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Entrevista de Eduard Punset con Robert Mundell, premio Nobel en Economía en 1999. Valencia, 8 de junio de 2010

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La volatilidad de los tipos de cambio

es una gran amenza para la prosperidad del mundo actual.

Robert Mundell

 

Eduard Punset:

Me imagino que todo el mundo te pregunta qué ocurre, quiero decir, has sido galardonado con el Premio Nobel de Economía en medio de una crisis económica mundial, ¿no?.

Bob, esto es muy interesante porque algunas personas en España y en Europa han achacado la crisis económica a la convulsión financiera exterior; es decir, se le dijo a la gente que fue la crisis bancaria norteamericana la que provocó la crisis europea. ¿No es cierto, verdad?

 

Robert Mundell:

No, no es cierto. Los problemas de Europa se veían venir en los ochenta y noventa cuando se entendió que la proporción entre la deuda pública y el Producto Interior Bruto no podía superar el 60%, por eso pusieron el límite del 60% sobre la deuda pública; pero en los diez años siguientes aumentó hasta un 75%, de modo que se produjo un período de laxitud fiscal y esto no tiene nada que ver con la crisis norteamericana. En los últimos años, todo se aceleró y el hecho de que las instituciones americanas pudieran estar en peligro, y lo estuvieron, así como el que los bancos tuvieran graves problemas puso de manifiesto la rapidez con la que la deuda puede provocar una crisis.


Eduard Punset:

Entonces, si he entendido bien, el déficit público o, digamos, la incompetencia fiscal de los gobiernos ha sido la causa principal de la crisis en un contexto en el que no se podían cambiar, ajustar los tipos de cambio. ¿Y qué pasa con la deuda pública y privada de un país?

 

Robert Mundell:

Bueno, ambos factores pueden influir: una deuda privada excesiva puede acabar convirtiéndose en deuda pública si el banco central o el gobierno tiene que rescatar el sector privado.

 

Eduard Punset:

Y ¿qué pasa con el sector público? Sí, ¿qué ocurre si quien tiene más deuda es el sector público?

 

Robert Mundell:

El sector público puede aguantar y soportar la deuda mejor que el sector privado¿ Por ejemplo, Grecia e Italia están en una situación difícil debido al gran tamaño de su deuda total porque el nivel de deuda con respecto a su PIB supera el 100% y la deuda forma parte de los ingresos anuales¿. No tiene porque ser terrible que la deuda aumente todavía más pero si va acompañada de un incremento del déficit, el problema puede ser más grave. La situación de España es mucho mejor porque la proporción entre la deuda y el Producto Interior Bruto es del 75% u 80%, es mejor, pero aun así no es un nivel bajo, sigue estando por encima de la norma comúnmente aceptada del 60% que se estableció en 1991.

 

Eduard Punset:

En algún momento comentaste que el gran acontecimiento del siglo pasado, o del siglo XIX, fue el hecho de que Gran Bretaña y los Estados Unidos compartieran el mismo idioma, que fue un factor muy importante¿

Robert Mundell:

Bueno, déjame decir que, cuando lo dije, estaba citando a Bismarck.

 

Eduard Punset:

Ah, ¿estabas citando a Bismarck?

 

Robert Mundell:

Y Bismarck tuvo la visión de decir que el acontecimiento más importante del siglo XIX fue que Gran Bretaña y Estados Unidos hablaran la misma lengua.

 

Eduard Punset:

Así es.

 

Robert Mundell:

En aquella época, América era la gran potencia emergente, pero su economía, en los últimos días de la vida de Bismarck, ya era la mayor economía del mundo¿ Así que no sólo fue el Imperio Británico sino que por encima de éste, se encontraba la gran potencia norteamericana.

 

Eduard Punset:

¿Y qué pasa con esa potencia, Bob? Algunos dicen que su poder queda cuestionado por potencias emergentes como China, y otros dicen que de eso nada, que los Estados Unidos siguen representando el 4% de la población mundial y el 26% de la producción mundial, así que en el próximo siglo, seguirá siendo la principal potencia. ¿Tú cómo lo ves?

 

Robert Mundell:

Parece que los Estados Unidos están predestinados a seguir siendo una superpotencia, la única superpotencia con mucho durante lo que queda de siglo, al menos hasta donde alcanza mi vista. Es obvio que la propia Europa es un contrincante digno en términos de superpotencia pero Europa no tiene un gobierno propio, no está unida y tiene una población que envejece, así que no cuenta realmente. China ya es la segunda economía del mundo, superó a Japón el año pasado y tiene un futuro brillante ya que parece que en los próximos 20 o 40 años, va a seguir teniendo un ritmo de crecimiento impresionante. La economía china va a ser cada vez mayor aunque va a seguir siendo una economía pobre en términos de renta per cápita. En cuanto a su Producto Interior Bruto absoluto y poder, se van a convertir en la primera o segunda economía, acercándose a Estados Unidos a finales de este siglo.

 

Eduard Punset:

Así que aterrizamos en un paisaje donde teníamos, como recordarás, tres monedas: la eurozona, el dólar y el yen.

 

Robert Mundell:

Sí.

 

Eduard Punset:

Y a ti te pareció bien. En cierta época dijiste: "Bueno, las cosas van mucho mejor con estas tres monedas." Ya sabes, la gente se puede comunicar mejor e intercambiar no sólo información sino también productos, etc. ¿Cómo lo ves ahora? ¿Estás tan contento como hace unos años?

 

Robert Mundell:

Bueno, recuerda que mi propuesta de reforma internacional, en 1968, hace muchos años ya, abogaba por una moneda global, una divisa universal, pero no fue posible en aquella época porque los Estados Unidos nunca lo hubiesen aceptado y pensé que lo mejor sería que Europa crease su propia moneda, que sería muy bueno y realmente necesario para Europa, que sería un catalizador que dividiría un poco el mundo entre el dólar y la moneda europea y haría que fuera más interesante para los Estados Unidos aceptar un plan monetario global. Porque el mundo necesitaba una divisa universal. En los tiempos de la famosa conferencia de Bretton Woods, en 1944, tanto los planes americanos como los británicos preveían una divisa universal. Los americanos llamaron a su moneda "unitas". Y los británicos llamaron a su propuesta de moneda "bancor". Pero no se aceptó ninguna de las dos por razones políticas. La conferencia se celebró en julio de 1944, era un año de elecciones políticas, un año de elecciones presidenciales en los Estados Unidos, y no hubiese sido una buena idea política para el Presidente Roosevelt aceptar una moneda global.

 

Eduard Punset:

Abandonar el dólar.

 

Robert Mundell:

En aquella época, los americanos no hubiesen aceptado esa globalización, por eso decidieron crear el FMI y el sistema de la Reserva Federal pero no aceptaron ir más allá y crear una moneda global porque en su lugar el dólar funcionaría bien. Ésa fue la idea fundamental.

 

Eduard Punset:

Entonces, realmente, tenemos que aceptar que estamos yendo hacia una moneda global común¿

 

Robert Mundell:

Creo que es así porque lo que hizo el euro fue muy importante para el sistema dado que hasta que llegó el euro, el dólar representaba el referente en la economía. Si estas dos monedas tuvieran una paridad fija, sería coser y cantar, funcionaría, sería muy fácil, representarían un extraordinario 45% de la economía mundial si tuvieran una paridad fija; pero el Banco Central ha permitido que hubiera subidas y bajadas, unas oscilaciones tremendas en los tipos de cambio entre el dólar y el euro. Estas oscilaciones son irresponsables. Probablemente los dos dirigentes de los bancos centrales mundiales sean los responsables de esta situación: Bernanke y Trichet deberían reunirse y habría que obligarles a estabilizar los tipos de cambio en lugar de permitir que suban y bajen porque perjudica gravemente la economía mundial y sus propias economías.

 

Eduard Punset:

Hay gente que dice que el aumento de internet y de las redes digitales es tan grande que afectará la forma de expresar la política económica y, en cierto modo, la manera de decidir la política económica. ¿Qué opinas?

 

Robert Mundell:

Bueno, creo que afecta a la manera de funcionar del mundo. Lo que significa es que algunas cosas cambian rápida y simultáneamente, casi al instante, mientras otras tardan mucho en cambiar. El mercado laboral, por ejemplo, tarda mucho en moverse, pero la información se desplaza al instante y lo que ocurre es que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo todavía no se han dado cuenta de ello.

 

Eduard Punset:

No se han dado cuenta.

 

Robert Mundell:

No, no se han dado cuenta porque miran atrás y piensan que es como antes, Alguien dijo que los efectos de la política monetaria se dejaban sentir con un gran retraso y es algo que repite la Reserva Federal, "entre 6 y 18 meses": esto no significa nada, no hay retraso, bueno el retraso de los efectos de la política monetaria no es de 18 meses sino de 18 minutos, es el tiempo que se tarda en enviar mensajes por todo el mundo. Por lo tanto, los tipos de cambio envían señales porque son mercados muy flexibles y todo reacciona muy rápidamente a los tipos de cambio, mucho antes de que los precios se vean afectados. Pero, si te fijas, la Reserva Federal utiliza lo que se llama la regla de Taylor, el índice de paro, la inflación, el índice de precios al consumo, pero dichos índices tardan meses en reflejar la realidad comparado con las variaciones que provocan los tipos de cambio. Es la razón por la que la Reserva Federal pasó por alto el impacto de la apreciación del dólar en el tercer trimestre de 2008 con el crack de Lehman Brothers, Fannie Mae y Freddie Mac y todas esas otras instituciones hipotecarias; lo pasaron por alto totalmente. Y el Banco Central Europeo no se dio cuenta de que cuando el dólar empezó a apreciarse¿ era una locura, no lo pensaron bien, que el tipo de cambio, que ese tipo de cambio tendría un efecto deflacionista que agravaría los déficits de todos los países europeos y que haría mucho daño¿ Por suerte, ahora la caída del euro va a ayudar. Podemos mostrarnos algo optimistas gracias a la depreciación del euro, que devalúa la deuda europea y mejorará las cuentas públicas.