La Academia de Cine ha otorgado el Goya de Honor a Gonzalo Suárez, una de las figuras más inconfundibles y genuinas de la cinematografía española. A sus 91 años, el director y periodista ha recibido este galardón con la vitalidad de quien sigue encontrando en la creación su motor vital.
Durante un encuentro en la intimidad de su hogar, Suárez ha confesado que, más que un reconocimiento a su trayectoria, su verdadero deseo sería tener la oportunidad de rodar una película más, demostrando que su pasión por narrar historias permanece intacta a pesar de haber transcurrido dos décadas desde su último largometraje.
Con una filmografía que supera los veinte títulos, entre los que destacan éxitos como Remando al viento o Epílogo, el cineasta ha aprovechado la ocasión para reflexionar sobre su particular visión del séptimo arte. Suárez defiende un cine que se aleja del realismo estricto para abrazar la "emoción poética", concibiendo cada obra como si fuera la primera vez.
Al recibir el busto del pintor, al que calificó con humor como un "pisapapeles para sus próximos guiones", el director ha reafirmado su compromiso con un estilo propio que huye de las etiquetas y busca siempre sorprender al espectador. FOTO: EFE / SERGIO PÉREZ
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