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F1 2011 | Red Bull

Adrian Newey, el hombre que dio a Vettel el mejor coche del mundo

  • Newey es el ingeniero responsable del diseño del Red Bull
  • En la década de los 90 revolucionó la F1 desde Williams
  • Los difusores soplados de esta temporada han salido de su lápiz

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Adrian Newey (derecha) conversa con Sebastian Vettel (izquierda)
Adrian Newey (derecha) conversa con Sebastian Vettel (izquierda)

El dominio tan aplastante del Red Bull de Sebastian Vettel estas dos últimas temporadas parte del cerebro privilegiado de un hombre llamado Adrian Newey. Sin restarle méritos al talento como piloto del flamante campeón del mundo de Fórmula 1 de 2011, Vettel tiene a su favor la máquina más perfecta que ha conocido hasta ahora el 'gran circo'.

Quizá el origen de Newey dé la explicación a más de uno. Nacer en Stratford upon Avon (1958), la cuna de un genio como William Shakespeare, debe marcar. Pero el talento del británico se fue más bien a los números, aunque comparte con el literato su carácter innovador a la vez que un gusto por lo clásico: aseguran que diseña con escuadra, cartabón y rotulador fino.

A pesar de su origen británico, este ingeniero aeronáutico empezó a demostrar su apasionamiento por el motor en la Fórmula Indy norteamericana. No fue hasta la década de los noventa cuando se le conció en la F1; y de qué manera.

La escudería Williams se fijó en su trabajo y lo contrató en 1990 para apuntalar su ascenso. Newey hizo tándem con el director técnico Patrick Head y creó el FW en sus distintas versiones. El coche del británico hizo campeones a Nigel Mansel, Alain Prost, Damon Hill y Jacques Villeneuve, sin contar los mundiales de constructores. La nota triste fue la muerte de Ayrton Senna en 1994, que sin duda habría dado otra alegría a Williams.

Newey se marchó a principios de 1997 por su distanciamiento con Head, pero legó el FW18 con el que Villeneuve lograría el Mundial por delante de un tal Michael Schumacher. McLaren fue su siguiente destino, pero tras los títulos de Mikka Hakinen en 1997 y 1998 llegó una temporada de sequía.

La vida del ingeniero británico cambió en 2005, cuando pasó a una escudería entonces modesta como Red Bull, dirigida por Christian Horner. La marca de bebidas, propiedad del austriaco Dietrich Mateschitz, había comprado Jaguar después de la marcha de Ford y convirtió un equipo tradicional en un animador con puestas en escena vistosas en los grandes premios.

El encargo de Newey era convertir un coche 'simpático' en un bólido puntero capaz de competir con los tradicionalmente poderosos de la F1. Hasta 2009 no llegarían las primeras victorias, ya con Mark Webber y Sebastian Vettel como pilotos. El RB6 le dio su primer mundial a Vettel, en 2010, en reñida competencia con el Ferrari de Fernando Alonso. El campeonato de pilotos no se decidió hasta la última carrera en Abu Dhabi, con la infausta entrada a 'boxes' del asturiano.

Este año, sin embargo, el dominio ha sido aún mayor. Vettel ha ganado un total de nueve y tan solo en su tierra, en Alemania, no se subió al podio. El no haber abandonado en ninguna carrera demuestra la fiabilidad de un coche que ha asombrado al propio Alonso, quien pudo haber sido en su día piloto de Red Bull.

Marcando tendencia

En Red Bull han sabido mejor que nadie interpretar el reglamento -sus constantes cambios- y adaptarlo a sus necesidades para tener el mejor coche. El RB7 es una máquina casi perfecta, por lo menos comparada con el resto.

Tiene un motor Renault de 2,4 litros y un chasis compuesto de fibra de carbono y nido de abeja, ligero como una pluma. La cubierta del motor es algo más amplia que la del RB6, manteniendo la forma de 'aleta de tiburón' que Newey diseñó en 2008, y también difiere el alerón trasero móvil, pero mantiene el morro alto que ya ha marcado tendencia.

Pero lo que más ha dado que hablar del Red Bull es el polémico difusor soplado, una innovación -a la vez que desafío a las normas- sobre los dobles difusores que ya dieron que hablar en el Mundial ganado por los Brawn GP. El ingenio de Newey hizo que dicho elemento aerodinámico aprovechara las propias emanaciones de gases de escape del motor. La FIA ya ha tomado cartas en el asunto para 2012, y ya en mitad de esta temporada se planteó su limitación.

En ese sentido, la salida de escape del RB7 también es distinta de la del resto -lateral- y va situada justo encima del suelo del coche. Habrá que esperar al cambio de reglamentación de la F1 para 2012, pero el propio Newey ya ha avisado, en respuesta a la advertencia de Ferrari, de que el RB8 va a sorprender.