El verano de los mosquitos: por qué el virus del Nilo preocupa cada vez más
- Los insectos que transmiten la enfermedad encuentran condiciones cada vez más favorables
- En 2026 ya se han confirmado infecciones en varias provincias y la primera muerte del año en Sevilla
Con el calor del verano y la humedad acumulada durante un invierno muy lluvioso, las condiciones para la proliferación de mosquitos este año son particularmente favorables, lo que ha elevado la vigilancia sobre el virus del Nilo Occidental. El pasado 2025 dejó 45 casos humanos autóctonos en España, aproximadamente la mitad con enfermedad neuroinvasiva, y una letalidad del 13% entre los pacientes sintomáticos. En 2026 ya se han confirmado infecciones en varias provincias y se ha registrado la primera muerte del año en Sevilla.
La situación no responde a la aparición de un virus nuevo, sino a un cambio en las condiciones ambientales que favorecen su transmisión. "Estamos observando un incremento en los últimos años debido a las temperaturas, que han favorecido una transmisión más prolongada", comenta a RTVE Noticias María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y microbióloga del Hospital de La Coruña. Según describe, el incremento de la temperatura, los inviernos más suaves y determinados patrones de lluvia han favorecido la actividad de los mosquitos y están contribuyendo a la expansión geográfica y temporal de un problema que antes estaba más localizado.
El arranque de 2026 estuvo marcado por una sucesión de borrascas que dejó abundantes precipitaciones, especialmente en el sur peninsular. Esa agua acumulada, en combinación con unas temperaturas más suaves durante todo el año que se han disparado en verano, han propiciado la aparición de nuevos criaderos de mosquitos.
El principal vector del virus del Nilo Occidental en España es el género Culex, especialmente Culex pipiens, el mosquito común; aunque también, en algunas zonas del sur peninsular, el Culex perexiguus. A diferencia del mosquito tigre, que ha concentrado buena parte de la atención pública por tratarse de una especie invasora, los Culex llevan décadas presentes en España y Europa. Son principalmente nocturnos y suelen criar en pequeñas acumulaciones de agua próximas a las viviendas.
Trampas para controlar las poblaciones de mosquitos en Palomares del Río, Sevilla. DAVID ARJONA / EFE
Las aves, el reservorio del virus
El ciclo de transmisión tiene como protagonistas también a las aves, que actúan como reservorio del virus. Los mosquitos se infectan al picarlas y posteriormente pueden transmitirlo a otros animales o a personas. Los humedales, marjales, deltas y embalses se convierten en el entorno idóneo para este ciclo, ya que en muchos de ellos coinciden los ingredientes necesarios: agua, temperaturas altas y abundancia de insectos, aves, animales y seres humanos.
En esta ecuación, el clima desempeña un papel cada vez más decisivo. Las noches cálidas prolongan la supervivencia y actividad de los mosquitos, mientras que las temperaturas elevadas aceleran la replicación del virus en el interior del insecto. "El virus está circulando en aves y estamos observando un incremento en los últimos años debido a las temperaturas, que han favorecido una transmisión más prolongada", apunta Tomás. En este sentido, la experta subraya que el patrón climático en su conjunto puede modificar las condiciones necesarias para que el ciclo entre aves y mosquitos se mantenga durante más tiempo.
Pese a la alarma que generan la aparición de focos y de muertes, el virus del Nilo Occidental no provoca una enfermedad grave en la mayoría de los infectados. Tampoco se transmite habitualmente de una persona a otra. El principal riesgo procede de la picadura de un mosquito infectado. "En este sentido, hay que trasladar un mensaje de tranquilidad", sostiene Tomás, quien además explica que aproximadamente el 80% de las infecciones son asintomáticas y alrededor de un 20% provoca síntomas leves, como fiebre, cefalea, cansancio o dolores musculares. Solo una pequeña proporción, inferior al 1%, desarrolla una forma neuroinvasiva, que puede manifestarse como meningitis o encefalitis. "El riesgo aumenta con la edad, con estados de inmunosupresión o con patologías de base. Por eso hay que tener precaución, porque esta enfermedad neuroinvasiva tiene una importante mortalidad ", advierte esta microbióloga.
Sin tratamiento ni vacuna
Al no existir un tratamiento antiviral específico, ni una vacuna de uso generalizado para prevenir la infección por el virus del Nilo Occidental en humanos, reducir el contacto con los mosquitos sigue siendo la principal herramienta para luchar contra esta enfermedad. En línea con las recomendaciones del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), Tomás recomienda utilizar repelentes adecuados, cubrir la piel con ropa cuando sea posible y emplear mosquiteras o aire acondicionado en las viviendas. También resalta la importancia de evitar pequeñas acumulaciones de agua donde puedan reproducirse los mosquitos.
Técnicos fumigando un campo de cultivo de arroz en la Puebla del Río (Sevilla). JULIO MUÑOZ / EFE
"La mayoría de los mosquitos transmiten virus ya conocidos, y sabemos cómo prevenir estas infecciones, por lo que el foco en la mayoría de los casos tiene que estar en la prevención y en establecer campañas previas al verano para evitar la expansión de estos insectos", recalca. Por este motivo, la vigilancia de las autoridades sanitarias no se limita a los casos humanos: también se siguen las poblaciones de mosquitos y la circulación del virus en aves y caballos, que sirven como indicadores de que el patógeno está circulando activamente en una determinada zona.
Ese enfoque forma parte de la estrategia de salud pública conocida como One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental. Para Tomás, la respuesta debe combinar la vigilancia coordinada con el control de los vectores y de los reservorios, prestando especial atención a las áreas donde la circulación es más elevada. El ECDC mantiene además una vigilancia semanal de la transmisión a escala europea.
El cambio climático añade dificultad a este seguimiento. La OMS ha señalado que las nuevas condiciones ambientales están modificando la distribución de distintos mosquitos y ampliando los periodos durante los que permanecen activos. En España, esto ya se está traduciendo en una temporada de transmisión más larga y en la aparición de circulación viral en lugares donde antes no existía o era menos frecuente.
¿Qué es la fiebre del Nilo Occidental?
La fiebre del valle del Nilo Occidental (FNO) o West Nile fever (en inglés) es una zoonosis causada por determinadas cepas del virus del Nilo Occidental (VNO) que se transmite por mosquitos, según indica en su página web el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Este virus, del género Flavivirus, se mantiene gracias a un ciclo de transmisión mosquito-ave-mosquito. Determinados mamíferos, especialmente seres humanos y équidos, se consideran huéspedes finales del virus, por lo que no transmiten la enfermedad, pero sí que la padecen.
Al mismo tiempo, las aves se consideran reservorio de la enfermedad, ya que son capaces de mantener el virus sin tener en algunos casos síntoma alguno, jugando un papel muy importante en su mantenimiento y diseminación.
¿Dónde está presente este virus?
El virus del Nilo Occidental se encuentra en África, partes de Europa, Oriente Medio, Asia occidental, América y Australia. En el caso de España, el primer caso humano se detectó en 2007, año en el que comenzaron las actividades de vigilancia y control.
Existen varias especies de mosquitos del género Culex ampliamente distribuidas por la península, principales vectores del virus del Nilo Occidental en España. El calentamiento global está alterando sus patrones habituales: el aumento de las temperaturas, las olas de calor y otros fenómenos extremos asociados al cambio climático están modificando la distribución, la actividad y los periodos de presencia de los mosquitos, lo que amplía en algunas zonas la ventana temporal más allá del periodo abril-octubre , cuando tradicionalmente se daban las condiciones óptimas.
¿Cómo se transmite el virus del Nilo?
El virus del Nilo se transmite por la picadura de mosquitos comunes, fundamentalmente del género Culex, cuyas especies actúan también como vectores de otras enfermedades, como la malaria aviar, la filariasis o diversos tipos de encefalitis. El periodo de incubación del virus dura entre 3 y 14 días. El periodo de máxima incidencia del virus coincide con el verano: entre finales de agosto y principios de septiembre. Pueden darse casos en otros momentos del año, aunque el riesgo disminuye a medida que el clima se vuelve más frío y los mosquitos comienzan a desaparecer.