Andrés Mountbatten-Windsor no olvidará jamás el día de su 66 cumpleaños, y probablemente tampoco ningún miembro de su familia ni el resto de los británicos.
De ser punta de lanza de las funciones de una monarquía moderna, representando a su país en el exterior, facilitando acuerdos comerciales... a ser investigado, detenido e interrogado por (presuntamente) haberse aprovechado de ese puesto y filtrado información privilegiada a un proxeneta internacional.
El historiador Ed Owens cree que la responsabilidad de esta crisis es en gran parte de Isabel II: "Andrés ha sido una bomba sin explotar que la reina le ha pasado a su hijo Carlos". "No lo trató con la firmeza que debería haber tenido. Obviamente, lo protegió, y eso ha perjudicado tanto a la monarquía como a la nación". Esta crisis es, asegura Owens, mucho más peligrosa que otras anteriores. "Por ejemplo, 1997, la muerte de Lady Di, o 1936, la abdicación de Eduardo VIII... En ambos casos había un manual (o un guion que seguir) para estabilizar la institución y ganarse el afecto y la lealtad del público. Pero en este caso, hay elementos desconocidos que, en mi opinión, significan posiblemente una amenaza para la propia monarquía".
"Las preguntas que la mayoría de los británicos se hacen ahora las recoge 'The Mirror' en su primera de hoy: ¿Quién sabía qué y cuándo? Las respuestas guardan probablemente la clave del futuro de la monarquía en este país".
Con las gafas de Anna Bosch