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La crisis entierra el europeísmo en España

  • España lidera el rechazo a la austeridad y la caída en el apoyo a la UE
  • La percepción positiva del país se desploma 40 puntos y la economía 60
  • Rajoy es suspendido por la mayoría, que tiene mejor valoración que Merkel
  • Cae en picado la confianza en la economía de mercado, el euro y el BCE

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En 2009, cuando la crisis económica había empezado a golpear a nuestro país, los españoles seguían confiando en que la solución estaba en Europa: éramos el país que más creía que pertenecer a la Unión Europea era bueno, el más partidario de la integración económica y de los más orgullosos de ser miembros de la UE y estar en la moneda única.

Tres años después, y con la crisis de deuda y los ajustes instados por Bruselas y Berlín mediante, los españoles se han caído definitivamente del caballo del europeísmo, hasta el punto que lideran la caída en los principales indicadores de apoyo a la UE, según recoge la encuesta sobre la crisis de la eurozona realizada por el instituto estadounidense Pew Research Center.

Los datos no dejan lugar a la duda: si en 2009 solo el 32% consideraba que la integración económica debilitaba la economía nacional, ese porcentaje ha ascendido al 50% en 2012, aún por debajo de países más proteccionistas como Francia e Italia pero a distancia de otros claramente exportadores como Alemania y Polonia.

Más aún, hace tres años los españoles eran los que tenían una opinión más favorable de la UE, un 77%, ese porcentaje ha caído hasta un 60% en 2012. Del mismo modo, desde el inicio de la crisis el apoyo a que España sea miembro de la UE ha pasado de ser el mayor entre los países europeos a caer un trece puntos.

La desconfianza de los españoles hacia las instituciones europeas se extiende al Banco Central Europeo (BCE), que juega un papel esencial en la crisis de deuda y al que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha dirigido de manera insistente para que vuelva a comprar deuda soberana.

Un 65% de los españoles tiene una opinión negativa sobre el BCE, tan solo por detrás de Grecia.

Más significativo aún es lo que ocurre con la moneda única, el euro, que por primera vez tiene una valoración más negativa que positiva -37% frente al 41%- y aunque la mayoría de los españoles quiere seguir pese a todo con el euro, el porcentaje ha caido nueve puntos en tres años.

Rechazo a la austeridad

El caso de España es uno de los más significativos de la encuesta de Pew, que constata que los europeos rechazan la austeridad fiscal como solución prioritaria para salir de la crisis, tienen un sentimiento de "ni contigo ni sin ti" con el euro y consideran mayoritariamente que la integración económica, la razón de ser de la Unión Europea, ha traido más pobreza que riqueza, una sensación que va pareja a una progresiva desconfianza hacia la economía de libre mercado.

Así, los españoles son los que más piensan que los esfuerzos del gobierno para reducir el déficit han ido demasiado lejos (un 73%) y solo son superados en su falta de apoyo a la economía de libre mercado por los griegos -un 47% frente a un 44%- con una caída de quince puntos desde 2010, cuando empezaron los recortes más serios por parte del ejecutivo.

Estas valoraciones son un resultado directo de la visión radicalmente pesimista de la situación general y económica del país, donde de nuevo España lidera la caída del optimismo, sobre todo respecto al momento inmediatamente anterior a la crisis, el año 2007.

En este caso las cifras casi marean: hace cinco años los españoles eran, de largo, los más satisfechos con las condiciones de vida del país (un 51% frente a un 33% de los alemanes). En 2012, por contra, tan solo un 10% está satisfecho, 41 puntos menos.

Más profunda aún es la caída de los que piensan que las condiciones económicas son buenas: de un 65% a apenas un 6%, empatados con los italianos y solo superados por los griegos.

Condena a los bancos y suspenso a Rajoy

Esta negatividad se traslada también al futuro: un 69% da por hecho con las actuales condiciones de desempleo juvenil que la próxima generación no superará el nivel de vida de sus padres y tendrá muy difícil conseguir un trabajo, de nuevo tan solo por debajo de Grecia.

No es extraño que sean precisamente los jóvenes entre 18 y 29 años los que más crean que la integración comercial y empresarial en la Unión Europea ha empeorado la economía.

Sobre los culpable de la crisis, los españoles lo tienen claro: un 78% considera que son los bancos y las instituciones financieras, muy por encima del gobierno, al que le echa la culpa el 59%.

Eso sí, rechazan la gestión política: el 50% considera que Mariano Rajoy está gestionando mal la crisis frente a un 45% que cree que lo hace bien. Mientras, los líderes de Italia, Reino Unido y, sobre todo Alemania, consiguen un aprobado.

Alemania, la mejor valorada

De hecho, la canciller alemana, Ángela Merkel tiene más aprobación entre los españoles (un 63%) que el propio Rajoy.

Esta visión positiva de Alemania es generalizada en Europa, que coloca a la locomotora de Europa como el pais mejor valorado. Paradójicamente, España es peor valorada por los españoles -y los italianos- que por el resto de países europeos, que le dan una valoración por encima del 70%.

Diferente es el caso cuando se habla de las cualidades de sus ciudadanos: los alemanes son vistos como los más trabajadores y los menos corruptos, mientras que españoles, junto con italianos y griegos están en el otro polo de la escala, aunque los encuestados de esos mismos países están de acuerdo.

Grecia es, por último, el país más aislado por la opinión pública europea tras la crisis: mientras su valoración ha caído en picado entre sus vecinos tras ser el epicentro de la crisis de deuda, los griegos se tienen a sí mismos como los más trabajadores y son los únicos que tienen una opinión negativa -muy mala, de hecho- de los alemanes.

El sondeo ha sido efectuado a 9.108 ciudadanos de ocho países de la UE -cinco de ellos de la eurozona- y de EEUU durante los meses de marzo y abril de 2012.

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