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Un niño palestino escribe una carta a Ban Ki-moon para que le ayude a recuperar su pelota

  • La pelota se encuentra en una zona de amortiguación bajo control israelí
  • Naciones Unidas no ha contestado a la misiva

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Un niño palestino escribe una carta a Ban Ki-moon para que le ayude a recuperar su pelota
Unos niUnos niños palestinos miran por los agujeros de una puerta.

Niños de un vecindario de Palestina envían una carta a Ban Ki-moon para pedirle que interceda ante las autoridades de Israel pàra recuperar un balón que colaron en una zona militar.

Que jugando al balón la pelota se cuele en el patio del vecino es algo normal entre los niños en cualquier país del mundo, pero cuando el vecino es israelí y el niño es palestino las cosas se complican. Esto es lo que les ha pasado a un grupo de niños palestinos que hace unos días jugaban junto a la barrera de seguridad del ejército de Israel en la ciudad de Kafr Sur, cerca de Tulkarem.

Ante la magnitud del problema, los pequeños decidieron pedir ayuda profesional y han escrito una carta a Ban Ki-Moon.

"Señor, pídale al soldado que me devuelva la pelota"

Según explicaba este domingo el diario Times of Israel, en un mensaje a través de las redes sociales dirigido hacia el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, los niños han pedido la ayuda de la organización para que interceda ante las autoridades israelíes para que les devuelvan su pelota.

Amir fue el encargado de chutar la pelota. No pretendía hacerla llegar tan lejos pero el balón cruzó accidentalmente la barrera de alambre de espinos entrando en un área bajo el control de las Fuerzas de Defensa de Israel.

En su carta, Amir explica que no pudieron acudir a buscar la pelota ya que el área está declarada zona de amortiguamiento y se queja de que los soldados israelíes han violado sus derechos humanos básicos según explica la agencia de noticias palestina Ma'an.

Amir no pierde la esperanza

Por el momento Naciones Unidas no ha contestado a la misiva de los muchachos.

La pandilla de Amir es consciente de que no serán capaces de recuperar el balón y algunos vecinos se han ofrecido a comprarles otro, pero Amir no pierde la esperanza de poder volver a jugar al fútbol con sus amigos utilizando su pelota.