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Guerra en Siria

"Las víctimas de Jan Sheijun tienen todos los síntomas de un ataque con un gas nervioso"

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 Un hombre rescata el cuerpo sin vida de un niño tras un supuesto ataque químico contra la localidad de Jan Sheijun, en Idleb, Siria.
Un hombre rescata el cuerpo sin vida de un niño tras un supuesto ataque químico contra la localidad de Jan Sheijun, en Idleb, Siria. REUTERS

Cientos de imágenes y fotografías del supuesto bombardeo químico en Jan Sheijun, en el norte de Siria, han inundado Internet en las últimas horas. Un material muy valioso para que los expertos puedan verificar de qué tipo de ataque se trata y quién es su responsable. En seis años de guerra, la ONU y la OPAQ (la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas), sólo han podido atribuir la autoría de cuatro ataques con armas químicas: tres cometidos con cloro por el régimen de Bachar al Asad, y otro, con gas mostaza, por el autodenominado Estado Islámico. Pero se han producido muchos más.

Miguel Ángel Sierra es uno de esos expertos capaz de descifrar las claves de un ataque con gases tóxicos. Catedrático de Química Orgánica de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de la OPAQ entre 2003 y 2009, explica a RTVE.es que ha visto las terribles imágenes de Jan Sheijun y, aunque es difícil garantizar la autenticidad de todas, afirma que “tienen las características de un ataque con un gas nervioso”.

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Espasmos y asfixia, dos síntomas clave

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, y el de los Cascos Blancos, una organización dedicada al rescate de civiles, al menos 72 personas, entre ellos una veintena de niños, han muerto en esa localidad con síntomas de exposición a gases nerviosos: dificultad al respirar, sudoración, temblores, pérdida de consciencia, y asfixia.

Mi impresión es que se ha usado gas sarín

“Los síntomas son claros y aunque sólo un análisis sobre el terreno puede determinar de qué agente se trata, mi impresión es que se ha usado gas sarín”, señala. “A diferencia de otros ataques no parece que se trate de cloro, ni gas mostaza”, añade. Y explica que el primero suele manifestarse a través de un edema pulmonar, mientras que el segundo no causa la muerte de manera inmediata como hemos visto ahora.

Gas sarín, la pista más fiable

El análisis del catedrático coincide con el de la Organización Mundial de la Salud y Médicos Sin Fronteras.

Un equipo médico de la ONG en el hospital Bab Al Hawa, en Idleb, donde se ha producido el ataque, atendió este martes a al menos ocho pacientes que mostraban síntomas consistentes con la exposición a un agente neurotóxico como el gas sarín o compuestos similares, desde pupilas dilatadas y espasmos musculares hasta defecación involuntaria. Además, pudieron visitar otros hospitales donde estaban recibiendo tratamiento las víctimas del ataque, e informaron de que los pacientes desprendían un olor a lejía, lo que sugiere que habían estado expuestas a cloro.

Estos informes sugieron que las víctimas estuvieron expuestas a al menos dos agentes químicos

"Estos informes apuntan con firmeza a que las víctimas del ataque a Jan Sheijun estuvieron expuestas a, al menos, dos agentes químicos diferentes", según la ONG, que gestiona cuatro centros sanitarios en el norte de Siria.

La OMS, por su parte, asegura que "la posibilidad de una exposición a un ataque químico se amplifica por la aparente falta de heridas externas (...) y la aparición de una serie de síntomas incluyendo incapacidad de respirar como la principal causa de muerte". "En algunos casos aparecieron otros síntomas consistentes con la exposición a químicos organofósforos, una categoría de químicos que incluyen agentes nerviosos", agrega en un comunicado.

¿Quién es el responsable?

Estados Unidos, Reino Unido y Francia han apuntado directamente al régimen de Bachar al Asad como responsable del ataque, pero Rusia, el gran aliado de Damasco, mantiene que las sustancias químicas son de los rebeldes. Reconoce que el Ejército sirio lanzó un bombardeo sobre la localidad, pero defiende que fue con armas convencionales y que alcanzó un almacén donde los insurgentes guardaban proyectiles cargados con agentes tóxicos.

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Sierra señala que es difícil señalar a uno u otro bando, pero sí apunta a que, en todo caso, “el material químico es antiguo porque todas las instalaciones de producción han sido destruidas”.

Siria firmó el tratado de adhesión a la OPAQ a finales de 2013 para salir del punto muerto diplomático provocado por el ataque del 21 de agosto en Damasco, una masacre en la que murieron más de 1.400 personas. En aquel momento, el entonces presidente de EE UU, Barack Obama, había declarado que el uso de armas químicas en Siria sería "una línea roja" que provocaría una acción armada, pero se encontró con el rechazo en Reino Unido, Francia y dentro de Estados Unidos. Así, la intervención de Moscú para que Al Asad se comprometiera a entregar su arsenal químico resolvió la situación de parálisis.

El proceso de desarme culminó en el verano de 2014. En total, Damasco entregó 1.300 toneladas tóxicas, fundamental, gas sarín, mostaza, además del gas nervioso VX, que han sido destruidas en el Mediterráneo dentro de las cámaras selladas de la nave estadounidense Cape Ray. Los productos menos peligrosos han sido neutralizados en diversas instalaciones en tierra abierta en Alemania, Finlandia, Reino Unido y EE UU.

El control del armamento químico, una causa perdida

La pregunta que siempre ha permanecido sin responder, y que ahora surge de nuevo es si el régimen de Damasco declaró todo el material que tenía y si la multitud de grupos insurgentes que combaten en la guerra siria han tenido acceso a una parte del arsenal.

“El problema es que para saber si Siria ha cumplido el tratado se necesita verificar en el terreno, pero el armamento químico está en zona de conflicto y no se puede acceder. Inspectores de la ONU y de la OPAQ que han viajado hasta allí han sido sometidos a fuego. Una cosa es lo que ha declaró el régimen de Asad que tenía y otra lo que de verdad tiene. Y eso es imposible de saber”, reconoce Sierra.

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