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Elecciones en Francia

El giro la izquierda de Hamon provoca deserciones en apoyo del independiente Emmanuel Macron

  • El movimiento se ha señalado en un artículo publicado en Le Monde
  • Los desertores, próximos a Hollande, reconocen la victoria "legítima" de Hamon
  • Pero temen su aproximación a la izquierda "insumisa" de Mélenchon
  • Emmanuel Macron, ex ministro de Hollande, lidera a los independientes EM

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Los candidatos a las elecciones francesas Enmanuel Macron y Philippe Hamon
Los candidatos a las elecciones francesas Enmanuel Macron y Philippe Hamon CHRISTOPHE ARCHAMBAULT/PHILIPPE LOPEZ

La fractura del socialismo francés se ha materializado este martes con el anuncio de una veintena de parlamentarios fieles al presidente, François Hollande, de que no apoyarán la campaña del nuevo líder, Benoît Hamon, que supone un giro izquierdista a su juicio incompatible con la tradición del partido.

Los firmantes, que esperan movilizar a varias decenas más de miembros del grupo de los "reformadores", reivindicaron su derecho a retirarse de la campaña de Hamon para las presidenciales porque "no se dan las condiciones", mientras se amplifica el goteo de deserciones de la formación hacia el candidato Emmanuel Macron, que cuenta con apoyos incluso en el Gobierno.

El acto de rebeldía ha llegado en forma de artículo publicado en Le Monde, donde los diputados Christophe Caresche y Gilles Savary escribieron que el triunfo de Hamon en las primarias (un 58,7% de los votos en la segunda vuelta del domingo, frente al 41,3% de Manuel Valls) fue "claro", "legítimo" e "incontestable".

Pero también que la intención del nuevo líder de aproximarse al líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, "no es tranquilizadora", y que su programa -"basado en una lógica de asistencia generalizada y de depreciación del valor trabajo"- amenaza con condenarles a "una larga oposición".

Hamon gana la segunda vuelta de las primarias socialistas con el 58% de los votos

Rechazo y reconocimiento a la figura de Hollande

En paralelo a la reunión de una cincuentena de miembros de ese grupo de los "reformadores" para concertar su posición, insistieron en que se sienten "orgullosos" de haber respaldado la acción de Hollande, "la única mayoría gubernamental de Europa que ha rechazado la austeridad al tiempo que contenía las desigualdades pese a un contexto terrible".

Una forma de marcar distancias con Hamon, que ha basado buena parte de su ascenso político en las críticas al jefe del Estado. Con su gesto los "reformadores" han lanzado una advertencia al candidato socialista para que integre su sensibilidad centrista, pero no es una amenaza de escisión, como se esforzó en precisar el mismo Caresche, en declaraciones a la emisora France Info.

"Soy socialista y no tengo intención de abandonar el partido" pero "tengo que poder defender mis convicciones", precisó el diputado, que a la pregunta de si podría acabar apoyando a Macron, señaló que esa es una cuestión que no plantea su plataforma y que los socialistas que se han ido al campo del que hasta agosto fue ministro de Economía de Hollande lo han hecho de forma individual.

Macron, de ministro de Hollande a estrella independiente

Lo cierto es que En Marcha, el movimiento de esta estrella ascendente de las presidenciales francesas (las últimas encuestas le atribuyen un 21% en intenciones de voto, pisándole los talones a François Fillon, con un 22%) dice que desde la victoria de Hamon en las primarias socialistas el domingo ha recibido cerca de 5.000 nuevas adhesiones. Y que en total son ya 160.000 los que se han afiliado, es decir cuatro veces más de los que pagan cotización al Partido Socialista.

Hamon debe ser investido por el PS el próximo domingo en una convención en la que no se espera a Manuel Valls, rival hasta el domingo, y que desde entonces ha preferido salir del mapa después de reconocer su derrota y de reafirmar que cumplirá el compromiso que hicieron todos los participantes de apoyar al ganador.

De aquí a entonces, el nuevo candidato tiene que actuar en varios frentes, y uno de los principales es con el Ejecutivo al que tanto se opuso desde que Hollande le depuso en agosto de 2014 como titular de Educacion junto a otros dos ministros entonces rebeldes.

La incomodidad de la izquierda

La agitación comenzó el lunes con el primer ministro, Bernard Cazeneuve -sucesor de Valls-, que le dijo que la izquierda no ganará en las presidenciales si no asume lo realizado durante el quinquenio de Hollande.

Horas después, los dirigentes del partido, preocupados por una deserción masiva de sus tropas, adoptaron por unanimidad un llamamiento a la unidad en torno al nuevo candidato.

Hollande, que después de haber renunciado a comienzos de diciembre a participar en las primarias dada su situación de debilidad en su propio campo por su impopularidad histórica, permaneció voluntariamente al margen de las dos vueltas y no votó en ninguna de las dos.

Desde el lunes, el jefe del Estado ha mantenido contactos con pesos pesados del partido y del Gobierno antes de recibir el jueves por la mañana a Hamon.

Los diputados rebeldes: "Derecho a retirarnos"

Bajo el título "Reivindicamos nuestro derecho a retirarnos", una veintena de diputados rebeldes han publicado un artículo en el diario Le Monde y firmado por Christophe Caresche, cercano al ex primer ministro Manuel Valls, derrotado en las primarias, y por Gilles Savary, en tanto que miembros de los llamados Reformadores.

Ese grupo integra en la Asamblea Nacional y en el Senado desde 2013 a entre 50 y 80 parlamentarios "que han apoyado fielmente el proceso de reforma emprendido por el presidente", François Hollande, para "modernizar Francia y proteger su modelo social".

El texto lo suscriben de forma directa 20 parlamentarios de los Reformadores, y en él reconocen que la victoria de Hamon en las primarias, en las que derrotó el pasado domingo a Valls con más del 58 % de los votos, fue "clara, legítima e incontestable".

Pese todo, subrayan que las divisiones en el seno del Partido Socialista son más profundas que nunca y hay una fisura real "entre dos sensibilidades ideológicamente distantes".

"Somos socialistas y tenemos la intención de seguir siéndolo", aclaran esos diputados, que dicen verse frente a un dilema "inédito", el de defender un proyecto presidencial "concebido como la antítesis de una acción de mandato".

Estos representantes del ala derecha del partido aseguran no poder sentirse vinculados a un proyecto que desprecia "el valor del trabajo", y no creen que el futuro de la izquierda en las presidenciales pueda pasar por una "izquierda radicalizada".

"Por eso reivindicamos alto y claro nuestro derecho de retirarnos de la campaña presidencial", concluyen los firmantes, que no aclaran a quién o cómo van a apoyar en los comicios de abril y mayo próximos.

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