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Primarias del PSOE

Sánchez, López o Díaz, ¿cómo ha llegado el PSOE hasta aquí?

  • El PSOE celebra este domingo sus segundas primarias para elegir líder
  • Díaz y Sánchez parten muy igualados tras la guerra de los avales
  • Desde el 1 de octubre, el PSOE vive una crisis sin precedentes
  • Los tres candidatos prometen integración pero no concretan cómo

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Sánchez y Díaz se saludan en el debate a tres tras nueve meses sin hablar.
Sánchez y Díaz se saludan en el debate a tres tras nueve meses sin hablar.

El PSOE pone fin este domingo a un proceso largo y muy duro con la celebración de unas elecciones primarias más que decisivas que marcarán quién lidera el partido, cuál es la nueva hoja de ruta política y cómo remonta de sus dos principales males: la profunda división interna y la sangría de votos dejada por el camino.

Susana Díaz, Pedro Sánchez o Patxi López. Uno de ellos se convertirá en el nuevo o nueva secretario general del PSOE, formación que este mes ha cumplido 138 años de historia.

"Remontada electoral" han sido las palabras que más ha usado Díaz durante la campaña. "Militancia" e "izquierda", las preferidas de Sánchez. Y "unidad" y "salvación", los mantras de López. Tres estrategias para llamar a los militantes socialistas.

Acabará una larga travesía de casi nueve meses que comenzó en el Comité Federal del 1 de octubre, con la dimisión de Pedro Sánchez y la escenificación dramática de una crisis sin precedentes, pero todo apunta a que comenzará otra nueva, no menos difícil, que será la de cómo unir a una formación partida por la mitad, con posturas que parecen irreconciliables y con enconos que van más allá de lo político para pasar a lo personal.

Todo ello, con un último barómetro del CIS en intención de voto que revela que el PSOE recupera la segunda plaza como partido más votado, llegando casi al 20% de los votos, aunque en un empate técnico con Podemos.

Susana Díaz, candidata a la Secretaría General del PSOE.

Susana Díaz, candidata a la Secretaría General del PSOE. EFE

Nueve meses de tensión constante, que sólo ha ido a más

Tras ese histórico y dramático comité todas las miradas se dirigieron a Susana Díaz, cabeza visible de la derrota a un secretario general que ella misma aupó dos años antes y sucesora natural para los principales 'barones socialistas', los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y la mayoría de líderes históricos. Apoyos que la han hecho la 'candidata del aparato'.

La hoja de ruta de la gestora fue entonces dejar que el paso del tiempo enfriara los ánimos de parte de la militancia, que vivió como una humillación la abstención gratuita al Gobierno de Mariano Rajoy, que defendió el PSOE como un mal inevitable.

Quiso marcar unos tiempos que se le volvieron en contra porque lejos de enterrar políticamente a Sánchez, sirvieron a este para rearmarse en base a un relato basado en el 'no es no' a la abstención que ha calado de forma indiscutida en una amplia parte del socialismo. ¿En qué parte? Esta misma noche se sabrá.

Durante meses, Díaz se dejó querer sin dar el paso definitivo, pero finalmente optó por ir a las primarias. Patxi López dio la sorpresa y fue el primero en postularse. Lo hizo animando a Sánchez a unirse a su proyecto, pero el exlíder lo vio como una traición ya que ambos habían formado parte del mismo 'bando' crítico. Muchos vieron la candidatura del vasco como un dique de contención contra las aspiraciones de Sánchez, pero nada más lejos de la realidad. Días después, el ex secretario general dio el paso para ser reelegido.

Pedro Sanchez, candidato a la Secretaría General del PSOE.

Pedro Sanchez, candidato a la Secretaría General del PSOE. efe

Durante el proceso, desde el sector 'sanchista' se ha invitado al exlehendakari a abandonar, instándolo incluso a unir sus fuerzas contra la candidata más fuerte, pero López dijo desde el principio que habría "una papeleta con su nombre" este domingo y así será.

La larga precampaña y la campaña de los últimos doce días sólo ha evidenciado la crisis, la división y la ruptura entre los dos sectores en los que está dividido el PSOE.

Sánchez y Díaz se vieron durante el único debate celebrado en Ferraz el pasado lunes. Se dieron dos besos, los que no se brindaron ni siquiera en el homenaje de la fallecida Carme Chacón. El cara a cara entre los tres puso de manifiesto el abismo político y personal entre los dos principales rivales. Uno de ellos, salvo sorpresa mayúscula, dirigirá los designios socialistas los próximos años.

¿Fueron los avales una primera vuelta o habrá sorpresa?

Lo que era una clamor, que el partido estaba dividido en dos sectores irreconciliables, se convirtió en una realidad numérica con el recuento de avales. Ganó Díaz pero no 'enterró en avales' a Sánchez, el objetivo que se marcó su candidatura, y ambos demostraron que la militancia- la pro Díaz y la pro Sánchez- está más que movilizada con una recogida de apoyos previa en la que participó casi el 70% de la militancia, más de los que participaron en el día de las primarias de 2014.

Todo hace pensar, por tanto, que la participación este domingo puede ser histórica.

Si la guerra de los avales fue la primera vuelta, parece que el partido final, esta noche se decidirá por penaltis. Dada la alta polarización ¿es Patxi López el árbitro del encuentro? Él insiste en que no. El exlehendakari considera que en la votación real de este domingo, la que vale, los militantes dejarán la presión que existió en la recogida de avales- ahí la firma va con nombres y apellidos- y votarán con mayor libertad- el voto es secreto-. Cree que hay una "militancia silenciosa" que no ha hecho ruido en campaña pero que decidirá a la hora de la verdad.

Patxi López, candidato a la Secretaría General del PSOE.

Patxi López, candidato a la Secretaría General del PSOE. EFE

Díaz se ve la vencedora de la noche porque ella, dice, representa al "PSOE ganador" y Sánchez asegura que, a estas alturas, le sorprendería más perder que ganar.

Las comunidades clave en estas primarias

Que Díaz va a ganar en Andalucía no es ninguna sorpresa, pero ¿qué resultado puede obtener allí Sánchez? Es la principal federación socialista con más de 45.000 afiliados y el apoyo es absolutamente clave para el ganador.

Valencia, la segunda federación en número de militantes (más de 17.000), se decantó en la guerra de los avales por Sánchez. La militancia va por libre allí ya que el presidente autonómico y 'barón' valenciano es uno de los firmes apoyos de la candidata y las bases no le han seguido.

Esta es precisamente una de las preocupaciones de Díaz, en los territorios donde el aparato regional la apoya de forma explícita, Sánchez ha sacado resultados más que dignos en avales y el equipo de Sánchez dice que sólo pueden crecer.

En Madrid, la división es total entre 'sanchistas' y 'susanistas', a pesar de que la federación apoya oficialmente a López;  y en Cataluña, Sánchez arrasó en firmas de militantes y el resultado de Díaz fue casi anecdótico con 900 avales frente a los más de 6.000 del madrileño.

Hay que ver si el mapa de avales es el mismo que el mapa del voto y qué poder tiene en estas primarias el voto oculto.

Los tres prometen integración pero no aclaran cómo

Los tres candidatos han repetido en numerosas ocasiones que tras el resultado habrá "integración" pero ninguno concreta cómo lo hará, si será en forma de una Ejecutiva con representación proporcional al número de votos o incluyendo directamente a los dos perdedores en la dirección del triunfador de la noche.

Los dos candidatos más enfrentados se niegan a hablar de riesgo de escisión o de ruptura en el PSOE, fantasma que sí agita López para erigirse como el único que puede evitar el "suicidio" y el "riesgo de desaparición".

¿Qué pasará con los 'barones' del PSOE si gana Sánchez? Ninguno cree que el PSOE vaya a romperse, aunque algunos como Javier Lambán (Aragón), uno de los más duros con el exlíder, y Emiliano García Page (Castilla-La Mancha) han llegado a vincular directamente su futuro al de la andaluza.

Lo único cierto es que este domingo el PSOE se enfrenta a una encrucijada que determinará un futuro u otro para el, hasta ahora, partido de referencia de la izquierda en España, que lucha por seguir siéndolo.