Todos los días, a las diez de la mañana, lanzan un cubo con una cuerda, para recoger una muestra de agua, en la que introducen un termómetro. Es el mismo sistema desde 1947, y lo mantienen para que no haya variaciones en su base histórica de datos que cubre ya ocho décadas
El Mediterráneo occidental y el mar Cantábrico atraviesan uno de los episodios de calentamiento más intensos desde que se tienen registros. La temperatura superficial del agua se sitúa más de 4 ºC por encima de lo habitual en el Mediterráneo occidental y alrededor de 3 ºC por encima de la media en el Cantábrico, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que advierte de que estas temperaturas elevadas favorecen noches muy cálidas en las zonas costeras y aumentan la sensación de bochorno debido a la elevada humedad. Pero el impacto va mucho más allá del confort térmico.
A falta de confirmación oficial, la boya de Dragonera, en Baleares, registró este miércoles 33,02 ºC, lo que supondría el récord absoluto de temperatura superficial del agua medido por la red de boyas españolas de Puertos del Estado. Esa misma boya ya había marcado 31,87 ºC en agosto de 2024, lo que entonces supuso un récord que ahora ha sido superado en más de un grado.
El investigador del Instituto Español de Oceanografía (CSIC) y miembro del grupo de Cambio Climático del Mediterráneo, Manuel Vargas, advierte de que el calentamiento del mar Mediterráneo avanza a un ritmo muy superior al de otros océanos y alerta de que sus efectos ya son visibles tanto en el ecosistema como en los fenómenos meteorológicos extremos. "En todos los mares del planeta está ocurriendo un calentamiento muy importante. Por causa de este calentamiento global al que estamos asistiendo, la Tierra está reteniendo cada vez más energía, pero el 90% de esa energía va a los océanos. Pero luego, en particular, el mar Mediterráneo se está calentando más rápido que otros océanos. De hecho, podríamos decir que esa velocidad a la que aumenta la temperatura en el Mediterráneo, en algunas regiones, puede llegar a ser tres y cuatro veces superior a la que se está observando en otras partes del planeta", asegura en una entrevista concedida al Canal 24 Horas.
A falta de confirmación oficial, la boya de Dragonera, en Baleares, registró este miércoles 33,02 ºC, lo que supondría el récord absoluto de temperatura superficial del agua medido por la red de boyas españolas de Puertos del Estado. El investigador recuerda que, cuando su equipo comenzó a monitorizar las aguas españolas del Mediterráneo a principios de los años noventa, registros como los actuales parecían impensables. "Si alguien me hubiera dicho entonces que se habían medido no ya 33 grados, sino 30, yo directamente hubiera dicho que la medida no estaba bien hecha. Sin embargo, cada vez es más frecuente. Esto es un récord, pero es que cada verano batimos nuevos récords". Además, subraya que "las olas de calor marinas se producen también en invierno, y de hecho, pasamos ya muchos meses inmersos en olas de calor marinas".
Los cambios los ha constatado la asociación naturalista Verballenas, que lleva quince años de actividad. Especies como calderones comunes o delfines son cada vez más difíciles de ver. Y se detectan otras de aguas tropicales, como tortugas bobas o carabelas portuguesas.
AEMET mantiene activado el aviso naranja por calor en Álava y el interior de Gipuzkoa. El Gobierno Vasco advierte también sobre el alto riesgo de incendios. Mañana bajarán los termómetros
Terminamos la semana a las puertas de la que podría ser la tercera ola de calor del verano. Temperaturas extremas que conllevan un mayor riesgo de incendios forestales, en un momento en que ya hay varios focos asolando distintos puntos de España. Para analizar el impacto del cambio climático en la salud humana y el medio ambiente y lo que nos depara el resto del verano, hablamos con Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
También analizamos los principales hitos de una semana histórica por el adiós a la Verja de Gibraltar y la victoria de España frente a Francia, que llevará a nuestro país por segunda vez a la final de un Mundial de Fútbol 16 años después de conseguir su primera estrella en Sudáfrica. En el plano internacional, seguimos muy pendientes de la escalada en Oriente Medio y los últimos movimientos del presidente estadounidense, Donald Trump.
Científicos europeos alertan sobre posibles efectos extremos por el récord de temperatura en el océano. El registro histórico de calor marino detectado en junio, junto al inicio de un fuerte El Niño, dispara las advertencias sobre cambios en el clima mundial y la estabilidad de los ecosistemas oceánicos.
Los expertos advierten que el planeta podría estar entrando en una fase desconocida de desequilibrio climático. La mayor parte del calor adicional que genera el cambio climático se absorbe en los océanos, que capturan más del 90 % del exceso de energía provocado, principalmente, por la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas.
En 2025, este desequilibrio energético llegó a 23 zettajulios extra de calor. Eso es unas 200 veces la electricidad generada en todo el mundo en el año 2024, según cálculos de la Organización Meteorológica Mundial. Es decir, una cantidad colosal de energía extra inyectada al medio marino.
Estos organismos siguen en nuestras playas y están obligando, casi a diario, a ondear la bandera que alerta de su peligro. Es una especie procedente del Atlántico norte, pero las pequeñas dimensiones de los ejemplares que llegan a la costa vasca, hacen pensar a los científicos que han comenzado a reproducirse en nuestras aguas
As Spain endures scorching temperatures amid the second heatwave of the summer, in this week's broadcast we discuss El Niño, a climate event which is already here and likely to strengthen rapidly over the coming months, increasing the risk of further heatwaves, droughts, heavy rainfall and other extreme weather events.
To shed light on this climate phenomenon, how it interacts with global warming, and what the weather will be like over the next few months and in the years ahead, we are joined by José Luis Camacho Ruiz, a technical advisor to the Spanish Meteorological Agency and a former director of the International Research Centre on El Niño.
We also get to meet a new generation of shepherds this week. Shepherding and transhumance are key for conserving land and cultural heritage, promoting biodiversity and ensuring the sustainable development of rural communities. Javier de los Nietos and Paula Jarque are two young shepherds who are keeping these practices alive.
El futuro que depara el cambio climático no parece muy alentador. España se adentra en una era de megaincendios... Habrá menos fuegos pero serán extensos e imposibles de detener. Lo dice un informe de la Academia de Ingeniería, que pide un pacto de Estado para estar mejor preparados.
Una nueva ola de calor está a punto de llegar al continente europeo. La comunidad científica lleva años advirtiendo de que el cambio climático multiplica la intensidad y la duración de estos fenómenos extremos. Hoy la discusión en Europa está en cómo adaptarse a este calor extremo y continuado. Pero, ¿qué pasa con las causas del cambio climático?, ¿qué pasa con la Agenda Verde europea?
Hay preocupación en los países del centro y el norte de Europa por las olas de calor a las que no están acostumbrados. Bruselas se fija ahora en los países del sur para abordar los efectos de un calor con el que hay que convivir. Este miércoles han puesto el foco en los edificios que deben ser un refugio y no un horno que además irradien calor. En España tenemos experiencia pero también un camino por recorrer.
La ola de calor ha disparado a más de un millar las muertes vinculadas a las altas temperaturas en España en junio, que es el segundo más caluroso desde que hay registros.
En el resto de Europa, las temperaturas extremas han dejado miles de fallecidos, decenas de ahogados, cortes de carreteras, colapso de sistemas sanitarios, cierre de colegios y centrales nucleares... La ola de calor sin precedentes ha sacudido el viejo continente que se derrite: en Alemania el calor extremo ha llegado a paralizar los tranvías al fundir sus vías y ha dañado infraestructuras.
La crisis vivida durante el episodio de calor extremo, que ha llegado incluso a los países nórdicos, ha puesto de manifiesto la falta de preparación en la mayor parte de Europa ante el nuevo escenario climático. La comunidad científica hace décadas que insiste que detrás está el cambio climático y las ingentes cantidades de emisiones fósiles producidas por el ser humano.
Si seguimos así, las previsiones ven posible que en 20 años la ciudad suiza de Ginebra alcance los 50 grados.
Europa sigue sufriendo las consecuencias de una intensa ola de calor que ha batido récords en varios países. En el Reino Unido, la situación es especialmente llamativa: el país se encuentra entre la ola de calor de la semana pasada, la más intensa desde que existen registros, y otra que llegará en los próximos días con temperaturas previstas por encima de los 30 grados.
Pese a ello, el debate sobre el cambio climático parece haber perdido protagonismo. Este mismo lunes, el primer ministro británico, Keir Starmer, anunció que el aumento del gasto en defensa se financiará, entre otras medidas, retrasando proyectos de infraestructuras viarias y de energías renovables que, según afirmó, "ahora mismo no son necesarios".
La masa de aire cálido avanza ahora hacia el este de Europa. Viena registró una temperatura nocturna de 27 grados, la más alta en 150 años de mediciones en Austria. Rumanía y Hungría afrontan ahora los episodios más extremos, mientras Alemania comienza a recuperar la normalidad. En Berlín, los termómetros han caído hasta 20 grados en apenas dos días después de que el calor provocara deformaciones en las vías ferroviarias y daños en carreteras, además de evidenciar la creciente dependencia del aire acondicionado en hospitales y transporte público. Todo ello en un contexto en el que el cambio climático ha dejado de ocupar un lugar central en el debate político alemán, desplazado por cuestiones relacionadas con la inmigración y la seguridad.
La ola de calor que asfixia a Europa desde hace 10 días, y que ha dejado más de mil muertos, se desplaza ahora hacia el este... En Hungría, Polonia, o Rumanía han superado los 41 grados, algo inédito en esta época del año.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que Europa se calienta el doble de rápido que la media mundial y que estos episodios ya no son ni aislados ni excepcionales. Son inevitables, dicen, pero prepararse para afrontar sus consecuencias salva vidas.
El Aquarium de San Sebastián ha registrado esta mañana una temperatura del agua de 24,4 grados. En la última semana ha subido tres grados. Los expertos aseguran que un agua tan caliente puede tener consecuencias para la flora y la fauna marinas, y la aparición de las temidas carabelas portuguesas
El mundial de 2026 llega con un rival invisible, un calor extremo nunca visto. El cambio climático ha disparado el riesgo, tanto para jugadores como aficionados, de sufrir "condiciones peligrosas" de calor y humedad en el próximo Mundial de fútbol en Estados Unidos, según alerta un estudio elaborado por el grupo de científicos internacional World Weather Attribution (WWA).
26 partidos, es decir, un 25% de ellos podrían jugarse en condiciones peligrosas para la salud. Algunos encuentros además, se dan en horas centrales del día. Entre las sedes con mayor riesgo están Houston, Miami, Dallas, Kansas City o Nueva York, con sensaciones térmicas que pueden llegar o superar los 40 grados. Para llegar a sus resultados, compararon los datos con el riesgo al que se enfrentó el torneo en 1994, cuando EE.UU. acogió por primera vez partidos del Mundial de la FIFA. Desde entonces, la temperatura media global ha subido entre 0,5 y 0,7 grados.
El sindicato Mundial de Futbolistas recomienda parar o aplazar cuando el índice de estrés térmico supere los 28 grados, la FIFA los eleva a 32. Este año habrá paradas de 3 minutos por tiempo para hidratarse, pero los médicos recomiendan más medidas.