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Irlanda, un nuevo 'Silicon Valley' gracias a su polémica fiscalidad favorable

  • Twitter se expande a Europa y abre su oficina en Dublín
  • Una poderosa razón para elegir Irlanda es su fiscalidad más favorable
  • Google, Apple o Microsoft también tienen en Irlanda sus sedes europeas

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Irlanda, un nuevo 'Silicon Valley' gracias a su polémica fiscalidad favorable
Oficinas de Twitter en San Francisco. La red social ha anunciado que abrirá su sede europea en Dublín, Irlanda, gracias a los beneficios fiscales que le ofrece ese país Scott Beale / laughingsquid.com @ Flickr

Twitter ha anunciado que sus planes de expansión internacional pasan por abrir una oficina en Dublín (Irlanda), descartando la idea de que el lugar elegido fuera Londres.

¿Por qué allí? Sin duda y al igual que hacen hacen tantas y tantas empresas tecnológicas y de otros ámbitos, las poderosas razones de buen trato fiscal que reciben las empresas allí registradas.

No se trata tan solo de que algunos puestos de trabajo vayan directamente a los trabajadores de la isla –que al final serán unas cuantas decenas o pocos cientos– sino de que la enorme facturación que puede llegar a alcanzar Twitter se realice desde uno de los países más laxos de Europa en cuanto a impuestos y relaciones con los paraísos fiscales externos.

El impuesto de sociedades en Irlanda es del 12,5%

Mientras que en otros países las empresas de distintos tipos pagan un 20 o un 25 por ciento de sus beneficios en conceptos como nuestro impuesto de sociedades, en Irlanda el impuesto equivalente es de tan solo el 12,5 por ciento.

Esa es la mayor ventaja, pero no la única: también obtienen desgravaciones por tratarse de empresas tecnológicas o por sus inversiones en I+D (investigación y desarrollo) y –lo más importante para muchos– las leyes irlandesas les permiten canalizar esos ingresos y beneficios a los auténticos paraísos fiscales sin que se pague impuestos por ellos.

El resultado: las empresas allí afincadas terminan pagando apenas un 2 o 3 por ciento de todos los beneficios que obtienen fuera de de Estados Unidos o sus países de origen.

Un paraíso fiscal en la U.E.

La situación se conoce desde hace años y muchas han sido las empresas que utilizan esta técnica de 'optimización fiscal' consistente simplemente en abrir las oficinas operativas en un país cualquiera de la Unión Europea pero la sede 'fiscal' en Irlanda.

Entre ellas están gigantes como Apple, Google, Microsoft, HP, Intel o Facebook, además de otras como Oracle, PayPal, el fabricante de juegos Zynga o la red social LinkedIn.

Luxemburgo es otro de los países europeos preferidos por este tipo de corporaciones por sus ventajas fiscales: Amazon España y algunos de los servicios de Apple como su iTunes Store operan fiscalmente desde allí.

El problema es una pescadilla que se mueve la cola: las empresas allí afincadas cuentan con un margen de beneficios más amplio que las que no lo están. De modo que si quieren competir entre sí, la solución es clara: afincarse en el mismo lugar y buscar esa optimización.

Las empresas se comportan como tiburones, sin conceptos morales

En un mundo donde los márgenes de ventaja se miden a veces por décimas, entregar un diez por ciento o más de los beneficios en forma de impuestos es simplemente impensable, nada recomendable y contrario a las prácticas empresariales – que por definición buscan como prioridad el beneficio de los accionistas.

El problema se considera en ciertos ámbitos casi más moral que empresarial, pero no tiene visos de solución sencilla: dado que las corporaciones no son entidades a las que les pueda aplicar el concepto 'moral' muchas se comportan como tiburones y se ven abocadas a este tipo de prácticas.

Si la competencia las utiliza en su beneficio, han de utilizarlas ellas también. Si no lo hicieran podrían incluso tener problemas tales como demandas por parte de sus accionistas reclamando que 'no aprovechar las ventajas fiscales' es una mala práctica que causa perjuicios a la propia empresa y a sus beneficios.

En España hace poco esa vertiente moral del asunto volvió a estar en el candelero cuando se publicó que Zara se ahorraba impuestos al facturar sus ventas en Internet desde Irlanda, si bien el gigantesco grupo Inditex también anunció que en 2012 ya facturaría sus ventas online desde España, aportando de este modo los consiguientes impuestos a las arcas del estado.

Un problema global

De este modo se evitaba un posible enfrentamiento ante la opinión pública que cada vez ve está cuestionando más quien paga más y menos impuestos y por qué.

Para quienes consideran que los que más ganan (ya sean personas o empresas) deben pagar más impuestos, la solución pasa por la eliminación de ese tipo de diferencias de tributación y especialmente de los paraísos fiscales.

Pero esto dista de ser trivial, puesto que en cada país europeo existen estas diferencias, por mucho que tiendan a igualarse – por no hablar de los verdaderos paraísos fiscales de Suiza, algunos micropaíses europeos o exóticas islas.

Hay quien considera, de hecho, que la penosa situación económica de Irlanda se debe precisamente a estas políticas, y que debería ser razón suficiente para eliminarlas de raíz.

Pero esto no evitará que otros países puedan hacer lo mismo hasta que se regule de forma global. Sería en cierto modo como intentar prohibir las importaciones de productos más baratos de otros países o la libertad de elección de las empresas sobre dónde colocar sus sedes.

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