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Santiago Íñiguez, rector de la IE Universidad, en su despacho
Santiago Íñiguez, rector de la IE Universidad, en su despacho. noticias

Íñiguez: "Si no aplicamos Bolonia, la Universidad se convertirá en una fábrica de parados"

  • IE Universidad es un centro privado que ha empezado este curso a impartir grados

  • Su rector, Santiago Íñiguez de Onzoño, defiende el modelo de Bolonia

  • Reivindica una universidad que sirva de puente entre el mundo académico y la empresa

  • Consulta nuestro especial del Plan Bolonia en RTVE.es

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Santiago Iñiguez de Onzoño es rector de la IE Universidad, un centro privado que ya está impartiendo desde el pasado mes de octubre los nuevos grados de Bolonia. Explica que su universidad "es privada pero tiene una misión pública: formar el mejor talento". Su objetivo es tener un 80% de alumnos extranjeros. Iñiguez de Onzoño defiende el Proceso de Bolonia porque "si seguimos con los planes de estudio actuales en lo que se convertiría la Universidad es en una fábrica de parados".

Pregunta: Los detractores de Bolonia aseguran que traerá el "mercantilización" de la Universidad. ¿Cree que hay algo de cierto en esta afirmación?

Respuesta: Es muy importante reivindicar que la universidad sirva como puente entre el mundo académico y el mundo laboral. Se habla de "mercantilización" como arma arrojadiza contra Bolonia y no se sabe muy bien qué quiere decir. Yo lo interpreto como el acercamiento de la universidad al mundo profesional y laboral. No hay nada mejor que formar a graduados que tengan las mejores ofertas de trabajo posibles. Es muy necesario acercar la formación y la investigación a las necesidades del mundo real, empresarioal, profesional y científico. Hay una crítica falaz sobre esa distancia extraña que debe existir entre la universidad y el mercado.

P: ¿Ha sido complicada la puesta en marcha de Bolonia?

R: Realmente no, porque en Instituto de Empresa [la escuela de negocios que compró el 80% de la SEK de Segovia para poner en marcha la IE Universidad] empleábamos ya metodología con enseñanzas muy interactivas, donde el alumno no sólo desarrolla su capacidad de adquirir conocimientos nuevos, sino de desarrollar habilidades, destrezas, capacidad de liderazgo... que son las capacidades que Bolonia quiere poner en práctica. Queremos formar a comunicadores que sean emprendedores, que creen sus propios medios de comunicación en la Red, queremos formar biólogos que puedan crear sus propias empresas de biotecnología, o arquitectos que sean directivos de sus grandes estudios. Vamos a incorporar las humanidades como parte nuclear de todos nuestros grados con independiencia de que nuestros alumnos sean arquitectos o biólogos.

P: Una de las críticas que se hacen a Bolonia es que las humanidades se quedarán fuera porque el mercado no demanda licenciados en Historia o en Lenguas Clásicas...

R: La crítica sobre que Bolonia va a suprimir las humanidades es de nuevo falsa. Lo que Bolonia permitirá a los graduados en Humanidades es una mayor movilidad que les abrirá las puertas del mercado laboral. Dicho esto, también es cierto que España tiene un déficit de científicos, técnicos, de ingenieros. Estamos por detrás de países de nuestro entorno y es lógico intentar ajustar la oferata de las Universidades a las demandas del mercado. Si seguimos con los planes de estudio actuales la universidad se convertirá en una fábrica de parados. El debate sobre si Bolonia sí o no deberíamos intentar superarlo lo más rápidamente posible.

P: ¿Qué le parece los argumentos que dan los que se oponen a Bolonia?

R: El discurso que se está empleando para criticar Bolonia me resulta caduco, antieuropeo y antiinnovación. Ese enfrentamiento con el mundo empresarial ya estaba superado. Los empresarios generan puestos de trabajo y sería absurdo negar el valor de las empresas en el juego de las universidades. Criticar que una empresa pueda financiar una cátedra es algo que no tiene ni pies ni cabeza.

P: ¿Cómo es la presencia de la empresa en la Universidad que propone Bolonia?

R: Bolonia pretende abrir el proceso del diseño de programas y el proceso de gobierno a largo plazo, que hasta ahora estaban cerrados únicamente al mundo académico. Se abrirá, por supuesto, a los alumnos, pero también a los empleadores de los graduados, sindicatos, las administraciones públicas, ect. Sería absurdo que una empresa farmaceútica no pudiera invertir en I+D en una facultad de Biotecnología. Negar esto es negar la realidad y ponerse fuera del sistema.

P: ¿Pero qué pasará con las áreas de investigación sin interés en el mercado?

R: Bolonia garantiza que la investigación estará en línea con lo más necesario en la sociedad. Cuando hablamos de mercado hablamos de sociedad. La pregunta sería dónde compensa invertir los recursos. Al final la economía de lo que trata es de la distribución de recursos escasos con criterios razonables. Donde no llegue la empresa siempre va a estar la Administración pública. Sería absurdo que no se siguiera invirtiendo en Humanidades. Dicho esto, subrayo la necesidad de formar a nuestros graduados en carreras que tengan éxito profesional.

P: Los criticos dicen que se tiende a un modelo similar al de EE.UU. donde las universidades pequeñas acaban formando a profesionales sólo para la fábrica de ese pueblo. ¿Comparte esta opinión?

R: Las universidades norteamericanas son las mejores del mundo y no sólo forman a personas para su entorno local, forman a los primeros científicos y a los premios nobel. El problema es que ni siquiera hemos movido nuestra oferta de formación a las demandas de la sociedad. En Estados Unidos tienen relaciones con las empresas e instituciones que generan valor social. Si en España no desarrollamos esos puentes estaremos generando conocimiento sin valor social. La gran ventaja de Bolonia es que nuestros graduados se poodrán ir a trabajar a Inglaterra, Australia, Estados Unidos o China.

P: ¿Qué opina de quienes piden la paralización del proceso?

R: Sólo ha habido oposición en la Sapienza de Roma, en algunas francesas y en España, pero me remitiría a los 46 países europeos y a otros países como Estados Unidos o China donde se están reconociendo el modelo de Bolonia sin dramatismos. En cuando a los alumnos sería falaz hablar de mayoría, cuando en la Universidad de Barcelona sólo acudieron a votar el 80%. Me parece bien manifestar las opiniones pero no me parece bien el uso de violencia. Yo animaría a los alumnos a que no tuvieran miedo y se abrieran al cambio que va a traer muchas casas nuevas.

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