertos".

Foto: EFE/ J.J. Guillen

Mientras continúan los trabajos de búsqueda de posibles víctimas en los trenes siniestrados en Adamuz, la investigación avanza para tratar de reconstruir lo ocurrido el pasado domingo 18 de enero. Equipos de peritos y miembros de la Guardia Civil trabajan sobre el terreno, bajo el mando de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), en busca de nuevas pruebas que permitan aclarar las causas del siniestro. En este contexto, la Fiscalía Provincial de Córdoba también investigará las circunstancias del accidente, una labor que, según ha señalado, se prevé compleja.

Los especialistas están examinando minuciosamente las vías y las ruedas de los trenes, tratando de detectar cualquier señal o anomalía que ayude a explicar el motivo del descarrilamiento del tren Iryo que provocó la tragedia. La principal hipótesis, tal y como ha confirmado el presidente de la CIAF, Iñaki Barrón, es que pudo producirse debido una rotura previa de carril o de soldadura. "Es lo que ahora parece más probable", ha indicado.

Foto: GUARDIA CIVIL

Mientras continúan los trabajos de búsqueda de posibles víctimas en los trenes siniestrados en Adamuz, la investigación avanza para tratar de reconstruir lo ocurrido el pasado domingo 18 de enero. Equipos de peritos y miembros de la Guardia Civil trabajan sobre el terreno, bajo el mando de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), en busca de nuevas pruebas que permitan aclarar las causas del siniestro.

En las últimas horas también han salido a la luz unos audios de la caja negra del tren Iryo que apuntan a que el maquinista no fue consciente del impacto en el momento del accidente. A ello se suma el hallazgo de muescas en las ruedas del convoy y la localización de un bogie en un arroyo situado a unos 250 metros del lugar del siniestro, que pertenecía al coche 8 del tren Iryo accidentado.

En Adamuz (Córdoba), donde el pasado domingo se produjo el descarrilamiento de dos trenes, se han recuperado ya los cuerpos de 43 fallecidos, pero no termina la búsqueda porque las familias han denunciado 45 desapariciones. Los técnicos intentan aún buscar a las dos posibles víctimas que faltan entre los restos de los vagones, y mientras avanza la investigación sobre las posibles causas.

Foto: EFE/ David Arjona

Detrás de cada uno de los pasajeros hay una historia. En Huelva, Antonio recuerda hoy a su compañero de trabajo, David Cordón, sanitario. Tenía 50 años y venía de visitar a su hijo, jugador del Getafe. 72 horas después del accidente todavía hay familias que esperan noticias de sus seres queridos. Javier sigue buscando a su cuñado Agustín, tripulante en el Alvia.

Francisco iba en uno de los trenes. Ahora se recupera de unas lesiones en la espalda. Él es uno de los opositores que volvía a Huelva tras examinarse en Madrid. Dos de los compañeros que viajaban con él se fueron a la cafetería, él se quedó en su sitio y se salvó. Sus compañeros murieron y aún no asimila su suerte.

Hasta 27 forenses trabajan en la identificación de las víctimas. Ya lo han logrado con 41 de los 43 cuerpos recuperados. FOTO: EFE / ALBERTO DÍAZ

Caminando estos días por Adamuz era imposible no cruzarse con algún voluntario de la tragedia: concejales, médicos, policías, comerciantes, vecinos... todos echaron una mano aquella noche, que será difícil de olvidar. Este miércoles hemos estado con unos agentes de la Guardia Civil que fueron de los primeros en llegar al lugar. Los primeros minutos tras el accidente son un caleidoscopio, una secuencia que se va reconstruyendo con relatos como el de Francisco y Antonio. Guardias civiles de tráfico de Córdoba que acudieron a un aviso a las ocho menos diez. FOTO: GUARDIA CIVIL

Ángel, propietario de un bar en la localidad cordobesa de Adamuz, no olvidará a Guillermo, de ocho años, cuando llegó herido en brazos de su hijo al hospital de campaña improvisado tras el accidente ferroviario. "El chiquillo tenía una herida en la cabeza, venía empapado y nervioso", relata Ángel a RTVE Noticias.

El padre llegó al cabo de un rato y "se desmoronó" al reencontrarse con su hijo. Ahora, a Ángel le gustaría contactar con ellos para saber si la familia se pudo reunir al completo y confía en que incluso vuelvan algún día a Adamuz, un pueblo que ha quedado marcada por la tragedia del pasado domingo.

Foto: JAVIER GARRIDO / RTVE

Tres días después del accidente de tren en Adamuz (Córdoba), siguen las tareas de identificación de las víctimas y las familias de las aguardan noticias en el Centro Cívico de Córdoba. Muchos esperan noticias de sus seres queridos.

Hay 45 denuncias de las desapariciones, aunque no se descarta que se puedan identificar más cuerpos.

FOTO: Rocío Ruiz (Europa Press)