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Mientras pinta, Alí oye explosiones y aviones israelíes sobrevolando el cielo en plena tregua. Su taller está en el salón de su casa, en el sur del Líbano, cerca de Nabatiya, una de las zonas mas castigadas. Pero no se ha ido.

"Me dolería someterme a la amenaza de un enemigo salvaje que nos envía proyectiles, aviones y muerte diaria", asegura. Se queda en su casa pintando la guerra, con cuadros en blanco y negro.

"En esta guerra, aunque no ha sido más dura, la tensión sí ha sido más fuerte, no sé por qué. Como con más presión. Creo que no tuvimos tiempo de recuperarnos de la de 2024 y sus consignas han sido más feroces", dice.

Las elecciones locales en Palestina se celebran con un censo donde el 30% de los votantes tiene menos de 30 años. Algunos votantes que se acercan a las urnas declaran que "la ocupación israelí lo condiciona todo". Una jornada en la que solo se puede votar a los candidatos que hayan aceptado adherirse al programa político de la Organización para la Liberación de Palestina y eso excluye la participación de Hamas en estos comicios. Deir al Balah es la única localidad de Gaza en la que se ha podido votar. Es la primera vez en más de 20 años que ven unas urnas. En un clima de excepcionalidad, los palestinos recuperan, aunque de forma limitadísima, su voz política.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha ordenado atacar "con contundencia" a Hizbulá, después de que el Ejército reportara dos proyectiles y un dron lanzados desde el Líbano hacia territorio israelí, lo que ha calificado como una "flagrante violación" por parte del grupo chií del alto el fuego vigente.

El Ejército israelí ha informado de que sigue atacando infraestructuras de Hizbulá en el sur del Líbano, incluyendo un depósito de armas. Durante el fin de semana ha matado a más de 15 presuntos miembros de Hizbulá en el sur del Líbano, donde mantienen una franja ocupada.

Foto: ATEF SAFADI/EFE — Soldados israelíes en la frontera con el Líbano

La delegación iraní ha abandonado Pakistán. Poco después, Trump anunciaba que sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner no viajarán de momento a Islamabad.

El país mediador no pierde la esperanza. En uno o dos días podría haber nuevas negociaciones directas. Habla de avances en las reuniones que ha mantenido el ministro iraní de Exteriores con el primer ministro y altos mandos militares de Pakistán.

"Irán tiene una oportunidad histórica para un acuerdo que ponga fin a la guerra", decía desde Washington el secretario de Defensa. A la vez, la Casa Blanca refuerza su presencia militar en la zona, con el envío de un tercer portaaviones.

Trump busca con el bloqueo de los puertos iraníes una presión económica que genere divisiones internas en Irán: que el ala más pragmática se enfrente a la más dura, el de la Guardia Revolucionaria, y ceda en el tema nuclear.

El ejército iraní se mantiene desafiante y amenaza con duras represalias si el bloqueo naval de Estados Unidos continúa. Mientras, el presidente iraní pide a la población ahorrar energía y no permitir que el enemigo siembre el descontento.

En Teherán se han reanudado los vuelos internacionales, pero la situación está lejos de normalizarse. La mayoría de barcos sigue sin poder cruzar el estrecho de Ormuz.

Foto: SOHAIL SHAHZAD/EFE — Fuerzas de seguridad paquistaníes en un puesto de control en Islamabad

Lo anormal son las vallas que restringen el movimientos de los palestinos, al lado de los carteles y los colegios electorales corrientes en cualquier lugar del mundo. Pero este no es un lugar cualquiera. Jalila ha madrugado para poder poder votar en Hizma, Cisjordania. Es de las primeras en hacerlo en esta escuela.

Vota convencida. Los palestinos, dice, necesitan líderes nuevos, jóvenes para lidiar con un futuro oscuro, de ocupación y de violencia en aumento de los colonos israelíes.

Hoy pueden votar, pero no a todos los candidatos. Solo los que se hayan adherido al programa político de la Organización para la Liberación de Palestina, y eso excluye la participación de Hamás en estos comicios.

Foto: EFE — Elecciones municipales en Cisjordania

Estados Unidos e Irán dicen buscar la paz, pero sus acciones contradicen sus palabras y no hay visos de nuevas negociaciones directas en Pakistán.

La delegación iraní ha expuesto sus demandas a los mediadores. También sus reservas. Pero el ministro iraní de Exteriores tiene previsto abandonar hoy mismo Islamabad, hacia Omán y Rusia, sin esperar a que lleguen los negociadores de Estados Unidos.

"Tenemos todo el tiempo del mundo", ha dicho desde Washington el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que desmiente ahora que su país tenga prisa por acabar la guerra. De hecho, refuerzan su presencia militar con el envío de un tercer portaaviones a la zona.

Los expertos ven a las partes enrocadas en sus posiciones, con pocas posibilidades de alcanzar un acuerdo. La Guardia Revolucionaria añade hoy nuevas amenazas si Estados Unidos no levanta el bloqueo naval.

Foto: Iranian Foreign Ministry/AP — El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, con el jefe de las Fuerzas de Defensa de Pakistán, Asim Munir

A la espera del resultado de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, las consecuencias de la guerra siguen atravesando la vida de los iraníes. También la educación de los niños.

Un equipo de TVE se adentra en la historia de una familia iraní que relata cómo la contienda a quitado a Nejla su gran placer: las tres horas que pasaba a la semana en clase de arte. Ahora toda la enseñanza en Irán es a distancia.

Matiar, su hermano pequeño, no es tan responsable. Sus clases transcurren entre el chat con los compañeros y las quejas con la conexión a la intranet, tan débil, que ni siquiera ven a la tutora, solo la escuchan.

Foto: AFP

Aunque existe un alto al fuego formal en Irán, la vida cotidiana sigue marcada por las consecuencias del conflicto, especialmente para los más pequeños. La educación continúa siendo a distancia y, por ahora, el Gobierno descarta el regreso a las aulas.

Las clases se desarrollan con conexiones precarias que apenas permiten la comunicación por audio y chat, lo que dificulta el aprendizaje. Para algunos niños, el formato resulta más llevadero por su flexibilidad, pero otros acusan la falta de interacción directa con profesores, sobre todo en materias prácticas como el arte. En los hogares, la preocupación crece. Los padres dudan de la eficacia de este sistema educativo y temen que sus hijos pierdan el curso. Más allá del impacto académico, la incertidumbre sobre el futuro del país empuja a algunas familias a plantearse que sus hijos continúen sus estudios en el extranjero.

FOTOGRAFÍA: GETTY IMAGES