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Matisse, recortando la verdad con tijeras

  • El MoMA ofrece la mayor exposición nunca hecha de los collages de Matisse
  • Podrá visitarse entre el 12 de octubre y el 8 de febrero en Nueva York
  • Incluye más de 100 recortables y la obra La piscina, sin exponer tras 20 años
  • La editorial Taschen también publica en octubre Matisse Recortables

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Henri Matisse "La gavilla" (1953)
Henri Matisse "La gavilla" (1953) Artists Rights Society (ARS)

Cuando Matisse vió Nueva York por primera vez quedó extasiado por su luz. Iba de camino hacia Tahití para renovar sus sentidos y la huella del Pacífico sur fructificaría al final de su vida, muchos años después, en estos collages, un conjunto de obras que revolucionarian el uso del color y su relación con el dibujo en el arte moderno.

En la sexta planta del MoMA neoyorquino, los cuatro desnudos azules de Henri Matisse explican al visitante cómo el color y la forma pueden combinarse en estado puro. Cuatro obras que se exponen juntas excepcionalmente y "a través de las cuales Matisse desarrolló la representación de la figura humana en la técnica del recortable".

Así lo cuenta a RTVE.es Jodi Hauptman, comisaria de la exposición Henri Matisse: The Cout-Outs (Henri Matisse, Los recortables), la mayor exposición nunca organizada sobre esta etapa crucial del artista que se presenta este martes en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

La muestra podrá visitarse entre el 12 de octubre y el 8 de febrero, más de 170 obras entre las que destaca La piscina, que vuelve a la luz tras 20 años de restauración. Se trata de una obra que ocupa una habitación, la del comedor de Matisse, y que ilustra las dos vertientes de la exposición, la conservación de las obras de arte y la puramente estética.

"El proceso de recuperación ha pasado por renovar el soporte de la obra -arpillera- preservando el balance de color y la instalación de modo que el público pueda admirarla tal y como fue concebida por el autor" nos detalla Karl Buchberg, el otro comisario del evento. "Reunir estos trabajos ha sido una tarea inmensa, en colaboración con la Tate de Londres y diversas instituciones de varios países", continúa.

Coincidiendo en el tiempo, este mes de octubre se presentan otro proyecto que celebra y explica este capítulo fundamental de la historia del arte moderno. Se trata de la puesta a la venta del libro Matisse Recortes, una edición de lujo tamaño XL firmada por Xavier-Gilles Néret y publicada por Taschen, que ofrece un recorrido por la vida y obra del artista. El volumen plantea un análisis riguroso y experto de la génesis conceptual de los recortables de Matisse, cuyas palabras recopila Taschen explicando el fundamento de sus ideas.

El Matisse más verdadero al completo

“Las tijeras pueden adquirir más sensibilidad de trazo que el lápiz o el carboncillo”. “En lugar de dibujar el contorno e instalar en él el color (el uno modificando al otro) dibujo directamente en el color”. Así recoge la edición de Taschen las palabras del artista describiendo su evolución hasta lograr la buscada “precisión en la reunión de dos medios que no constituyen más que uno”.

Esta transición queda patente en la contemplación de sus cuatro desnudos azules expuestos en Nueva York estos días: "Con el Desnudo azul IV Matisse empezó combinando el recorte y el dibujo. Desarrolló el resultado en interminables sesiones a través de los otros tres para hasta finalizarlo", nos apunta Hauptman.

La obra de un artista verdadero es un viaje hacia la honestidad con el fin de conectar sin obstáculos sus sentidos, su cerebro, su corazón y sus manos. Henri Matisse dio su primer paso en esta depuración abandonando una carrera de abogado, enfrentándose a su padre, para dedicarse al arte de manera compulsiva.

A partir ahí su expresividad dejó caer lo accesorio hasta llegar en el final de su vida a la técnica de los recortes sobre papel coloreado. En la década de los 40, con casi 80 años de edad, Matisse logra con sus collages la interacción esencial entre la forma y el color, prescindidendo de trazos intermediarios. Revoluciona así la expresión artistica hallando un camino entre la acción escultórica y la expresión pictórica.

Habitar poéticamente

"Sueño con un arte de equilibrio, de pureza, de tranquilidad, sin temas inquietantes ni preocupantes... algo así como un buen sillón". Propósitos sencillos expresados por quien tardó siete décadas en llegar a un resultado satisfactorio.

En Memoria de Oceanía (1952-53) Matisse traslada en clave de abstracción la memoria de paisajes y luz que 20 años antes impresionaron sus sentidos durante su estancia en Tahití, utilizando para ello extensos rectángulos de color cuidadosamente seleccionados. Con una técnica similar, El caracol (1953) plantea una composición espiral de papel coloreado.

Según Néret, la intención decorativa en Matisse tiene una dimensión cósmica y la obra constituye una mediación para "habitar poéticamente". El texto publicado por Taschen incide en el uso de grandes dimensiones, como Gran decoración de máscaras, iniciada en 1952, de 10x3 metros.

La capilla del Rosario en Vence

En 1947, Matisse acepta una propuesta para decorar íntegramente el interior de la capilla del Rosario para la comunidad religiosa de las dominicas de Vence en Niza. Durante casi cuatro años da a luz un proyecto artístico total, dando una nueva dimensión a su técnica del recorte mediante el diseño previo sobre maquetas de las vidrieras.

En las salas del MoMA podrán contemplarse las maquetas en papel recortado de las vidrieras Jerusalen Celestial y Ventana azul pálido, así como la versión final en cristal de El árbol de la vida.

También las páginas de Matisse Recortes dedican un capítulo extenso a esta realización, que el artista, según la correspondencia mantenida con monseñor Rémond, obispo de Niza, consideraría su obra maestra, el "resultado de una vida entregada a la búsqueda de la verdad".

Matisse llegaría al final de su vida con la salud mermada pero dueño de una lucidez absoluta. En palabras de Xavier-Gilles Néret, elevaba a lo más alto la síntesis de la línea y del color sin renunciar a la figura "dibujando con un par de tijeras directamente sobre el color, aplicando la técnica del escultor a la sustancia de la pintura, esculpiendo en un bloque que no es más que cromatismo".

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