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¿Cuál es la Felicidad Interior Bruta del país en el que vives?

  • La felicidad se analiza en términos económicos en un intento de medirla

  • Los expertos buscan qué relación hay entre la felicidad y el paro o la inflación

  • Aseguran que dado un nivel básico de renta, "el dinero no da la felicidad"

  • Nos hace más felices compararnos con los demás que tener más dinero

  • En el reino de Bután han creado un índice para medir la Felicidad Interior Bruta

* El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia

(Woody Allen)

LIBROS

*El viaje a la felicidad, E.Punset

*Dinero y Conciencia, J.A.Melé

*El laberinto de la felicidad, A.Rovira

"La salud, la amistad, y un motivo por el que vivir" son las claves para ser felices con independencia de las fluctuaciones económicas, según el psicólogo Javier Urra, y siempre que tengamos garantizados unos mínimos básicos para vivir sin angustia. 

Para la deportista de alta montaña Edurne Pasaban, la felicidad es disfrutar "del día a día, del ahora", "es el camino que recorres hasta llegar a la meta".

Edurne, que acaba de conseguir los 14 ochomiles, también tiene claro que este sentimiento hay que buscarlo en el interior de cada uno y que tiene poco que ver con la cuenta bancaria.

"El dinero no nos hace más felices, nos ayuda a tener menos problemas económicos, y la gente esto lo relaciona con la felicidad. Puede ser, ayuda. Pero la verdadera felicidad está dentro de uno mismo, no en sus posiciones, sino en la persona, en lo que siente, en darse cuenta de qué es lo que nos hace felices, qué nos hace sonreír", comenta la montañista.

"El dinero no da la felicidad"

Eduardo Punset, autor de El viaje a la felicidad y director del I Congreso Internacional de la Felicidad, nos presenta su propia receta para ser felices:

FELICIDAD = buenas relaciones sociales + una relación de pareja satisfactoria + una actitud optimista ante la vida + sentir gratitud + saber perdonar + mantenernos activos + hacer las cosas que se nos dan bien + gustarse + tratarse bien + disfrutar de los detalles + tomarse todo con calma.

¿Y dónde está el dinero en esta ecuación? Pues no está. Cada uno es responsable de su propia felicidad y el dinero tiene poco que decir.

Hay más estudios científicos que demuestran que un aumento de sueldo o ganar un premio de la lotería nos da una motivación extra, pero ésta solo dura tres meses.

¡Tres meses! Ése es el tiempo que tardamos a volver a sentirnos igual que antes de tocarnos un gran premio.

El dinero se usa para compararse con los demás

¿Sabíais que es más feliz el que gana la medalla de bronce que el que consigue la de plata?

Es lo que los economistas llaman la 'Paradoja del Bronce'. La razón es que la plata se compara con el oro y el bronce con no llegar a ganar medalla.

Según la investigación Dinero y felicidad, elaborado por IESE junto con la Universidad de California (2007),  una ver alcanzado un nivel básico de bienestar, la felicidad no aumenta con el dinero.

Con frecuencia, algunos buscan la felicidad como se buscan los lentes cuando se tienen sobre la nariz. (Gustavo Dorz)

Alejandra Vallejo-Nágera, escritora y divulgadora científica, también aseguraba en RTVE.es que el dinero no garantiza la felicidad y que "en realidad es más importante cierta 'seguridad económica' que la cuantía económica".

Es la misma tesis que apoya el profesor Otto Granados, en su trabajo Felicidad, economía y política, donde afirma que lo que nos hace más felices es tener más que los demás, y no el saldo de nuestra cuenta corriente.

Resulta que una vez que tenemos asegurados unas necesidades básicas, el dinero se emplea para comparase con los demás.

Un ejemplo: una encuesta realizada en 1998 a estudiantes de Harvard se les preguntó si preferían ganar 50.000 dólares al año y los demás 25.000 o preferían ganar 100.000 y los demás 250.000. La mayoría eligió la primera opción.

La 'Economía de la Felicidad' y el reino de Bután

En el siglo XIX  muchos economistas comenzaron a teorizar sobre la felicidad personal y social. Según cuenta en su trabajo Economía y Felicidad, los economistas dejan de hablar de felicidad cuando ésta es devorada por la idea de 'utilidad'.

Pero ahora, en plena crisis económica, la felicidad ha vuelto a aparecer en la escena económica en un intento de medirla y relacionarla con otros términos como el paro, la inflacción o la renta.

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora. (John Lennon)

Así ha nacido la Felicidad Interior Bruta, el FIB, y la experiencia singular del Reino de Bután, un pequeño país a las faldas del Himalaya.

El cuarto rey de Bután, Singye Wangchuck, fiel a su idea de que el dinero no trae felicidad y ni el progreso económico, ha creado un índice para medir la Felicidad Nacional Bruta -Gross National Hapiness- que rige todo su programa de gobierno y que se centra en cuatro ideas base: desarrollo sostenible y equitativo, preservación y promoción de la cultura, conservación del medio ambiente y buen gobierno.

"Necesitamos una economía más humana"

El Reino de Bután lanzó la idea, y al carro se han sumado ya varios países y organizaciones. El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy y el primer ministro de Reino Unido, Gordón Brown, ya han pedido que el tradicional Producto Interior Bruto (PIB) incluya también la felicidad de sus países.

Estos intentos de medir la felicidad son valorados positivamente por el economista Joan Antoni Melé, subdirector del Triodos Bank y autor del libro Dinero y Conciencia. En su opinión, el mundo necesita una economía más humana que no esté tan enfocada al beneficio económico.

Tras 30 años de experiencia en el sector de la banca, Joan Antoní Melé afirma que cuanto más dinero se tiene peor. "En las civilizaciones que conocemos más ricas es donde hay más malestar, la gente está con tratamiento psicológico, con coaching, con pastillas para tranquilizarse", explica. 

J.A. Melé: Si lo basas todo en el consumo, no hay salida

Entre las soluciones para salir de la crisis y cambiar esta tendencia de insatisfacción general, Melé propone que la sociedad civil tome las riendas y empiece a ir en otra dirección más humana y más solidaria. "No podemos ser felices si hay tanta gente a nuestro alrededor que está mal, hay que ir compartiendo un sentimiento más de comunidad", reclama.

"Si lo basas todo en el consumo, no hay salida, da igual que puedas comprar de todo en unos grandes almacenes, sigues igual de desgraciado que el día anterior", concluye.

Otros índices que miden la felicidad

La ONU publica periódicamente un informe, el Índice de Desarrollo Humano, que analiza tres categorías: esperanza de vida, acceso a la educación y calidad de vida.

El resultado es que el país más feliz del mundo es Noruega. Le siguen, por órden, Australia, Islandia, Canadá, Irlanda, Holanda, Suecia, Francia, Suiza y Japón. España ocupa el puesto 15 por encima de daneses, belgas, italianos e ingleses.

Otro estudio, que mide la esperanza de vida, la huella ecológica y el bienestar general, de la New Economics Foundation, certifica que el país más feliz del planeta es Costa Rica.

Según éste índice, España se sitúa en el puesto 76 y bajan posiciones Estados Unidos, (114), China (20) e India (35). Los países peor clasificados siguen perteneciendo al continente africano.

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