Muere Valentino: Italia llora a su último emperador
- El modista cumplió 93 años el pasado 11 de mayo
Se va un mito, una leyenda. Se va Valentino Garavani e Italia llora a su último emperador.
Valentino Garavani, sus famosos vestidos rojos y sus carlinos en una imagen del documental 'El último emperador'
Rojo Valentino
Es el único modista que ha dado nombre a un color y que ha hecho de él una declaración de intenciones. El rojo Valentino tiene identidad propia, es más que un color es un símbolo del lujo, la bandera del glamur. Y su leyenda tiene origen en España. "Mi romance con el rojo comenzó en una ópera en el Liceo de Barcelona. Yo tenía 18 años y, de repente, apareció un grupo de mujeres, todas vestidas de rojo. Entonces pensé: ¡Dios mío, qué color tan fuerte, tan bello! Es un color que le queda bien a todo el mundo. Cuando una mujer vestida de rojo entra en una habitación, su presencia se hace notar. Aquel día en el Liceo me dije: ¡Si algún día llego a ser un buen diseñador, el rojo será mi color!", decía en las entrevistas. Y el rojo tiñó su éxito y su imperio, pero había vestidos que nunca fueron rojos. "Nunca haría un vestido de novia rojo", no me parece correcto", decía en una entrevista con RTVE.
Nació el 11 de mayo de 1932, en Voghera, Italia. Sus padres, Mauro y Teresa, escogieron su nombre por el actor Italiano Rodolfo Valentino, el mito de Hollywood que había muerto seis años antes, en la cima del éxito. Pero el pequeño Valentino Garavani no mostró interés por la interpretación y desde muy pequeño mostró una ferviente pasión por la moda. Comenzó en el taller de su tía Rosa y con 17 años fue a París, apoyado por sus padres. Estudió en la afamada École des Beaux-Arts y se formó con modistas tan relevantes como Jacques Fath y Cristóbal Balenciaga, por quien sentía una profunda admiración. Otros de sus maestros fueron Jean Desses, autor del vestido de novia de la reina Sofía, y Guy Laroche, otro de sus eternos referentes a lo largo de su carrera.
Valentino Garavani nació en Voghera, Italia, en 1932.
Los inicios de Valentino Garavani
Con 27 años, en 1959, volvió a Italia y creó su propio taller de moda. Pudo hacerlo con el dinero de su padre, que puso el 75% del capital, y de Giancarlo Giammetti, que entró como socio y luego se convirtió en pareja de Valentino Garavani. Se habían conocido en Roma. El modista tenía 28 años y Giancarlo 18, pero la diferencia de edad no fue un obstáculo para su relación. Se amaron durante años y ni cuando dejaron de amarse se separaron. "La relación sigue y sigue, incluso en medio de la mayor tormenta del mundo. Hemos tenido discusiones, hemos tenido problemas, pero el señor Giammetti siempre fue muy amable conmigo. Me dio la oportunidad de trabajar con mucha calma y sin ningún tipo de inquietud. Siempre estaba en mi estudio creativo diseñando, preparando mis colecciones sin ninguna preocupación", contaba a The Talk.
Allí, en el aquel espacio situado en la vía Condotti de Roma comenzó a forjarse la leyenda de Valentino. Durante décadas ha sido uno de los máximos exponentes de la belleza, y ha contado con el apoyo incondicional de las dos realezas: la de sangre azul y la del cine. Reinas y princesas como doña Sofía y Máxima de Holanda han llevado sus vestidos en los momentos más especiales de su vida. Igual que muchas actrices de Hollywood, desde Sophia Loren a Julia Roberts, que recogió el Oscar a mejor actriz con un vestido vintage que hizo historia. Todas las supermodelos han llevado sus creaciones, pero el italiano siempre ha sentido debilidad por una alemana y una brasileña: Claudia Schiffer y Gisèle Bündchen han representado a la perfección los códigos de la casa.
Valentino Garavani y su inseparable Giancarlo Giammetti en la presentación del libro 'Private'
Valentino, oda a la belleza clásica
Su trayectoria es el camino de la perfección, la sublimación de lo hermoso. Hablamos de un esteta, de un amante de la belleza clásica, de lo ordenado y pulcro. Vivió feliz los 60, tan revolucionarios, y los 70, tan modernos. Pero odiaba la vulgaridad y la estética deportiva de los 80. Nunca tiró la toalla, y siempre supo esperar la llegada de la mejor ola.
Ha dejado vestidos icónicos para la historia. Suyos son algunos de los más recordados, y no solo por amantes de la moda. Anita Ekberg se bañó en la Fontana de Trevi con sugerente diseño suyo y Jackie O. se casó con el famoso Aristóteles Onassis con un minivestido tan sencillo como bello. No es la única celebridad que ha dado el 'sí quiero' con un vestido del italiano. La lista es enorme e incluye a mujeres tan famosas como Elizabeth Taylor, Gwyneth Paltrow, Claudia Schiffer, Marie-Chantal Miller, Máxima de Holanda, Magdalena de Suecia, Beatrice Borromeo, Anne Hathaway, Jennifer López...
En 1998, el grupo Holding di Partecipazioni compró la firma Valentino, que pasó al grupo Marzotto en 2002 y cinco años más tarde a Permira. Las cosas empezaron a cambiar y en 2007 Garavani dejó la empresa. El modista tuvo claro que había terminado una época y que era el momento de decir adiós. Así, en 2008 anunció su retirada definitiva y empezó a disfrutar a tiempo completo de los placeres y el lujo del que siempre se ha rodeado. Pocos diseñadores viven en palacios, tienen villas en Capri y Gstaad, navegan en potentes yates y tienen una vida social como la suya. Es un sibarita, un bon vivant que, en la intimidad, adora comer pasta con tomate y albahaca y escuchar a Barbra Streisand
Valentino Garavani con Claudia Schiffer y otras supermodelos Getty
Su firma es una de las que mejor han sobrevivido sin su fundador. Su primera, y breve, sucesora fue Alessandra Facchinetti, pero su trabajo ha quedado eclipsado por el de los que vinieron después. La casa volvió a rozar la gloria con Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, que tomaron las riendas en 2008. Durante ocho años trabajaron codo con codo, logrando hacer de Valentino, una de las etiquetas más deseadas. Pero lo mejor estaba por venir. Cuando Chiuri se fue a Dior, Piccioli dio un vuelco a la casa y la elevó a los altares de la costura, haciendo de ella una de las más poderosas. Desde 2024, el atelier que Valentino Garavani creó en 1960 vive una nueva etapa con Alessandro Michele, el último heredero de un imperio que desafía el paso del tiempo.