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Ángel Gabilondo, de la Universidad a Moncloa

  • Ángel Gabilondo, filósofo y escritor, nació en San Sebastián, 1949
  • Es rector de la Universidad Autónoma de Madrid desde mayo de 2002
  • Es Catedrático de Metafísica y da clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM
  • Zapatero le ha nombrado ministro de Educación, con las competencias de Universidades
  • Gabilondo defiende el  Proceso de Bolonia, pero no la mercantilización de la Universidad

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Ángel Gabilondo sustituye a Cabrera en la cartera de Educación
Hermano del conocido periodista Iñaki Gabilondo, casado y con dos hijas, Ángel Gabilondo quería ser futbolista, pero terminó siendo un filósofo de reconocido prestigio que, desde mayo de 2002, ocupa el puesto de rector de la Universidad Autónoma de Madrid. Además, preside la Conferencia de Rectores de las Universidades Madrileñas y, hasta la fecha, sigue dando clase en la Facultad de Filosofía de la Autónoma, donde es catedrático de Metafísica.

José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido nombrarle ministro de Educación en sustitución de Mercedes Cabrera. Además, se reintegran en este ministerio las competencias sobre Universidades, que se habían transferido a Ciencia e Innovación.

Alto y de elegante figura, hincha de la Real Sociedad, Ángel Gabilondo nació en San Sebastián en 1949 y se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma, donde obtendría el doctorado tres años más tarde con una tesis titulada 'El Concepto como experiencia y sistema en Hegel'. Después sería profesor del instituto de Estétcia y Teoría de las Artes, además de docente invitado en centros como el Michel Foucault, la Biblioteca de Soulchoir de París, donde se analizan los textos de Foucault.

Escritor prolífico y respetado, ha publicado seis obras como autor.  Entre sus publicaciones figuran títutlos como 'Alguien con quien hablar' (2007), 'La fiesta del ser nuevo' (2006), 'Mortal de necesidad: La filosofía, la salud y la muerte' (2003),  'La vuelta del otro: Diferencia, identidad, alteridad' (2001), 'En torno a Georges Bataille' (1999),  'Menos que palabras' (1999), 'Trazos del eros: del leer y escribir' (1997), 'El discurso en acción. Focault y una ontología del presente' (1990) y 'Dithey: vida y expresión e historia'. Además, ha tomado parte en la publicación de cerca de un centenar de libros, en los que ha participado con capítulos, traducciones y otras aportaciones.

Ángel Gabilondo mantiene una importante actividad pública y colabora como columnista en numerosos medios de comunicación y ha participado como conferenciante en ponencias y comunicaciones del ámbito de la filosofía. Es un intelectual vigoroso y enérgico, muy respetado, vinculado a la izquierda, y con mucha influencia en el mundo universitario. Ha asegurado más de una vez que "vive y ama" la Universidad y ha planteado la necesidad de rejuvenecer el profesorado y las propias estructuras educativas universitarias, con una apuesta clara por la Investigación, el Desarrollo y la Innovación.

Frente a la reforma de las Universidades que plantea el Proceso de Bolonia, Gabilondo ha asegurado siempre que defiende el fondo del proceso, pero que se opone firmemente a la mercantilización de la Universidad. Habrá que ver cómo reconduce ahora este proceso que se ha granjeado la oposición de buena parte de la comunidad universitaria, especialmente de los alumnos.

En su día, ya tomó parte en un texto contra la LOU, la Ley Orgánica de Universidades que elaboró el Gobierno de José María Aznar y aprobó sin apenas cambios el de Zapatero. Consideraba Gabilondo que era un texto legal que poco positivo y planteó la necesidad de una reforma más sustancial del mismo. Es posible que ahora decida atacar esa reforma.

Con él en la Moncloa, el Gobierno gana en peso intelectual. Ferviente admirador y defensor de las palabras, Gabilondo dará, sin duda, una imagen serena y reposada, docta. Especialista en pensamiento francés, tratará de aportar una visión diferente a la educación.
Su manera de entender la acción dirigente, el gobierno, en definitiva, quedaba reflejada en un artículo que se publicó recientemente en La Vanguardia. Bajo el título de 'Para que todo siga igual', Gabilondo reflexionaba sobre la dificultad de llevar a cabo cualquier impulso reformista. Para explicar cómo entiende él la gobernanza, decía: "estimamos tanto la acción seria y rigurosa, el trabajo cuidadoso y continuo, la dedicación permanente y coherente frente a otras modalidades más espectaculares que, en definitiva, con el rostro de la audacia y del arrebato, son formas de entorpecimiento y de vagancia. No debemos ignorar que, en ocasiones, las dificultades no provienen de quienes se oponen radicalmente a los proyectos, sino de quienes diciendo perfilarlos, matizarlos, problematizarlos, reabrirlos, en lugar de procurar un debate desautorizan cualquier iniciativa. Entre otras razones, porque ese necesario cuidado previo se convierte para ellos no en un lugar de paso, sino en un lugar de residencia".

En definitiva, un estilo diferente para el Consejo de Ministros, y un profundo conocedor de los problemas educativos de España para el ministerio de Educación.


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