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Merkel, imbatible en unas históricas elecciones alemanas

  • La canciller bate su propio techo y deja atrás a la oposición
  • Los liberales salen del Parlamento
  • Auge de los euroescépticos

Especial: Elecciones en Alemania

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La canciller alemana Angela Merkel bebe vino para celebrar su victoria en las elecciones generales
La canciller alemana Angela Merkel bebe vino para celebrar su victoria en las elecciones generales. REUTERS REUTERS/Kai Pfaffenbach

Angela Merkel ha logrado un tercer mandato en las elecciones legislativas celebradas en Alemania este domingo, que se han demostrado históricas.

Históricas, en primer lugar, por el amplio apoyo recogido por la Canciller, que ha superado su propio techo al lograr un 42% del voto. La CDU/CSU roza incluso la primera mayoría absoluta en más de 50 años. El último que gozó de esa ventaja fue el conservador Konrad Adenauer en 1957.

Merkel partía como absoluta favorita pero ha superado todos los pronósticos. Demuestra que los alemanes confían en su carisma personal y en su dirección del país, que se caracteriza, en el interior, por mantener las reformas neoliberales llevadas a cabo por el socialdemócrata Gerhard Schröder, y en el exterior por promover la "austeridad" como vía para salir de la crisis europea.

La precariedad laboral que atenaza a muchos trabajadores alemanes, atrapados en sueldos de miseria y mini-jobs, tampoco han hecho mella en los conservadores. Las promesas de la oposición para adoptar un salario mínimo no han tenido efecto en los votantes.

Los liberales desaparecen del Parlamento

En segundo lugar, los socios de gobierno de Merkel en la legislatura que ya ha acabado, los liberales del FDP, han desaparecido del Bundestag. Una catástrofe para un partido histórico que ha participado en 17 de los 22 gobiernos que ha tenido el país.

La debacle se explica, en parte, porque la CDU ha hecho suyo el discurso de los liberales y en la campaña electoral se ha negado a "prestarles el voto", es decir, pedir a los votantes conservadores que marquen la casilla del FDP en la segunda lista de las papeletas.

Pero también se ha debido a la trayectoria errática del liderazgo liberal, como explica Gemma Casadevall para Efe. El ministro de Economía, Philipp Rösler, asumió la dirección, lo que ahora se ha demostrado un error.

Los euroescépticos, en auge

La otra gran sorpresa de los comicios ha sido el auge de los euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD), que están a punto de entrar en el Bundestag (4,9%) según las proyecciones.

Este partido defiende que los países del sur de la zona euro, entre ellos España, abandonen la moneda única voluntariamente, dada la debilidad de sus economías. Se opone a nuevos rescates que tengan que pagar, dicen, los contribuyentes alemanes.

Un protagonismo del AfD sería negativo para la CDU, que vería una fuerza a su derecha que daría voz a los opositores a la UE, según Ignacio Molina, del Real Instituto Elcano.

Además, es de esperar que el ascenso de las ideas contrarias al euro endurezcan las posturas de Merkel en Europa en pro de la austeridad y en contra de los rescates a países deudores.

Fuera de Alemania, el ascenso del AfD en el país que más se ha beneficiado del euro y que, en buena medida, impone sus políticas económicas al resto de la UE, será seguramente motivo de preocupación.

En definitiva, los resultados muestran a una canciller imbatible y a una oposición más débil, con una subida insuficiente del SPD y con La Izquierda y Los Verdes a la baja.

Sin embargo, el consenso está en el ADN de la política alemana. Si no hay mayoría absoluta, Merkel tendrá que buscar algún tipo de entendimiento o acuerdo con los ecologistas o los socialdemócratas.

Mientras que el líder de Los Verdes, Jürgen Trittin, lo descartaba en la televisión pública, el candidato del SPD, Peer Steinbrück espera el próximo movimiento de la "canciller de hierro".

"La pelota está en el campo de la canciller", decía Steinbrück, que ha descartado aliarse con el resto de la oposición.

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