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El Banco Santander compra el portugués Banif por 150 millones de euros

  • La compra del banco español no incluye los "activos problemáticos" de Banif
  • La operación, aprobada por Bruselas, incluye ayudas de más de 3.000 millones

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Imagen de una sucursal del banco portugués Banif
Imagen de una sucursal del banco portugués Banif AFP

Portugal ha vendido al Banco Santander el Banco Internacional de Funchal (Banif) -del que controlaba el 60%- por 150 millones de euros, según ha informado este domingo el supervisor bancario luso. La operación -aprobada por Bruselas- incluye ayudas públicas adicionales de más de 3.000 millones de euros para la resolución del banco portugués.

"Las autoridades nacionales decidieron la venta de la actividad del Banif y de la mayor parte de sus activos y pasivos al Banco Santander Totta (filial del grupo en suelo luso) por 150 millones de euros", ha dicho el Banco de Portugal en un comunicado. "En el Banif permanecerá un conjunto de activos que será objeto de una futura liquidación, así como las posiciones de los accionistas, de los créditos subordinados y de las partes relacionadas", detalló el supervisor.

La solución encontrada para vender el Banco Internacional de Funchal (Banif) al español Santander incluye "un apoyo estatal" de 2.255 millones de euros, de los que 489 millones saldrían del Fondo de Resolución (alimentado por la banca) y los 1766 millones restantes los aportaría directamente el Estado, para cubrir las necesidades de financiación para la resolución de Banif.

A esta cantidad hay que sumar otros 422 millones -también procentes del Estado luso- para la transferencia de los valores deteriorados a un vehículo de gestión de activos. Además, Bruselas ha aprobado otra ayuda en forma de garantía pública para cubrir eventuales deterioros en la parte vendida al Banco Santander Totta, lo que llevaría el total de apoyo público por encima de los 3.000 millones, según la Comisión Europea.

A esta cantidad hay que sumarle los 1.100 millones de euros que inyectó Portugal en Banif, de los que la entidad solo devolvió 275 millones, por lo que aún debía 825 millones al Estado. Tras la venta al Santander, las pérdidas solo en este terreno suman otros 675 millones de euros.

Costa: "La resolución tiene un coste muy elevado para los contribuyentes"

El primer ministro portugués, el socialista António Costa, ha reconocido que la resolución del Banco Internacional de Funchal (Banif) tiene "un coste muy elevado para los contribuyentes", aunque lo consideró la mejor opción dadas las circunstancias.

"Esta opción tiene como ventaja que supone una solución definitiva para el problema. El Estado portugués no estará sujeto a pérdidas futuras", ha dicho Costa, quien ya anunció que colaborará con el Parlamento para esclarecer lo ocurrido en el Banif, cuya resolución acabará por tener impacto en las cuentas públicas.

"Aunque la resolución de una institución bancaria es dolorosa y otra vez costosa para los contribuyentes, este lunes las oficinas abrirán con normalidad sobre la responsabilidad de una entidad bancaria -el español Banco Santander- conocida y creíble", ha incidido antes de criticar al anterior Ejecutivo de Passos Coelho por no haber afrontado el problema cuando surgió.

Con la operación, el Santander adquiere el octavo mayor banco por volumen de activos de Portugal, que destaca por su importancia en las regiones autónomas de Madeira y Azores, así como entre los emigrantes lusos en el extranjero. La entidad cuenta con unos 6.000 millones de euros en depósitos y emplea a cerca de 2.000 trabajadores.

La oferta del Santander se impuso a otras cinco propuestas que habían sido presentadas para adquirir el banco portugués, entre las que figuraba también el español Banco Popular, según la información filtrada a medios lusos.

Lisboa aplazó la resolución de Banif para que el país saliera "limpio" del rescate

Además, según ha trascendido ahora, la resolución del Banif fue aplazada por Portugal para poder lograr una "salida limpia" de su rescate financiero. Así se recoge en una carta escrita por la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, hace un año y divulgada este lunes por la emisora de radio lusa TSF.

El documento -fechado el 10 de diciembre de 2014- supone un análisis de la delicada situación que atravesaba ya entonces la entidad financiera y en él, Vestager apuntaba que su resolución había sido aplazada sucesivamente "para no poner en riesgo la salida de Portugal" del programa de rescate, cerrado con éxito en mayo de 2014.

La comisaria europea justificaba entonces la decisión de la Comisión Europea de no realizar una investigación formal -aunque el proceso se inició meses después- debido a que el Gobierno portugués (entonces de signo conservador) se comprometió a presentar un plan de reestructuración antes de marzo de 2015.

Además, recordaba que el país había tenido que afrontar sólo unos meses antes el descalabro del Banco Espírito Santo (BES), que al contrario del Banif, sí era considerado sistémico para el país.

En un anexo a esta carta, la comisaria ya apuntaba que la solución más adecuada para este banco sería similar a la adoptada ahora, retirando los activos tóxicos y vendiendo la parte "saludable".

El Gobierno de Portugal dice que se cumplirá con el objetivo de déficit

Este lunes, el Gobierno portugués ha garantizado que el coste que supondrá para las arcas públicas la liquidación del Banco Internacional de Funchal (Banif) no impedirá al país cumplir la meta del déficit, establecida en el 3% del PIB, ya que los cerca de 3.000 millones de euros que conllevará no serán incluidos en la contabilidad que hace Bruselas para calcular esta cifra debido a la "naturaleza de esta operación".

Así lo ha señalado el ministro de Finanzas portugués, Mário Centeno, quien ha informado también de la aprobación en el Consejo de Ministros del Presupuesto rectificativo para 2015, en el que se recogen las alteraciones necesarias para introducir esta nueva inyección de fondos públicos.

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