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El amargo recuerdo de Madrid 2012

  • Madrid lucha con Tokio, Rio de Janeiro y Chicago para organizar los Juegos de 2016
  • La candidatura española recibió algunas críticas decisivas en su último intento
  • Madrid confía en haber superado las deficiencias en alojamiento y la Villa Olímpica
  • El COI tomará su decisión definitiva el 2 de octubre en Copenhague
  • Toda la información sobre Madrid 2016, en nuestra web

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El presidente del COI, Jacques Rogge, saluda al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y a la reina Sofía hace cuatro años en Singapur.
El presidente del COI, Jacques Rogge, saluda al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y a la reina Sofía hace cuatro años en Singapur.

La Comisión de Evaluación del COI dio a conocer su informe sobre las cuatro ciudades candidatas a organizar los Juegos Olímpicos de 2016: Chicago, Tokio, Río de Janeiro y Madrid. El dictamen de la Comisión será crucial antes de que el COI tome la decisión definitiva en Copenhague el prócimo 2 de octubre en 2012.

Es la segunda vez que Madrid se encuentra en esta situación, puesto que ya fue una ciudad finalista para albergar los Juegos de 2012.

Cuando se dio a conocer el informe del COI el 6 de junio de 2005 muchos parisinos pusieron a enfriar las botellas de champán preparando la fiesta del 6 de julio, cuando su ciudad fuera la elegida en Singapur para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2012.

La evaluación del equipo encabezado por la ex atleta marroquí Nawal El Moutawakel ponía en franca ventaja a los franceses, según todos los medios.

Soñaban con que a la tercera fuera la vencida, como reza el refrán español. Londres y Madrid confiaban también en sus posibilidades, pese a la desventaja, mientras que Nueva York y Moscú reflejaban una satisfacción más moderada.

Las conclusiones de la comisión evaluadora parecían dejar claro que la votación final iba a ser cosa de tres. El COI presentó un informe aparentemente neutro, pero no tanto para los que sabían leer entre líneas.

Las diferencias estaban en los matices: mientras se valoraba la presentación general de Madrid 2012 como de "alta calidad", Londrés y París veían puesta la palabra "muy" por delante. Una diferencia aparentemente insignificante pero crucial a la larga.

Entre los principales 'palos' a Madrid se encontraba un comentario acerca de la proximidad de la M-40 a la Villa Olímpica en forma de sugerencia para evitar el ruido y las dudas sobre la capacidad hotelera de Palma de Mallorca, subsede de la competición de vela (sustituida por Valencia para 2016).

También sobre las plazas hoteleras, el COI aseguraba que Madrid necesitaba utilizar hoteles a una hora de la capital en tren para atender a las exigencias y a las necesidades de los espectadores.

Silencio en los puntos fuertes

Por el contrario, el informe de la comisión evaluadora pasaba por alto puntos fuertes de la candidatura madrileña en los que aventajaba a sus competidoras.

Por ejemplo, que Madrid garantizaba emisiones contaminantes cero, mientras que en el informe de París no se comentaba la oposición de los grupos ecologistas. Frente a las críticas a la Villa Olímpica española, no se hablaba de las protestas de las empresas que debían buscarse otra ubicación cuando empezara a construirse la villa parisina.

Todo eran parabienes hacia París y curiosamente también para Londres, pese a la virtualidad de sus sedes.

Se reconocía que Madrid presentaba un grado de realización del 83% ("35 lugares de competición, 24 ya existentes", decía el informe), muy por delante de París (32-12) y Londres (33-15), aunque en los dos últimos casos se reconocía el papel de los atletas en la planificación de las sedes.

Con la lección bien aprendida, Madrid 2016 se 'puso las pilas' y el pasado mes de mayo presentó mejoras evidentes en los apartados de capacidad hotelera, garantías y en la Villa Olímpica, con una mayor implicación de los deportistas.

El resultado de tan buenos propósitos se conocerá en unas horas y será decisivo para la definitiva elección de la ciudad que organizará los Juegos en 2016.

El recuerdo de Singapur

Hace cuatro años, el 6 de julio de 2005, una de las votaciones más reñidas que se recuerdan en el COI frustraba las aspiraciones españolas y premiaba a Londres.

En el recuerdo de todos queda la pregunta 'impertinente' de Alberto de Mónaco sobre seguridad días después de un atentado de ETA, o los líos de los comisarios a la hora de utilizar el sistema electrónico de voto. El griego Lambis Nikolau, favorable a Madrid, se quedó sin votar en la tercera ronda, la que dejó fuera a la capital de España.

También se recuerda el impagable trabajo entre bastidores que realizó el entonces primer ministro británico, Tony Blair, y que muchos consideraron decisivo para conceder los Juegos a Londres.

Sin embargo, un repaso a la carrera olímpica de hace cuatro años permite entender que la derrota de Madrid quizá se gestaba desde mucho antes de la votación de Singapur.

El informe del COI sobre las cinco candidaturas finalistas, presentado un mes antes, daba ventaja a París y Londres frente a Madrid, precisamente las dos capitales que se jugaron la votación final. Nueva York y Moscú se quedaban a la zaga.