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Iglesias y Errejón bajan al ruedo de Vistalegre II, ¿quién saldrá por la puerta grande?

  • Podemos se enfrenta a una profunda crisis dividido en dos corrientes
  • Iglesias busca un plebiscito y dimitirá si no ganas sus ideas y su equipo
  • Errejón se postula con sus tesis políticas y su lista al Consejo Ciudadano
  • Más de 10.000 personas asisten a la II Asamblea Ciudadana Estatal
  • La votación de 456.433 inscritos decidirá el rumbo de Podemos

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Podemos llega dividido a Vistalegre II

"Psicodrama", "telenovela de machos alfa", "reality show", "exterminio de errejonistas", "intento de secuestro del secretario general". Estas 'definiciones' de lo ocurrido en las últimas semanas en torno a la II Asamblea Ciudadana Estatal no parten de otro lugar que del propio Podemos.

La formación morada llega este fin de semana a su segundo congreso estatal dividida, con un futuro incierto e inmersa en una escalada de descalificaciones y acusaciones que hace difícil vaticinar el final de este cónclave. Del espíritu con el que se celebró la Asamblea fundacional 'Vistalegre I', en 2014, al que reina en este denominado 'Vistalegre II' hay un abismo.

Los incritos deciden con sus votaciones, desde el pasado 4 de febrero, hacia dónde debe ir la formación en lo político y también en lo organizativo. Y principalmente escogen entre la ruta que marca Pablo Iglesias y el camino que señala Íñigo Errejón.

Más de 10.000 personas, entre dirigentes, miembros de círculos, inscritos y simpatizantes, asistirán en el Palacio de Vistalegre (Madrid) al duelo directo entre número uno y número dos, cuyo lance ha eclipsado por completo a la tercera corriente en liza- los Anticapitalistas- que llaman a la "responsabilidad".

Entre Iglesias y Errejón se ha dado cierta contención en las pullas cruzadas, pero sus 'entornos', esos de los que tanto se ha hablado en esta crisis, han echado el resto con dardos directos y acusaciones mutuas de "conspiraciones" para derribarse mutuamente.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos (EFE).

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos (EFE). EFE

De atarse los cordones a enredarse con ellos

"Tuvimos que atarnos los cordones mientras corríamos". Es una frase marca de Podemos y convertida ya en lema para hacer referencia a su nacimiento y su rápida implantación en la política española tras dos años seguidos repletos de procesos electorales.

Han pasado no más de tres años desde que el Teatro del Barrio, en Lavapiés (Madrid), viese nacer un partido-movimiento que recogía la indignación del 15M y que, dos años después, se convertía en la tercera fuerza política en España el 20D, casi 'sorpasando' al PSOE en el 26J, con más cinco millones de votos.

De aquellos que estaban llamados a "asaltar el cielo"- los fundadores Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre- sólo quedan en primera línea los dos primeros; y ambos protagonizan ahora una disputa más que agria y de virulencia creciente que ha llevado a la joven formación a una profunda crisis. Todos los dirigentes de Podemos coinciden en que tres años en Podemos son como 30 años en cualquier partido.

Iglesias, Errejón, Monedero, Bescansa y Alegre, fundadores de Podemos.

Iglesias, Errejón, Monedero, Bescansa y Alegre, fundadores de Podemos. EFE

Monedero, Bescansa y Alegre, ahora desde fuera, han anunciado que apostarán por los documentos y el Consejo Ciudadano de Iglesias.

La crisis puede, no solo no quedar resuelta en Vistalegre, sino agudizarse más tras el resultado de las votaciones, que se hará público este domingo a las 14:00 horas, en directo y en abierto.

¿Guerra de poder o debate ideológico?

El debate de fondo comenzó en la pugna entre un Podemos más idealista, centrado en la calle, anclado en la izquierda y "de resistencia", representado en el líder; o un Podemos más posibilista, centrado en el Parlamento, transversal y "de cierto orden", que defiende el número dos. Diferencias y matices entre los dos modelos políticos que no parecían irreconciliables. [¿Hay tantas diferencias ideológicas entre Iglesias y Errejón?

Pero ninguno de los dos ha negado que subyace a este debate una guerra de poder pura y dura entre el sector 'pablista' y el 'errejonista'. La guerra por el sillón de la vieja política heredada, en todo su esplendor, por la ¿nueva? política.

Los dardos vuelan sin control desde hace tiempo calentados por esos 'entornos' que hablan directamente de "choque de trenes del que hay que apartase", tal y como definió Carolina Bescansa la situación en Podemos y que le hizo renunciar a estar en la dirección; de "grupo de conspiradores" en torno a Iglesias para acabar con Errejón: o de una supuesta 'operación Jaque Pastor', orquestada por el sector errejonista para hacer caer a Iglesias.

El Consejo Ciudadano, campo de la verdadera batalla

Los 456.433 inscritos en Podemos se enfrentan a un sistema de votación amplio de cara a este congreso estatal. En las cuatro primeras votaciones se eligen entre diferentes documentos políticos, organizativos, de ética y de igualdad o, lo que es lo mismo, la hoja de ruta política de Podemos y los estatutos de la formación. [Las siete votaciones de Vistalegre II

Pero la batalla directa, cuerpo a cuerpo, entre Iglesias y Errejón viene en la votación para el Consejo Ciudadano Estatal- el máximo órgano de dirección de Podemos- donde ambos encabezan sus propias listas.

Juan Moreno Yagüe, diputado de Podemos en Andalucía (EFE).

Juan Moreno Yagüe, diputado de Podemos en Andalucía (EFE). EFE

Iglesias no estaba inicialmente en esta guerra, puesto que él cuenta con la Secretaría General asegurada (tiene como único rival al desconocido diputado andaluz Juan Moreno Yagüe) pero el número uno quiso bajar ese peldaño para medirse directamente con Errejón en fomento de la polarización.

El porcentaje de 'pablistas' y 'errejonistas' de la lista del Consejo Ciudadano marcarán el futuro de Podemos.

¿Dimitirá Iglesias si gana Errejón? ¿Y si gana Pablo, dónde quedará Iñigo?

Si ganan las tesis y la organización que marca Errejón y no controla el Consejo Ciudadano, Iglesias ha anunciado que dimitirá como secretario general y esta decisión es irrevocable.

Iglesias sería el líder de un partido con unas ideas y un equipo perdedor y no contempla esa posibilidad porque, según ha dicho, no quiere convertirse en un secretario general "florero". "No puedo aferrarme al sillón si estoy en minoría", asevera. Incluso va más allá y amaga con dejar su escaño en el Congreso de los Diputados, para aumentar la presión.

Iglesias quiere así convertir Vistalegre en un plebiscito sobre su figura y Errejón dice que se acabaron los tiempos del "todo o nada, blanco y negro".

El líder considera que si Errejón acude a Vistalegre con un proyecto político propio, un proyecto organizativo propio y un Consejo Cudadano propio, lo "coherente" es que hubiera presentado también su propia candidatura a la Secretaría General, llegando hasta ese último peldaño que le queda por subir en la carrera electoral interna.

Iglesias, con dos miembros clave de su equipo: Montero y Echenique (EFE).

Iglesias, con dos miembros clave de su equipo: Montero y Echenique (EFE). EFE

"Sin mis ideas y sin mi equipo, yo no soy nada", argumenta el secretario general, para repetir insistentemente: "Si la lista y las ideas de Íñigo tienen más apoyo, el líder es él".

Errejón no lo ve así y defiende que, aunque sus ideas y proyecto organizativo sean los ganadores, Iglesias debe mantenerse como cabeza visible de la formación morada porque su corriente le quiere a él como líder y, de hecho, ha pedido el voto para él en la Secretaría General. En un gesto que no gustó "nada" a Iglesias, Errejón presentó su "programa electoral" con la imagen de ambos vendiendo el "tandem".

Errejón presenta la lista de su Consejo y utiliza la imagen de Iglesias (EFE).

Errejón presenta la lista de su Consejo y utiliza la imagen de Iglesias (EFE). EFE

Por otro lado, ¿es posible que Errejón siga siendo la mano derecha de Iglesias si éste gana tras esta guerra? El propio Iglesias aboga por la integración, promete ser "generoso" y señala que "Errejón podría ocupar el mismo nivel de responsabilidad que hasta ahora". El actual número dos, por el contrario, no lo tiene tan claro y asume que podría ocupar otro lugar en Podemos y añade: "Así me lo han avisado".

¿Cómo empezó el divorcio?

"Tras esta Asamblea, Podemos no puede seguir siendo un grupo de amigos o de profes de la Complutense, esa época ha acabado". Esta es la opinión actual de Pablo Iglesias, que tan solo hace dos años decía: "No me gustan los partidos en los que la gente no se aguanta y no se puede ni ver. Nosotros nos queremos".

Reconocen tanto Iglesias como Errejón que el hecho de que las relaciones entre los miembros de la cúpula de Podemos fueron y sean tan personales es un arma de doble filo, antes para bien; ahora, para mal.

Iglesias y Errejón se abrazan en el Congreso (EFE).

Iglesias y Errejón se abrazan en el Congreso (EFE). EFE

En ese contexto de amistad y relaciones personales, es fácil caer en la retórica de la deslealtad y la traición. Reconocen también que son muy pasionales (nada "holandeses") y no tuvieron reparo en demostrarlo a la vista de todo el Congreso de los Diputados con una acalorada discusión desde sus escaños.

La destitución de Sergio Pascual como secretario de Organización de Podemos fue el primer capítulo, por lo menos público, del culebrón podemita. Pascual era mano derecha y amigo personal de Errejón y éste discrepó absolutamente de la decisión de apartar a Pascual de la dirección.

Sustituyó a Pascual Pablo Echenique que se ha alineado cada vez más cerca de Iglesias. Lejos quedan sus disputas precisamente en el primer Vistalegre I cuando el líder de Podemos en Aragón fue el único plantarle cara, acusándolo entonces de "poco integrador".

Tras esa destitución de Pascual, rápidamente comenzaron las discrepancias entre el número uno y el número dos en torno al rumbo del partido- sobre la necesidad de dar o no miedo, sobre priorizar la actividad en la calle o en el Parlamento y sobre la relación que deben tener con el PSOE.

La crisis de Podemos vivió uno de sus capítulos más álgidos en la pasada Nochebuena cuando se lanzó la campaña #IñigoAsiNo por las críticas de éste a otra destitución, la de José Manuel López como portavoz en la Asamblea de Madrid.

La batalla en Madrid entre los dos sectores ha sido clave en esta crisis interna y la ganó el sector 'pablista' con el triunfo de Ramón Espinar frente a la 'errejonista' Rita Maestre por muy poco margen. Denunciaron después una "purga" de quienes no comulgaban con Iglesias.

Esas primarias en Madrid, la posterior consulta sobre el sistema de votación, que también ganó por poco Iglesias, y la actual guerra por el control han puesto de manifiesto que hay dos claras almas en Podemos.

Que gane una y pierda otra, que sea posible la integración, una vez cerrada la asamblea, y que el partido supere su primera gran crisis sólo se verá tras este 'Vistalegre II'.