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Corea del Norte endurece el tono con el lanzamiento de un nuevo misil antes de retomar el diálogo con Washington

  • Se trataría del primer ensayo de un misil SLBM lanzado desde un submarino, desde que se probó por primera vez en 2016
  • El misil se precipitó en aguas de la zona económica exclusiva de Japón, que ha condenado la acción, al igual que Corea del Sur

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Corea del Norte lanza un nuevo misil antes de retomar los contactos con Washington

Corea del Norte ha probado este miércoles un nuevo misil diseñado para ser lanzado desde submarinos apenas un día después de haber anunciado que esta semana retomará el diálogo con EE.UU. sobre desnuclearización, unas conversaciones en las que Pyonyang busca lograr avances sustanciales como el levantamiento de sanciones y acordar el tipo de activos nucleares que Washington quiere que desmantele.

El Estado Mayor Conjunto surcoreano ha explicado en un comunicado que el lanzamiento se ha producido a las 7:11 horas (hora local) "desde el mar, al noreste de Wonsan (costa oriental norcoreana)".

Cerca de esa zona está el astillero de Sinpo, epicentro del programa de submarinos y donde el régimen desveló en julio la existencia de un nuevo modelo, el Sinpo-C, que tendría capacidad para cargar más de un misil, a diferencia de anteriores sumergibles.

Seúl ha estimado que el proyectil lanzado este miércoles es de la serie Pukguksong (Estrella Polar) y que habría alcanzado una altitud máxima de vuelo de 910 kilómetros y volado 450 kilómetros hacia el este antes de precipitarse en aguas de la zona económica exclusiva (EEZ) de Japón, cuyo Gobierno, al igual que hizo el surcoreano, condenó duramente la acción.

Lanzamiento desde un submarino

Tokio también ha indicado que el proyectil pudo partirse en dos antes de caer al agua, de ahí que inicialmente se hablara de un doble lanzamiento. Este habría sido el primer ensayo de un misil SLBM de Corea del Norte desde que disparó con éxito por primera vez desde un sumergible un proyectil Pukguksong-1 en agosto de 2016.

Ante la posibilidad de que el misil se partiera y de que posiblemente haya sido lanzado desde una plataforma de ensayo flotante y no un submarino, el de este miércoles parece haber sido solo un ensayo parcialmente exitoso.

La acción demuestra nuevamente el interés del régimen norcoreano por impulsar el desarrollo de su programa de sumergibles y misiles balísticos adaptados (SLBM), que puede tornar más peligroso su arsenal al aumentar su movilidad y hacer los lanzamientos más difíciles de detectar.  

Todo apunta a que se trata de un nuevo proyectil Pukguksong por sus características de vuelo, ya que según los primeros cálculos de los expertos el misil podría haber recorrido casi 2.000 kilómetros si se hubiera lanzado con una trayectoria menos parabólica.

Esto no solo supone una mejora de este programa -el Pukguksong-1 y el Pukguksong-2, que es una variación tierra-tierra del primero, tienen un alcance estimado de 1.300 kilómetros- si no que se trata del primer misil balístico de alcance medio, un proyectil con categoría de arma estratégica, que dispara Pionyang desde que se autoimpuso una moratoria en 2018.

Corea del Norte reclama avances en las negociaciones

En vísperas de que este viernes se retomen los contactos con Washington, Corea del Norte ha nombrado además a un nuevo responsable del área encargada de tratar los asuntos relacionados con Estados Unidos. Se trata de Jo Chhol-su, que asumitá el puesto de director general del departamento para asuntos estadounidenses dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha restado importancia a la decena de lanzamientos de misiles de corto alcance que el régimen ha realizado este año, argumentando que muchos países prueban regularmente este tipo de armas, y ha asegurado que mientras no haya test atómicos ni se prueben proyectiles de largo alcance no tiene prisa en las negociaciones.

Por eso, con el lanzamiento de este miércoles Corea del Norte parece estar dando un golpe en la mesa e indicando que Pionyang sí está apresurado y quiere avances sustanciales en el inminente diálogo sobre desnuclearización.

El siempre opaco régimen de Kim Jong-un estaría enviando el mensaje de que no quiere una nueva cumbre de líderes que deje solo otro apretón de manos simbólico del que Trump pueda vanagloriarse: quiere acordar un levantamiento de sanciones y el tipo de activos nucleares que Washington quiere que Pionyang desmantele a cambio. También garantías de que Washington no potenciará su despliegue en la región.

En ese sentido, cabe tener en cuenta que la acción de este miércoles se produce también un día después de que Seúl presentara sus primeros cazas F-35, arma estadounidense cuyas peligrosas capacidades estratégicas Pionyang ha denunciado incansablemente.

Mientras, la Unión Europea ha denunciado, a través de un comunicado, el lanzamiento del misil balístico, que considera como "otra provocación" del gobierno norcoreano y ha instado a que Pyonyang y Washington retomen las conversaciones que respaldarán "todos los esfuerzos" para poder llegar a una solución diplomática para "la paz duradera y a la seguridad" en la península de Corea.

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